
“Poner límites a los reguladores, no a las grandes empresas”. Con esa frase, el presidente Javier Milei y su ministro Federico Sturzenegger titularon un artículo publicado el jueves 15 de enero en el semanario inglés The Economist, que fue reproducido por Infobae. En ese texto, los autores mencionan un caso de éxito empresarial: la empresa argentina Beeflow, que propone optimizar el uso de abejas para mejorar la producción agrícola, y la exponen como ejemplo de una solución generada por el mercado frente a problemas concretos.
Beeflow se presenta públicamente en su sitio web como “un nuevo paradigma en la polinización de cultivos” y se sustenta en un método único a nivel global que permite influir en el comportamiento de las abejas para que se dirijan a un cultivo determinado y así mejorar su rendimiento. La empresa nació impulsada por un emprendedor que se asoció con centros de investigación de la Universidad Nacional de Mar del Plata, de la Universidad Nacional del Comahue y del CONICET. Asimismo, fue en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y en el IFIBYNE (UBA-CONICET) donde el profesor Walter Farina y su equipo desarrollaron el método para mejorar el rendimiento de la polinización a través del entrenamiento de colmenas de abejas mediante el desarrollo de fragancias sintéticas que simulan el aroma de la flor del cultivo.

Estos equipos de investigación participaron activamente de la creación de una empresa de base científica y tecnológica para explotar las tecnologías desarrolladas en su seno. Una vez elaborado el proyecto, lograron una inversión inicial de la aceleradora regional de capital de riesgo GridX. La historia de este desarrollo puede leerse en un artículo publicado en Infobae el 11 de mayo de 2021, titulado Revolución biotech: la increíble historia de la startup argentina que entrena abejas para mejorar cultivos en el país y en EEUU.
La empresa explota diferentes tecnologías a través de dos licencias exclusivas. La primera fue desarrollada por el CONICET junto con la Universidad Nacional de Mar del Plata y refiere a una tecnología que permite fortalecer el sistema inmunológico de las abejas, mejorando su capacidad de polinizar cultivos a bajas temperaturas. Un ejemplo claro es el de los arándanos en la provincia de Tucumán, que florecen en agosto y cuya polinización se ve afectada negativamente por las bajas temperaturas. Gracias a esta tecnología, se logró incrementar los rendimientos del cultivo hasta en un 90% al tiempo que se redujo la tasa de mortalidad de los insectos.
La segunda licencia incluye patentes nacionales e internacionales y tiene como objetivo entrenar a las abejas mediante polinización dirigida hacia cultivos específicos como girasol, pera, manzana, arándanos, kiwi y almendra, entre otros. Se trata de un desarrollo del CONICET junto con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, que permite evitar que las abejas se distraigan con cultivos cercanos más ricos en néctar y concentrarlas en la polinización de aquellos cultivos para los que fueron entrenadas.
El caso de Beeflow constituye un ejemplo de la relevancia de la participación activa del sector público en la innovación tecnológica y su transferencia al sector privado. Fue gracias a la inversión del Estado que se lograron generar los avances en el campo de la polinización asistida dirigida, basada en el aprendizaje de abejas sociales. Esta intervención fue construyendo un proceso de acumulación de capacidades que incluyó desde la formación de especialistas y equipos de trabajo hasta el financiamiento de infraestructura, el equipamiento y los insumos necesarios para el desarrollo del conocimiento.
Ese es, justamente, el rol que asumen los Estados en todos los países que han podido desarrollarse en base a la ciencia, la tecnología y la educación: a través de sus instituciones y de inversiones planificadas y sostenidas en el tiempo, asumen los mayores riesgos en las etapas tempranas de generación del conocimiento, logrando avances innovadores que se transfieren en muchos casos al sector privado y resultan en mejoras en el ámbito socio-productivo, como se evidencia en el caso de esta empresa en particular. .
Beeflow es entonces un caso ejemplar, pero, a diferencia de lo que propone el artículo de Milei y Sturzenegger, es muestra de la importancia del aporte del Estado en la generación de conocimiento y la innovación productiva. Esta inversión, sostenida a lo largo de décadas y en todas las disciplinas científicas, promueve el desarrollo y la cultura de las naciones. Lamentablemente, éste es el rol que el Estado argentino ha abandonado por completo y que debe recuperar de manera urgente si pretendemos un país con más producción, inclusión y desarrollo.
Guillermo Durán es decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA), Valeria Levi es vicedecana de esa Facultad y Sebastián Civallero es secretario de Ciencia y Técnica UBA
Publicado en exactas.uba.ar
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