Campo panameño resiente alza del combustible y anticipa presión en precios

El impacto será más visible cuando lleguen las nuevas cosechas al mercado en el segundo trimestre del año.

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El alza del diésel afecta tanto la producción agrícola como el transporte de alimentos.  REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria
El alza del diésel afecta tanto la producción agrícola como el transporte de alimentos. REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria

El impacto del combustible en el sector productivo panameño comienza a reflejarse con mayor claridad en la cadena de alimentos, y todo apunta a que sus efectos serán más visibles en el segundo trimestre del año, cuando lleguen al mercado las cosechas sembradas bajo costos más altos de producción.

Así lo advirtió Yoris Morales, presidente de la Asociación de Comerciantes de Merca Panamá, quien señaló que el alza del diésel no solo afecta el transporte, sino también cada fase del proceso agrícola, desde la siembra hasta la cosecha.

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Morales explicó que el combustible incide directamente en la producción agrícola, ya que la maquinaria utilizada en el campo —como tractores, cosechadoras y equipos de fumigación— depende completamente de este insumo.

A esto se suma el impacto en el transporte de mercancías desde las zonas de cultivo hacia los mercados, lo que eleva aún más los costos. “El sector agropecuario enfrenta dos vertientes: el aumento del combustible y el aumento de los costos de producción”, señaló, al advertir que esta presión ya se está trasladando a los precios de algunos productos.

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Yoris Morales, presidente de la Asociación de Comerciantes de Merca Panamá, advirtió sobre el impacto del combustible en los costos de producción. Captura de video
Yoris Morales, presidente de la Asociación de Comerciantes de Merca Panamá, advirtió sobre el impacto del combustible en los costos de producción. Captura de video

En el mercado, los efectos ya comienzan a sentirse. Según el representante de Merca Panamá, productos como el tomate, los pimentones y la zanahoria han registrado incrementos importantes en sus precios, incluso en una época en la que tradicionalmente deberían mantenerse bajos.

“Tenemos precios de invierno cuando deberíamos tener precios de verano”, indicó, al explicar que condiciones como la sequía y el mayor uso de riego, que también depende de combustible, están elevando los costos en campo.

El impacto, sin embargo, será más evidente en los próximos meses. Morales advirtió que las cosechas que se están sembrando actualmente para junio y julio ya están incorporando estos costos más altos, lo que inevitablemente se traducirá en precios más elevados para el consumidor.

“Sembrar una papa o una zanahoria hoy cuesta más, y eso se reflejará cuando llegue al mercado”, explicó, al subrayar que el segundo trimestre será clave para medir el efecto real del aumento del combustible en los alimentos.

A esta presión se suma otro factor crítico: el aumento en los insumos agropecuarios, como fertilizantes y productos químicos, cuyos precios están vinculados al comportamiento del mercado internacional. Morales indicó que estos insumos ya han registrado aumentos de entre $4 y $5, y que se espera un nuevo incremento en mayo.

Detalle de unas manos sosteniendo papas recién cosechadas
Las cosechas del segundo trimestre reflejarán el aumento actual de los costos en el campo. Crédito: Midagri

“Todo el mundo apunta a que los insumos van a subir, y eso será un golpe muy fuerte para la producción nacional”, advirtió.

El origen de este incremento está en factores globales, como la disrupción en mercados internacionales de fertilizantes y el impacto de conflictos geopolíticos en la producción de materias primas.

Panamá, al depender de la importación de estos insumos, enfrenta una presión adicional que no puede controlar directamente. En este contexto, el sector productivo ha pedido al Gobierno acelerar medidas para garantizar el acceso a fertilizantes a precios más competitivos.

Otro elemento que agrava el panorama es la posibilidad de un fenómeno de El Niño, que podría intensificar la sequía en varias regiones del país.

Morales explicó que la falta de lluvias obligaría a aumentar el uso de sistemas de riego, lo que implicaría un mayor consumo de combustible y, por ende, un incremento adicional en los costos. “Todas estas variables hacen que tengamos una incertidumbre fuerte para los meses de junio en adelante”, sostuvo.

El comportamiento de algunos productos ya ilustra esta dinámica. El caso del ají es uno de los más evidentes: su precio pasó de $11 a casi $30 por saco de 25 libras, impulsado por plagas asociadas al clima seco.

De igual forma, el tomate ha registrado incrementos significativos, pasando de menos de $1 a más de $1.50 por libra en algunos casos. Estos aumentos no solo afectan al consumidor final, sino que también generan un efecto en cadena sobre otros productos sustitutos.

El aumento en fertilizantes eleva la presión sobre la producción nacional. Shutterstock
El aumento en fertilizantes eleva la presión sobre la producción nacional. Shutterstock

En Merca Panamá, principal centro de distribución de alimentos del país, el flujo de compradores se mantiene estable, impulsado por la búsqueda de precios más competitivos.

Morales destacó que, a pesar de los aumentos, aún existen productos con precios accesibles, como la papa y la cebolla, lo que permite a los consumidores encontrar alternativas. Sin embargo, advirtió que la tendencia general dependerá de cómo evolucionen los costos en el campo en los próximos meses.

Frente a este escenario, el sector productivo ha reiterado la necesidad de incluir a la agricultura dentro de los programas de apoyo al combustible, ya que actualmente muchos de los subsidios no cubren maquinaria agrícola ni equipos clave para la producción.

Morales enfatizó que el objetivo no es solo proteger al productor, sino también garantizar la seguridad alimentaria del país, evitando que los alimentos se vuelvan inaccesibles para la población.

Merca Panamá concentra gran parte de la distribución de alimentos del país. Tomada de la Cadena de Frío de Panamá
Merca Panamá concentra gran parte de la distribución de alimentos del país. Tomada de la Cadena de Frío de Panamá

Pese al panorama complejo, el sector mantiene una visión optimista. Morales aseguró que los productores seguirán trabajando para garantizar el abastecimiento, aunque insistió en la importancia de que los consumidores apoyen el producto nacional.

“Si el productor no tiene ingresos suficientes, no puede seguir en el campo”, advirtió, al subrayar que el consumo local es clave para sostener la producción y evitar una mayor dependencia de las importaciones.

El comportamiento del combustible, los insumos y las condiciones climáticas marcarán la evolución de los precios en los próximos meses. Por ahora, el mensaje del sector es claro: el impacto ya comenzó, pero su verdadero alcance se verá en el segundo trimestre, cuando el costo de producir alimentos en Panamá termine reflejándose en la mesa de los consumidores.

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