
¿Podría la inteligencia artificial (IA) amplificar nuestra humanidad y, a la vez, hacer nuestras vida más fácil y provechosa? La historia siempre nos termina juzgando por el uso que hacemos de nuestros recursos. Y los recursos tecnológicos no son una excepción a esa regla. Ni lo es a IA en particular. En efecto, la IA tiene el potencial de mejorar nuestra existencia, siempre y cuando se la diseñe y utilice de manera confiable, ética, responsable e inclusiva.
Los marcos regulatorios como la Recomendación Global de la UNESCO, así como las declaraciones conjuntas efectuadas por gobiernos son sin duda pasos cruciales para empezar a construir esa confianza. Sin embargo, el cumplimiento legal solo debería ser un punto de partida. Las empresas son las principales plataformas para el cambio y las compañías deben aspirar a más, comprendiendo y trabajando para superar las expectativas de clientes y de los stakeholders en torno a la IA, especialmente sus inversores y empleados. Las organizaciones deben liderar con el ejemplo, aplicando los más altos estándares éticos cada vez que creen, adopten o promuevan el uso de una herramienta que involucre IA.
Y esta cruzada no es de una sola empresa. Liderar con el ejemplo implica contagiar a otros e involucrarse en un diálogo multi-stakeholder con los distintos actores relevantes (competidores, proveedores y clientes), tal como promueve el Consejo Empresarial para la Ética de la IA de UNESCO. Esto incluye la colaboración y la discusión también con el sector público, la academia, la sociedad civil y otros actores. Pero, en la práctica, la inclusión no puede regularse, por lo que se necesitan esfuerzos conscientes e instancias en que las partes interesadas puedan compartir sus preocupaciones, experiencia y soluciones.
Las empresas deben ver a la IA como una herramienta para promover el crecimiento inteligente, el aumento de la productividad y la toma de decisiones inteligentes, abrazando el upskilling, el reskilling y el potencial de crecimiento exponencial de talento para la economía digital que tenemos por delante. Cuanto antes las empresas logren construir el capital humano requerido para trabajar con IA, mayor será su capacidad de mitigar la pérdida de empleo mediante la transición de los trabajadores a nuevos roles y funciones y de posicionarse adquiriendo las habilidades para el futuro. Este es un contenido central de la herramienta Ethical Impact Assessment que próximamente UNESCO lanzará junto con los miembros del Consejo Empresarial.
Además, debemos encontrar juntos la manera para que la IA nos ayude a encarar soluciones para mitigar la crisis climática. Es menester que cada organización tenga una estrategia de IA sostenible y equitativa, ya que no podemos hablar sobre IA descuidando su impacto en el cambio climático, en gran parte debido a la cantidad de energía que requiere para funcionar. Las prácticas de IA sostenibles reducen el consumo de energía y minimizan el impacto ambiental, a la vez que ayudan a acelerar la innovación y promover la acción climática, desbloqueando beneficios sociales críticos. En línea con esta visión, Salesforce recientemente emitió sus Principios de Política de IA Sostenible.
Hacer negocios de manera confiable, ética, responsable e inclusiva es buen negocio. En el negocio de la IA, como en los negocios en general, todo se trata de doing good while doing well.
Alejandro Anderlic es Director Senior de Asuntos Gubernamentales y Políticas Públicas de Salesforce para América Latina y Ángel Melguizo es Asesor Senior sobre Economía Digital de UNESCO
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