
Ante la propuesta del referente libertario Alberto Benegas Lynch de suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano considero que esta propuesta es oportunista y poco reflexiva.
En primer lugar, el uso de la expresión “mi religión católica” por parte de Benegas Lynch sugiere una creencia particular, privada y propia, lo que genera desazón. Además, llamar a imitar lo que hizo el presidente Roca y suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano mientras allí prime el espíritu totalitario es una propuesta que no tiene en cuenta la importancia del diálogo y de mantener relaciones internacionales en beneficio de nuestro país.
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Es importante recordar que el Papa Francisco es el líder de la Iglesia católica, una institución que tiene una enorme influencia en la vida de millones de personas en todo el mundo. Por lo tanto, se debe respetar su rol y su palabra, y no buscar aprovechar políticamente la situación para ganar votos.
Como Democracia Cristiana- Distrito CABA, consideramos que la importancia del diálogo y el respeto en las relaciones diplomáticas con el Vaticano son fundamentales. Nuestros valores están estrechamente ligados con la búsqueda de la justicia social y la solidaridad, y creemos que estos valores son compartidos por la Iglesia católica.
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Es importante destacar que aunque no todas las personas compartan la misma religión o creencias, debemos mantener el respeto por las creencias de cada individuo y por las instituciones que representen a estas creencias. En este sentido, el Vaticano y el Papa Francisco tienen una influencia no solo en la vida de los católicos, sino también en la sociedad en general, y es nuestra responsabilidad mantener relaciones diplomáticas respetuosas y constructivas.
Además, debemos recordar que la Democracia Cristiana es una corriente política que nació precisamente del diálogo y la colaboración entre distintos sectores sociales y políticos, incluyendo a la Iglesia católica. Por lo tanto, el diálogo y el respeto son valores fundamentales para nuestra ideología y para la construcción de una sociedad más justa y fraterna.
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En conclusión, como Democracia Cristiana, reiteramos la importancia del diálogo y el respeto en las relaciones diplomáticas con el Vaticano, así como en todas las relaciones internacionales. Debemos promover la cooperación y el entendimiento entre las diferentes culturas y creencias, siempre teniendo en cuenta que nuestra misión es construir un mundo más justo y solidario para todos.
En este sentido, hago un llamado a reflexionar sobre la importancia de respetar al Papa y mantener relaciones diplomáticas con el Vaticano. No podemos dejar de lado el Evangelio en las próximas elecciones; debemos actuar con responsabilidad y coherencia, promoviendo el diálogo y el respeto hacia todas las personas y creencias. Solo así podremos construir una sociedad más justa y fraterna.
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