
Hace pocos días escribí un artículo “Defendamos la canasta alimentaria”, donde hacía referencia a una tarea que vengo desarrollando desde hace aproximadamente siete u ocho años, para lograr que todos los argentinos tengan acceso a la comida.
Todo comenzó cuando en 2014 la Unión Europea decidió eliminar paulatinamente el envoltorio de los alimentos que formaban parte de la canasta básica y junto a ellos sus marcas y publicidades. Si bien ellos esta medida la tomaron con un fin ecológico para evitar que toneladas de plásticos cayeran al mar, notaron que al desaparecer el packaging los precios se reducían a la mitad.
Cuando Alberto Fernández asume la presidencia me reúno con él y le cuento de los beneficios que tendría para nuestra economía que se implementara la venta a granel o al peso. Y le conté que pensaba viajar con Chiche para ver in situ su funcionamiento.
Fue en Madrid donde recorrimos varios comercios y realmente fue para nosotros algo muy distinto. Por ejemplo, en un momento una señora entró a un negocio pidió un vaso con leche, lo tomó y siguió su camino.
Cosas similares también pude observar en recientes viajes por Turquía, Bulgaria y también cuando estuve en Roma, de donde traje varios videos de lugares donde la gente compraba a la antigua, llamando a las cosas por su nombre, no por su marca y con envoltorios de papel. Tanto en España, en Italia, como en diferentes ciudades asiáticas el resultado fue el mismo: el precio de venta se redujo a la mitad.
En estos países los gobiernos se ocupan para que la gente que así lo quiera, principalmente la de escasos recursos, pueda adquirir sus alimentos al cincuenta por ciento de su precio.
En cambio, acá y pese a mi insistencia, pareciera que a los que gobiernan el tema no les interesara. Hace pocos días cuando asumió el nuevo Secretario de Comercio Interior, me comuniqué con Matías Tombolini y le expliqué toda mi experiencia sobre el tema. Quedó en volver a hablarme y ni siquiera se comunicó.
Nuevamente creo que tenemos una posibilidad para encontrar una rápida solución al tema. Tanto al presidente, como al Secretario de Comercio le dije que por ejemplo habría que exigirle al Mercado Central que también comercializara bolsas de alimentos al por mayor que luego serían vendidos en los negocios de cercanía a granel.
Por todo esto, cuando hoy veo los reclamos de diferentes sectores tengo el mismo pensamiento: ¡qué necesidad de demorarse para hacer las cosas que le hacen falta a los argentinos!
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