
En fecha a determinar, Argentina será anfitriona de la XVI Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas. La primera de ellas se remonta a 1994, impulsada por el entonces Secretario de Defensa de los EEUU W. Perry. La segunda seria en Bariloche a mediados del decenio que lideró Carlos Menem.
A los pocos años y durante la misma gestión, Argentina fue designada Aliado Mayor Extra OTAN por parte de la Casa Blanca. Junto a un selecto grupo de países que tenían y aún tienen fuertes convergencias de intereses con la superpotencia estadounidense.
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A ello se le sumaría la invitación para tener una oficina de enlace con diplomáticos y militares argentinos en el mítico SHAPE o el Cuartel General de la OTAN en Bélgica. Un período en donde nuestros uniformados pudieron intercambiar experiencias y conocimientos con sus pares de algunos de los Estados más prósperos, democráticos y militarmente sofisticados del sistema internacional.
A partir del año 2005 esos espacios fueron vistos por el kirchnerismo como incompatibles con el relato. Muy probablemente, el evento internacional de mayor peso que habrá durante el primer tramo de la presidencia de J. Milei, sea precisamente esa Conferencia en 2024. La misma, contará con la presencia de los encargados de las áreas Defensa y seguridad internacional de las Américas.
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El regreso de una diplomacia focalizada en los intereses nacionales y en ver al mundo como una oportunidad, tendrá en ese ámbito una caja de resonancia relevante para el mismo Presidente y sus Ministros de Defensa y RREE. Ello podría ser combinado con voluntad e interés argentino en retomar la oficina de enlace de la OTAN, la cual no compromete ni mucho menos a involucrarse en conflictos y guerras que estén o vayan a protagonizar los EEUU y las otras tres decenas de miembros de la poderosa Alianza Atlántica.
Con respecto a la categoría Extra OTAN previamente mencionada, la misma está aún vigente. Estuvo por ser anulada por Washington luego del choque que protagonizó el kirchnerismo con los EEUU en la Cumbre de Presidentes de las Américas en Mar del Plata 2005. Cabe recordar que Lula se movió rápidamente para llevarse al enojado G.W. Bush a departir fraternalmente durante casi dos días a Brasil. Aquel Lula I, seguía la doctrina Roberto Carlos o “quiero tener un millón de amigos” (Fidel Castro, Chávez, el mismo Bush, Kirchner, Uribe, etc).
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Volviendo a la actualidad, en la última década tanto Brasil como Colombia han sido designados por la Casa Blanca Aliados Mayores Extra OTAN. Ni el Lula III ni Petro y sus influyentes aliados comunistas han expresado la voluntad de renunciar a la misma. Por todo lo dicho, el presidente electo J. Milei y aquellos que estén a cargo de la conducción de la política externa y de Defensa, tienen una enorme oportunidad para ir llevando a la Argentina a una posición de protagonismo y respeto internacional que nunca debió haber perdido.
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