
“Es de necesidad poner los medios para que puedan entrar al orden de sociedad los que ahora casi se avergüenzan de presentarse a sus conciudadanos por su desnudez y miseria y esto lo hemos de conseguir si se les dan propiedades”.
Manuel Belgrano (1810)
Debieron pasar 150 años para que en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) y la modificación constitucional de 1957 del Art. 14 bis, quede establecido que: “El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter integral e irrenunciable. En especial la ley establecerá el acceso a la vivienda digna.”
Hoy la realidad nos demuestra que la gente humilde ignora sus derechos y es penoso ver como familias toman un pedazo de terreno, construyen cuartos de chapa soportando el frío invernal en misérrimas condiciones, sin ningún servicio y exponiéndose a desocupaciones violentas.
Como siempre digo, la Argentina es un país de buena gente y malas políticas; por eso, es hora de que las autoridades nacionales, provinciales y municipales les hagan conocer a los vecinos los derechos antes referidos y empezar a buscar soluciones siempre respetando la ley y nunca avalando la toma de tierras.
En el libro que sostiene estas líneas -”América Latina: por una tierra para todos”- relato mi tarea pre política iniciada en 1972 en defensa de las familias que, habiendo comprado sus lotes, eran desalojadas.
En ese momento, en la Argentina no existían a nivel municipal Secretarías de Tierras y fue precisamente Lomas de Zamora el primer municipio en crearla.
Al asumir como gobernador, se hizo realidad la Secretaría de Tierras provincial y sus diversos programas para resolver el acceso a lotes para vivienda en poblaciones de menos de 50.000 habitantes. De esta manera se pudo trabajar en todos los municipios del interior de la provincia de Buenos Aires, quedando afuera del Plan Familia Propietaria los municipios que integraban el Conurbano debido a la cantidad de habitantes que tenían cada uno de ellos. Para estos, el comienzo de la solución vino de la mano de la Ley 24374, la llamada Ley Pierri.
Como se puede leer en la tapa del libro se trata del Capítulo Argentino, por eso en estos momentos nos encontramos trabajando con el Congreso de Municipios de Uruguay y también nos hemos contactado con las Fundaciones de Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso, para la realización de los capítulos uruguayo y brasileño, respectivamente.
Además, se les ha enviado este libro a los presidentes de la región con la idea de que esta propuesta se extienda en toda Latinoamérica.
Sería un orgullo para todos los argentinos que de esta honorable casa salga la primera ley que le dé solución definitiva a esta deuda.
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