
El 10 de mayo de 1941, a un año de la caída de París en manos de los nazis, el intelectual francés y judío Marc Léopold Benjamín Bloch le escribió una carta a su amigo y colega el historiador Lucien Febvre que podríamos considerar un paradigma de la amistad. Para ambos eran tiempos oscuros, tristes. Clandestinos para Bloch, que se había unido a la minoría de franceses que intentaban una resistencia y, desde allí, le escribió a su amigo:
“(...) Juntos hemos combatido largamente por una historia más amplia y más humana. Sobre la tarea común, ahora cuando escribo, se ciernen muchas amenazas. No por nuestra culpa. Somos vencidos provisionales de un tiempo injusto. Ya vendrá el tiempo, estoy seguro, en que nuestra colaboración podrá volver a ser verdaderamente pública, como en el pasado, y, como en el pasado, libre (...)
(...) Mientras tanto continuará por mi parte en estas páginas, llenas de la presencia de usted. Aquí conservará el ritmo, que fue siempre el suyo, de un acuerdo fundamental, vivificado, en la superficie, por el provechoso juego de nuestras afectuosas discusiones. Entre las ideas que me propongo sostener, más de una me llega, sin duda alguna, directamente de usted. Respecto de muchas otras yo no podría decidir, en buena conciencia, si son de usted, mías o de ambos. Me enorgullece pensar que muchas veces usted me aprobará. En ocasiones me criticará. Y todo ello será entre nosotros un vínculo más (...)”.
Marc Bloch fue detenido por la Gestapo el 8 de marzo de 1944. Torturado durante horas eternas y fusilado meses después, el 16 de junio de 1944, ya producido el desembarco Aliado en Normandía.
El texto de la carta acompañaba el borrador de un libro que se publicaría al finalizar la guerra. Junto con Febvre habían fundado en 1929 la célebre publicación “Annales d’histoire économique et sociale”, lo que daría origen a lo que en historiografía se conoce como Escuela de los Annales.
Lucien Febvre murió el 26 de septiembre de 1956, después de haber dedicado esos años a difundir la obra de su amigo Bloch y contribuir a perpetuar su memoria, aún a riesgo de quedar en un segundo plano como historiador.
En Francia, y en la ciudad de Lyon March Bloch, es considerado uno de los héroes que salvó el honor de la nación cuando muchos intelectuales, empresarios, sindicalistas y políticos claudicaron. Una confirmación de esto se puede ver en la excelente película “Alicia y el alcalde”, que todo interesado por la comunicación y la política debería ver.
Si no me engaña la emoción, a mí me parece que en esta carta hay un ejemplo de amistad, intelecto y política que hoy debería ayudarnos a los argentinos a reencontrar el camino a la unidad nacional y el desarrollo.
* Emilio Perina Konstantinovsky - Periodista y ex Director General del Archivo General de la Nación.
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