Leticia Cossettini, una maestra que soñó una escuela viva y humana

La pedagoga, junto a su hermana Olga, transformó la educación en Rosario con una propuesta innovadora que priorizaba la sensibilidad y el arte, desafiando las estructuras tradicionales

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una pedagogía donde la ternura era también una forma de resistencia (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

En estos tiempos de aceleración, recordar a Leticia Cossettini no es mirar hacia atrás, sino abrir camino y soñar que otra escuela es posible. Porque ella —junto a su hermana Olga— no solo pensó una pedagogía distinta, sino que la vivió, la defendió y la convirtió en realidad cotidiana en su escuela de Rosario.

Leticia nació un 19 de mayo, hace 120 años. No concebía la escuela como un lugar de repetición, ni al docente como un mero transmisor de contenidos. Su apuesta era otra: una educación sensible, poética, en diálogo con el arte, la naturaleza, la palabra y el respeto profundo por la infancia. Desde la mítica “Escuela Serena”, junto a Olga, tejieron una práctica pedagógica basada en la confianza, la libertad y el vínculo amoroso entre estudiantes y docentes. Una pedagogía donde la ternura era también una forma de resistencia.

No se trataba de un idealismo ingenuo. Leticia sabía que formar ciudadanos libres implicaba desafiar estructuras rígidas, autoritarismos y moldes que aplastaban la creatividad. Por eso su propuesta fue revolucionaria: abrir las ventanas del aula a la vida, permitir que los chicos opinen, dibujen, canten, piensen, escriban desde sí mismos.

Hoy, cuando vemos que muchos discursos educativos apelan a rankings, evaluaciones estandarizadas y lógicas de mercado, volver a Leticia es una urgencia pedagógica. No para copiar su escuela —que fue única e irrepetible—, sino para recuperar su espíritu: el de una educación con alma, con sentido, con tiempo para escuchar.

Leticia nos recuerda que educar no es domesticar, sino encender preguntas; que enseñar no es disciplinar, sino abrir caminos y que la escuela no debe ser una máquina, sino un espacio de humanidad compartida. A veces, hace falta mirar hacia esas maestras que supieron que educar es, ante todo, un acto de amor y coraje. Y en eso, Leticia Cossettini sigue siendo un faro.

Últimas Noticias

Del título a las competencias: el nuevo desafío de las universidades

La expansión de la matrícula durante cinco años acompaña una oferta nacional superior a 7.600 carreras, posgrados y segundas especialidades, según los datos citados sobre el sistema de educación superior peruano

Del título a las competencias: el nuevo desafío de las universidades

De la cinta magnética al rave

Antes de los festivales masivos y la llegada de Piknic Électronik a Lima, la electrónica peruana atravesó laboratorios universitarios, radios under y raves clandestinos. Un recorrido por seis décadas de historia sonora, desde Jorge Eduardo Eielson hasta Kancasica

De la cinta magnética al rave

Es imperioso liberar al pueblo formoseño

Gildo Insfrán gobierna Formosa desde el 10 de diciembre de 1995. La necesidad de ponerle límite a la cantidad de veces que un mismo individuo puede ser elegido para conducir los destinos de la Nación o de una provincia

Es imperioso liberar al pueblo formoseño

La brecha de imaginación: por qué el verdadero obstáculo en la adopción de IA no es técnico, sino estratégico

Mientras muchas compañías acumulan licencias corporativas para tareas superficiales, los profesionales que comprenden el "catálogo de lo posible" están transformando procesos de horas en minutos. Una mirada sobre cómo superar el miedo a delegar, liberar ancho de banda cognitivo y redefinir el liderazgo en la era de la Inteligencia Artificial

La brecha de imaginación: por qué el verdadero obstáculo en la adopción de IA no es técnico, sino estratégico

Cuando la inteligencia artificial comete un delito, ¿quién responde?

La IA no elimina el derecho penal sino que lo obliga a ser más preciso. La necesidad de reconstruir la cadena de decisiones y de innovar con seguridad jurídica

Cuando la inteligencia artificial comete un delito, ¿quién responde?