No hay desarrollo sin industria nacional

Sólo con un modelo de Estado presente, que acompaña e incentiva a la industria con políticas concretas, seremos capaces de continuar por la senda de la recuperación productiva

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Fábrica ubicada en la provincia
Fábrica ubicada en la provincia de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires es el corazón productivo de la Argentina. Con una superficie del 11% del país, habita en su territorio el 38% de nuestra población nacional y se genera el 50% de la producción industrial argentina. Además, se encuentra en territorio bonaerense el 40% de los establecimientos productivos industriales, que concentran el 44% del empleo del sector a nivel país. Estos números son posibles porque la provincia de Buenos Aires cuenta con un Estado que acompaña a las empresas manufactureras con políticas de desarrollo, entendiendo que un territorio que no potencia la industria, es un territorio que no logrará un desarrollo sostenible.

En 2019, el producto bruto geográfico de la provincia de Buenos Aires acumulaba una caída del 5,5% respecto de 2015. Al arribar a la gestión, nos encontramos con un sector industrial altamente deteriorado por las políticas de gobierno de Mauricio Macri y María Eugenía Vidal. Se evidenciaba una fuerte caída en prácticamente todos los rubros de la producción manufacturera, con un derrumbe de poco más del 20% para el total de la industria pero con casos mucho más críticos, como el del sector textil, que acumulaba una caída superior al 43% en su nivel de actividad, debido principalmente a la apertura importadora.

En la Provincia hay 135 municipios: en 133 de ellos, en 2019 había menos empresas que en 2015. 10.000 establecimientos productivos pyme habían cerrado sus puertas, destruyéndose más de 50.000 puestos de trabajo. Se trató de un verdadero industricidio, impulsado fundamentalmente por la apertura indiscriminada de importaciones de productos terminados, las altas tasas de interés para el financiamiento de la producción, los aumentos exponenciales en las tarifas de los servicios públicos, la preferencia por un modelo de especulación financiera por sobre el acompañamiento a la inversión productiva -con una banca pública cuya principal actividad era, efectivamente, la inversión financiera especulativa- y, en líneas generales, un modelo de Estado ausente, que llevó a la industria provincial a la devastadora situación en que la encontramos al arribar a la gestión.

La destrucción de capacidad productiva en la provincia alcanzó a empresas históricas, como la ex Paquetá, de Chivilcoy. Esta firma, que se dedicaba a producir calzado deportivo para grandes marcas, no pudo competir con el aluvión de productos importados y cerró sus puertas en 2018, dejando sin empleo a las 634 personas que trabajaban en la planta, con un fuerte impacto negativo en la generación de ingresos y consumo para la comunidad. Hoy, con apoyo del gobierno provincial, la empresa -bajo el nombre de Bicontinentar- reabrió sus puertas, contrató nuevamente a más de 550 personas del distrito, montó 12 líneas de producción de última tecnología, con una capacidad productiva que supera los 10 millones de pares de zapatillas al año, y produce calzado para marcas internacionales como Under Armour, New Balance, Diadora, Hush Puppies y Penalty, entre otras. No hay un ejemplo más claro para ilustrar lo que vinimos a hacer en el gobierno provincial: recuperar las empresas que cerraron sus puertas, generar empleo acompañando al sector privado, promover la incorporación de tecnología a nuestra matriz productiva, sustituir importaciones y, además, generar nuevos mercados de exportación

EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo
EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

Durante nuestra gestión en el gobierno de la Provincia, gracias a un modelo de Estado que acompaña -con una banca pública puesta al servicio de la producción, con mejoramiento de la infraestructura productiva, con fuertes impulsos a la innovación tecnológica, con apoyo a la comercialización de la producción bonaerense, y mediante el fortalecimiento del sector cooperativo- podemos decir que se recuperó en gran medida lo perdido durante los años de ausencia del Estado: la actividad de la industria manufacturera creció un 11,9% entre 2019 y 2022 y se recuperaron 37.000 puestos de trabajo, 15.700 de los cuales son puestos de trabajo en establecimientos industriales.

Hoy, que celebramos el Día de la Industria Nacional, vemos con orgullo estos números, y ponemos el ojo también en lo que falta, con la certeza de que sólo un modelo de Estado presente, que acompaña e incentiva a la industria con políticas concretas, será capaz de continuar en esta senda de recuperación productiva.

