
El discurso de anoche del presidente Javier Milei en lo estrictamente económico fue un discurso detallado, consistente en su mayoría con su pensamiento económico. Enfatizó en el repaso inicial los logros más importantes de este año de política económica, poniendo el énfasis obviamente en el logro del superávit financiero, al que le agregó “libre de default” para quitar el periodo de Néstor Kirchner donde hubo superávit fiscal, pero estando en default de la deuda.
Hay obviamente algún sesgo en términos de cuánto fue la caída del PBI en 2024, que fue de 1,8% en promedio, que es como se mide. Cuando toma las puntas, obviamente ese 5% que mencionó tiene cierto sesgo, pero evidentemente tiene razón en que la economía se está recuperando, sobre todo a partir de la segunda mitad de 2024.
En algún momento dejó traslucir esta idea de que no siempre hay que mirar la foto, sino la película, planteando de alguna manera que a partir de ahora los logros en materia económica, en particular en materia de inflación, no van a ser tan impactantes como fueron en el primer año de gestión.
A partir del minuto 50 de discurso habló de una agenda de reformismo permanente, planteó una docena de leyes de fondo que hay que cambiar y ahí me parece que empieza quizá lo más jugoso e interesante del discurso, que –insisto– ha sido consistente y de bastante profundidad en términos del pensamiento económico del gobierno.
Presupuesto equilibrado
Obviamente, el presidente plantea esta idea de sancionar leyes que solamente permitan tener presupuestos anuales equilibrados. Se plantea una meta ambiciosa de reducción a 25 puntos del PBI del gasto total de Nación, Provincias y Municipios, como se estableció en el Pacto de Mayo. Esos 25 puntos del PIB en 2027 son equivalentes al gasto público total que tenía la Argentina en la década de los 90. Implica bajar alrededor de casi 15 puntos del PBI en términos de gasto.
Dentro de eso obviamente habló del Pacto de Mayo, del que el propio gobierno no avanzó en su constitución y esa es una, creo yo, una mora importante. Ojalá que ahora se logre; es difícil en este año electoral, pero me parece un punto importante para avanzar.

Milei no dijo mucho de la reforma laboral. La señaló y está planteado, en términos de la reforma impositiva, esta reducción hasta lograr seis impuestos. Ahí sí me parece que lo interesante es que planteó la idea de la autonomía fiscal a las provincias y de la competencia tributaria, dándole más facultades a la descentralización absoluta que tiene de las funciones estatales de Nación a las Provincias. Darle a las provincias más capacidad de recaudación, incluso de impuestos que son nacionales. Ahí hay un punto importante a debatir y con una parte de una agenda absolutamente nueva para la Argentina.
Algunas opiniones vinculadas al tema de la industria infantil me parecen controversiales. Hay una enorme discusión a nivel internacional acerca de si la desregulación y la apertura completa de mercados permite la reasignación rápida y eficiente de recursos, básicamente de trabajo, de puestos de trabajo de un lugar al otro. La experiencia internacional no es en ese sentido demasiado favorable y los sectores que pierden ante la apertura en general no reasignan sus recursos rápidamente y eso obviamente aumenta la tasa de desempleo.
El Mercosur y EEUU
Lo de la flexibilización del Mercosur o salir de él para avanzar en un acuerdo comercial con Estados Unidos visto como una oportunidad histórica me parece muy fuerte.
Y recién al final avanzó en lo que yo creo que es el evento macroeconómico del año, que es el acuerdo con el Fondo Monetario con dos objetivos, sanear el activo del Banco Central con la idea de que el Tesoro a partir de los fondos recibidos cancele la deuda que tiene con el BCRA a partir de papeles que no tienen cotización y de lo que él llamó diferentes confiscaciones y saqueos desde la pesificación asimétrica de la salida de la convertibilidad, pasando por el fondo del Bicentenario, el dólar futuro del fin de Cristina y las SIRAs (licencias de importación). Ese es un punto importante, central.
En el del acuerdo con el Fondo no avanzó demasiado sobre cómo va a salir del cepo antes del fin de año. Ahí tengo ciertas dudas de la capacidad fáctica de poder hacerlo, aún con asistencia del FMI. Y sí me parece que como señal es importante el pedido de apoyo al Congreso para acordar con el Fondo. Claramente, el gobierno sabe que a partir de la ley Guzmán no se puede aprobar un acuerdo o un aumento o tomar nueva deuda, aunque sea para cancelar deuda vieja, sin pasar por el Congreso. Eso creo que forma parte también de un pedido del propio organismo.
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