
Cuando algo simbólico aparece con la fuerza de lo concreto, ocurre la conmoción. “Basta de polenta” quedó escrito en letras de molde delineadas con polenta, en la entrada del Ministerio de Desarrollo Social. Luego de los destrozos de piqueteros del Movimiento Teresa Rodríguez que irrumpieron por la fuerza provocando incluso heridas a dos trabajadores, los detenidos quedaron por momentos neutralizados en el piso boca abajo sobre granos de la misma polenta desparramados en el hall del edificio.
A lo largo de este año se han reiterado las protestas de organizaciones sociales donde el reclamo es literalmente por comida. A veces no hacen falta análisis tan sofisticados para comprender una derrota electoral. Tener hambre es un límite para cualquier lealtad.
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En la provincia de Buenos Aires los comedores dependen del sustento de particulares o de comercios que también sufren la crisis. Si no, no tendrían insumos suficientes. En qué puede cambiar para el que tiene hambre que el Presidente se haga el guapo hablando del Fondo Monetario.
La economía está postrada. La emisión pasa factura y creen que la devaluación se controla con declaraciones a la prensa. El ministro Guzmán dijo y repitió que no habrá devaluación. Ahora también lo reitera la vocera del Gobierno. El dólar no escucha los cantos de sirena y los desmiente. En su cotización libre está al borde de los 200 pesos.
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El Gobierno se olvida que el valor oficial es una ficción hasta que se contradice al proponer por ejemplo abrir cuentas donde a los turistas no se les reconozca solo la mitad del valor por la falaz cotización del Banco Central. La devaluación no va a ocurrir, la devaluación ya ocurrió. Y la calle lo siente.
Ni el Papa, peronista explícito, va a recibir al Presidente en Roma en el marco de la reunión del G20. En tanto ya sin paciencia y con la diplomacia cansada, los técnicos del Fondo, más centrados en la inestabilidad de su jefa Kristalina Georgieva que en países que no se ayudan a sí mismos, reiteran por lo bajo que “si nunca se tuvo un plan de pago siempre se transitó un default”. ¿Argentina lo transita?
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La polenta en las puertas del Ministerio de Desarrollo Social habla de otro default. El de la promesa de la heladera llena. El de 6 de cada 10 chicos que viven en hogares pobres donde la inflación sólo acrecienta el drama. El Gobierno por momentos se mueve como si el mundo terminara el 14 de noviembre sin pensar en las consecuencias que enfrentará el 15. Y viene diciembre. Hoy mismo la urgencia quedó escrita en las puertas de un ministerio paradójico porque se llama de Desarrollo Social y está loteado en parcelas de poder de quienes gerencian la pobreza, no el desarrollo. Donde hay una necesidad no hay un derecho esta vez. En lo alto del histórico edificio la gigantografía de Eva Perón atestigua las letras de polenta de tantas mesas vacías.
* Editorial de Cristina Pérez en “Confesiones en la noche” (Radio Mitre)
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