
A raíz del reciente incidente en el Poder Judicial de Córdoba, que sufrió un ciberataque en el que le secuestraron información sensible, se está dando un debate en los círculos sobre la necesidad de una regulación específica en la protección de datos.
Dentro de esta regulación deberían incluirse todas las capas tecnológicas, desde el sistema operativo de cada estación de trabajo hasta la aplicación corriendo en sus servidores, pasando por todo el intermedio.
Actualmente, el nivel de estandarización tecnológica es muy alto, es decir, los protocolos de actuación a nivel interno y externo, debido a los costos previsibles al momento de escalar el uso de los servicios.
Una vez que estén enumeradas las capas intermedias, podremos entender el nivel de protección y riesgo asumido con mayor discernimiento. Es muy humano arribar a la conclusión de que estamos bajo control pensando holísticamente pero sin el detalle necesario para respaldarlo. Por lo menos, es importante tener en cuenta que los ciberataques se pueden efectuar en todos los niveles.
La sofisticación de los ataques ha llegado a un punto de desarrollo impresionante. Hoy en día es posible ejecutar un ataque exitoso sin instalar ningún software con permisos especiales. Es posible robar credenciales de acceso capturándolas sin una intromisión fácilmente detectable.
Ante esta realidad, ¿qué estrategia estaría a la altura de los riesgos? El primer paso es reconocer dónde estamos parados frente a los adversarios. Y desde ahí entender las posibilidades de acción a corto y mediano plazo. Además, de encriptar los servidores y tener un backup para poder lidiar con la información perdida.
Tengamos en cuenta que hace escasas semanas se filtraron millones de datos de usuarios de la red social Twitter. Probablemente, una de las redes con mayor seguridad debido al contenido de uso político con exposición masiva y a escala mundial. Y en junio se descubrió un robo de contenido de TIkTok, exponiendo la filtración de datos privados hacia China. Repercutiendo en una revisión de las políticas de control en empresas extranjeras operando en suelo norteramericano, por iniciativa del propio presidente.
Sería de gran ayuda revisar los marcos de seguridad de organismos no gubernamentales como NIST, Mitre, SANS, entre otros. Vienen de años de investigación elaborada en una variedad enorme de ambientes tecnológicos, llegando metódicamente a conclusiones validadas por su practicidad. Es decir, no es necesario reinventar la rueda, las opciones están disponibles para todo sector del ámbito público y privado.
Tal vez el interrogante mayor es qué tipo de incidente justificaría subir la prioridad de este tema tan complejo de abordar. Si ya estamos viendo a gobiernos provinciales y a organismos nacionales con sus labores interrumpidas por ataques exitosos, ¿cuál sería el próximo paso a seguir?
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Garantías constitucionales para todos, impunidad para nadie
El Congreso aprobó la norma tras décadas de postergaciones, con medidas educativas y alternativas, prohibición de prisión perpetua, establecimientos especializados y el reconocimiento expreso de derechos para las víctimas del delito

Cuando la Inteligencia artificial responde, ¿qué nos queda por enseñar?
El uso de herramientas automatizadas puede personalizar contenidos y sintetizar textos, pero docentes advierten sobre plagio, sesgos y menor interacción humana si los estudiantes delegan la lectura y la escritura

Sin educación, el desarrollo es una ilusión
Los datos de Aprender muestran que solo el 55% de los estudiantes alcanza resultados satisfactorios en Matemáticas, mientras la desinversión agrava las brechas de origen en ese territorio, según el diagnóstico del autor

Polarizar con el riesgo K conspira contra el crecimiento económico
Aunque la baja de la inflación y el orden de las cuentas públicas detienen el deterioro estatal, la falta de inversión privada frena la reactivación sostenida en Argentina
Más allá de la indignación: una responsabilidad como sociedad educadora
El sistema SíseVe ha recibido denuncias por agresiones físicas, psicológicas y sexuales contra alumnado durante 2025, una cifra que sitúa el episodio del autobús dentro de un problema nacional de mayor alcance