Una de nuestras principales características como gestión a cargo de la cartera productiva provincial es la cercanía con los sectores productivos. Conocemos de cerca la realidad de cada sector industrial, y trabajamos en conjunto para llevar adelante las transformaciones que se necesitan, acompañando con las herramientas adecuadas a cada uno de ellos. Fue así que surgieron durante estos años diversas iniciativas, como el impulso al proyecto para la Ley Nacional del Calzado y su Cadena de Valor, los créditos del Banco Provincia específicos para la adquisición de maquinaria agrícola provincial, o la articulación que logramos durante la pandemia entre el sistema público de salud y las empresas de insumos y equipos médicos, para lograr el abastecimiento con producción nacional, y apoyando al sector con todas las herramientas posibles para alcanzar este objetivo en un momento tan complicado.

En tiempos en que aparecen propuestas que buscan convencer a la población de que la inversión estatal en investigación, ciencia y tecnología es un “gasto innecesario”, viene bien otro ejemplo para convencernos de lo contrario: mediante inversión pública, avanza en territorio bonaerense la construcción de la primera planta nacional de desarrollo de baterías de litio, fomentando el agregado y exportación de valor a las materias primas. Y-TEC, la empresa de investigación y desarrollo para la industria energética de YPF y el CONICET, está instalando en el municipio de Berisso una planta de última tecnología para fabricar celdas y baterías de litio. El proyecto cuenta con el apoyo de diversas instituciones públicas, como el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación y la Universidad Nacional de La Plata, que destinarán 500 millones de pesos de manera conjunta para adecuar y proveer de servicios a la futura planta productiva. Invertir en esta actividad estratégica para el futuro de nuestro país demuestra que contamos con un Estado a la vanguardia de la agenda global de transición energética, y afirmamos así que la inversión estatal en ciencia y tecnología no sólo es necesaria sino que es, además, una apuesta fundamental para nuestro futuro productivo como nación, tanto en términos de generación de conocimiento para ser parte de los nuevos paradigmas a nivel global, como también para posicionarnos estratégicamente en un escenario en que los recursos naturales se ven amenazados. Sólo vamos a tener más industria con más desarrollo tecnológico, fomentando el proceso virtuoso que genera la articulación entre el sistema científico-tecnológico y las empresas.

El Día Nacional de la Industria se celebra el 2 de septiembre en conmemoración de la primera exportación de productos del país al exterior, en el año 1857, buscando posicionar a la industria como sinónimo de soberanía y crecimiento del país. Hoy Argentina es un gran exportador de manufacturas industriales, no sólo destinadas a mercados de la región sino también a otros continentes. La recuperación del sector desde 2019 permitió que la industria vuelva a tener excedentes para ganar relevancia en términos de generación de divisas: con más de USD 23.000 millones exportados en 2022 (máximo valor desde 2013), se enviaron al mundo desde vehículos y autopartes hasta productos textiles, químicos, farmacéuticos, plásticos, siderúrgicos, maquinaria y equipo, entre otros. Y aquí también la provincia de Buenos Aires cumplió un rol fundamental en cuanto al aporte a las exportaciones industriales: con casi USD 11.700 millones el año pasado, concentró la mitad de las ventas externas del sector manufacturero a nivel nacional, siendo fundamental la representatividad de las empresas bonaerenses en casi la totalidad de los rubros que más incrementaron sus exportaciones en los últimos cuatro años.

Hoy celebramos esta fecha renovando nuestro compromiso por seguir potenciando la industria de Buenos Aires, generando las condiciones para que las empresas se desarrollen, crezcan, generen empleo y alimenten la riqueza de la matriz productiva de nuestro país, en un mundo que nos enfrenta de manera sistemática a nuevos desafíos. En tiempos en que se define el rumbo que va a tomar nuestro país en los próximos años, creemos que es fundamental que ese rumbo incluya a la industria, y estamos convencidos de que los debates acerca de cómo mejorar tienen que darse con el sector industrial en la mesa, sosteniendo, como dice nuestro gobernador Axel Kicillof, que más producción y más trabajo tienen que ser la columna vertebral de nuestra política de gobierno.

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