
El “n” empleos que se promete crear varía según el optimismo del candidato, pero se podría decir que raramente baja del millón, que, si se habla de puestos por año, significaría algo así como un aumento del 5% del empleo.
Es bueno resucitar la escena de la serie “The West Wing” en la que el candidato republicano a la presidencia de EE.UU. dice: “Los gobiernos no crean empleo”. Los gobiernos, y esto no lo dicen en la serie, generan el contexto que permite el buen desenvolvimiento de la actividad económica y eso es lo que crea empleo. ¿Qué de todo eso pasó en los últimos 20 años en la Argentina?
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En las casi últimas dos décadas (2003-2022), los datos muestran -sin recordar el contexto- que el empleo total creció a una tasa promedio de 2,2% por año, con una amplia diferencia entre los distintos períodos de gobierno, tasa que, además, ha ido reduciéndose en el tiempo.
Durante el gobierno de Néstor Kirchner, el empleo creció a una tasa promedio anual del 5,7%, lo cual parece superar cualquier promesa de campaña. De ahí en más, la tasa va cayendo período tras período, pasando a 1,6% en ambos períodos presidenciales de Cristina Fernández de Kirchner, a 1% en la gestión de Mauricio Macri, y llega hoy con un aumento de 0,7% promedio por año.
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Cuando se considera lo espectacular que luce el desempeño del empleo durante el período de Néstor Kirchner, se debe recordar que los años anteriores habían sido atravesados por una de las peores crisis por las que pasó la Argentina, y que gran parte de esa creación fue recuperación de empleo perdido. Esto sin desmerecer el resultado, ya que se podría haber seguido perdiendo empleo.
Si se calcula la creación neta de empleo, o sea puestos de trabajo que no existían, el resultado cambia bastante.
La tasa de creación promedio de empleo por año pasa a 1,7% entre 2003 y 2022, y durante el gobierno de Néstor Kirchner, fue de 2,8% en lugar del 5,7% que se mencionó antes.
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De todos modos, nada mal comparado con las gestiones que siguieron, ni con la mayoría de las anteriores desde el regreso de la democracia. Pero ¿qué tipo de empleo se creó? Tomando todo el período, la mayor tasa de crecimiento se encuentra en el sector público, que en esta medición incluye, además de la administración nacional y el empleo en las provincias, el empleo en empresas públicas.
El ritmo de incorporación de “…el empleo total fue mostrando una evolución cada vez más modesta a lo largo de los últimos veinte años…” empleo en este grupo fue a lo largo de todo el período de 3,5% por año, con dos claros ganadores en la creación de empleo público: el período de NK y el de CFK I, con aumentos de 4,6% y 4,7% por año, respectivamente.
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También en el período 2003-2007 y, esta vez, en 2007-2015 se observó un claro aumento del empleo privado registrado.
A este resultado contribuyó, en parte, la formalización del sector de trabajadores en casas particulares que, en el período, pasó de 47 mil a 440 mil empleados registrados.
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En los períodos siguientes (2015- 2019 y 2019-2022), el empleo privado registrado cayó a un ritmo de 1,2% por año en cada caso.
El empleo asalariado no registrado creció en todos los mandatos, salvo en la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (bajó 1,8%), aunque a lo largo de todo el período considerado, aumentó menos que el empleo asalariado privado registrado.
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Los trabajadores por cuenta propia crecieron al ritmo de 1,7% por año a lo largo de 2003-2022, con los mayores incrementos en el período de Néstor Kirchner y luego en el de Macri (3,3% y 2,1%, respectivamente).
Sin embargo, la desagregación entre “registrados” y “no registrados” fue bien diferente como consecuencia de la introducción del monotributo que permitió -a bajo costo- que se formalizaran los trabajadores no asalariados. Así, el empleo por cuenta propia registrado creció a un ritmo de 5,8% a lo largo de todo el período -con los máximos entre 2003 y 2011 cuando esta modalidad, que se legisla en 1999, comienza a generalizarse.
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Contextos menos favorables
En resumen, el empleo total fue mostrando una evolución cada vez más modesta a lo largo de los últimos veinte años, llegando a las dos últimas gestiones con un aumento promedio menor al 1% por año, lo que da cuenta de contextos económicos cada vez menos favorables a la generación de empleo.

El empleo asalariado también fue mostrando una evolución cada vez más pobre hasta llegar a la pérdida de puestos de trabajo desde 2015 a un ritmo del 1,2% promedio por año, lo que hace una caída de casi el 9% en los últimos 7 años.
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El empleo público es el único grupo que crece bajo todas las administraciones. Si bien Néstor y Cristina Fernández de Kirchner llevan la delantera, durante el gobierno de Mauricio Macri el desempeño no mostró un avance demasiado grande. El empleo informal sólo se redujo durante 2007-2011 y a partir de allí comenzó nuevamente a crecer.
Larga historia de deterioro que es imperioso revertir con condiciones económicas que alienten la inversión, aunque las perspectivas de que esto suceda lucen desafiantes
Esta columna fue publicada en Indicadores de Coyuntura 653, FIEL
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