Perspectiva sobre el mercado laboral en Estados Unidos

Los cambios demográficos y migratorios transforman la manera en que se interpretan los datos del mercado laboral estadounidense y el futuro de las tasas de interés de la Reserva Federal

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El dato de abril pasó a ser clave para comprender si la creación de empleo se consolidaba o si la recuperación de marzo había sido un espejismo estadístico (Foto: Reuters)
El dato de abril pasó a ser clave para comprender si la creación de empleo se consolidaba o si la recuperación de marzo había sido un espejismo estadístico (Foto: Reuters)

El viernes se publicó el informe oficial de empleo en Estados Unidos y trajo buenas noticias. Los dos meses anteriores habían dejado una lectura confusa que dificultaba sacar conclusiones. En febrero la economía perdió 156.000 puestos de trabajo, en gran parte por la huelga de los más de 30.000 mil enfermeros de Kaiser Permanente en California y Hawái, que estuvieron fuera de actividad durante la semana de relevamiento de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el organismo oficial de estadísticas de Estados Unidos.

En marzo se produjo el rebote esperado, con una creación de 178.000 empleos (luego revisada a 185.000), pero buena parte de esa cifra estaba inflada por la vuelta de los huelguistas a sus puestos de trabajo. Esto dejó la duda sobre cuál era el verdadero ritmo orgánico del mercado laboral, por lo que el dato de abril pasó a ser clave para comprender si la creación de empleo se consolidaba o si la recuperación de marzo había sido un espejismo estadístico.

El reporte oficial mostró una creación de 115.000 empleos no agrícolas en abril, casi el doble de los 65.000 esperados por el consenso

La sorpresa fue al alza. El reporte oficial mostró una creación de 115.000 empleos no agrícolas en abril, casi el doble de los 65.000 esperados por el consenso. Marzo fue revisado al alza de 178.000 a 185.000 empleos, aunque el promedio móvil de tres meses se ubicó en 48 mil empleos, todavía por debajo del breakeven que la Reserva Federal de Kansas, la sucursal regional de la Reserva Federal de Estados Unidos, estima en torno a 60-85 mil para el actual contexto demográfico. Este breakeven es el ritmo mínimo de creación de empleo necesario para que la tasa de desempleo se mantenga estable dado el crecimiento de la población económicamente activa. Cuando las nóminas crecen por debajo de ese umbral, el desempleo tendería a subir; por el contrario, si las nóminas superan ese umbral, el desempleo tiende a disminuir.

Riesgos latentes en el mercado

Uno de los riesgos latentes en el mercado laboral era que el crecimiento de las nóminas estaba sostenido casi exclusivamente por el sector de salud y asistencia social. Por eso la primera buena noticia del reporte de abril es que el sector de comercio, transporte y servicios fue el mayor contribuidor con 60 mil empleos, mientras que salud y asistencia social aportó 54 mil, sugiriendo una distribución sectorial más diversificada de la creación de empleo. Habrá que esperar a los próximos meses para confirmar si esta tendencia se consolida o si abril fue una excepción.

Edificio Frances Perkins del Departamento de Trabajo de EE. UU. en Washington, con una bandera americana vertical y un letrero identificativo en primer plano
la tasa de participación retrocedió a 61,8% desde 61,9%, profundizando una tendencia bajista que viene desde fines de 2024 (Foto: Reuters)

La tasa de desempleo se mantuvo sin cambios en 4,3% de la oferta laboral, exactamente en línea con lo esperado. Por su lado, la tasa de participación retrocedió a 61,8% desde 61,9% de la población, profundizando una tendencia bajista que viene desde fines de 2024 y que explica en parte por qué, pese a la desaceleración en la creación de empleo, la tasa de desempleo no sube. La Población Económicamente Activa (PEA) está cayendo por tres factores que se refuerzan entre sí:

  1. la ola de retiros de los baby boomers, la cohorte nacida entre 1946 y 1964, que están abandonando estructuralmente la fuerza laboral.
  2. La desaceleración abrupta de la inmigración bajo la administración actual, que redujo el flujo neto de migrantes en 2025 y limitó la capacidad de reemplazar a los trabajadores que se retiran. Y
  3. La salida silenciosa de trabajadores extranjeros que ya estaban en el país pero que ante el endurecimiento del control migratorio prefieren mantenerse fuera del mercado formal.
La tasa de participación retrocedió a 61,8% desde 61,9% de la población, profundizando una tendencia bajista que viene desde fines de 2024

La consecuencia práctica es que el breakeven del empleo cayó de 150.000 mensuales en 2024 a 85.000 en 2025 y todavía más bajo en 2026. En otras palabras, una creación de empleo que en otra época se habría considerado débil hoy alcanza para mantener la tasa de desempleo estable.

Por otra parte, la tasa de subempleo subió a 8,2% desde 8%, por encima del esperado, mientras que las horas semanales promedio avanzaron levemente a 34,3 desde 34,2. La métrica de subempleo capta a quienes están desempleados, pero también a quienes trabajan menos horas de las que querrían o necesitan, y a quienes están subempleados respecto a su calificación. Su suba sugiere que aumentó la cantidad de personas que necesitan trabajar más horas o que se encuentran en posiciones por debajo de sus capacidades, una señal típica de enfriamiento incipiente del mercado laboral.

Composición sectorial y dinámica de los puestos de trabajo

En cuanto a los salarios, la suba mensual fue de 0,2%, por debajo del 0,3% esperado y repitiendo la lectura débil de marzo. Con una inflación PCE de 0,7% mensual en marzo, los salarios están creciendo muy por debajo de los precios y erosionándose en términos reales.

Este dato le da margen a la nueva Fed a cargo de Kevin Warsh, quien asumirá en los próximos días en reemplazo de Jerome Powell, para enfocarse en la otra cara de su mandato dual: la inflación.

El autor es Analista de PPI (Portfolio Personal Inversiones)