Creo que sería muy importante en la Argentina de hoy, preelectoral, que hubiese debates entre pensadores que sostienen posturas antagónicas en el escenario político, sobre temas variados pero claves para el país.
Me refiero a debates de a dos, no de más. Y cuando digo pensadores incluyo a los políticos -que también piensan-, pero no de manera excluyente. Además de los candidatos tendrían que estar, a mi modo de ver, aquellos que opinan sobre los temas importantes desde la reflexión profunda y no desde la militancia, muchas veces exacerbada.
Y si tuviera que pensar en dos temas centrales para esta modalidad de debate, claro, diría que son el económico y el sanitario (por todo lo ocurrido con la pandemia COVID-19).
Creo que hubo muchas razones que pueden explicar el resultado de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) del pasado 12 de septiembre. Pero pocos dudarán de que los dos mencionados asuntos fueron y son centrales.
Me referiré solo al primero, a modo de ejemplo. La política económica del Gobierno es algo que todos los analistas y protagonistas de la vida política argentina comentan desde variadas perspectivas. Sin embargo, es más difícil observar, sino imposible, un cruce de opiniones antagónicas fuera de la trifulca furibunda y mediática o del mitin político cerrado o masivo. Pienso, por ejemplo, en que economistas que aplauden la política económica del presidente Alberto Fernández podrían debatir con otros economistas que piensan distinto. Y entonces los argentinos podríamos revisar, argumento por argumento, lo que más nos conviene como país y para un futuro mejor.
Lo que ocurra en las elecciones legislativas del próximo domingo 14 de noviembre tendrá enorme gravitación en la vida económica de los argentinos, en la confianza de los mercados y en la de los acreedores que supimos conseguir. Por eso es necesario explicar, hasta el cansancio si fuera necesario, las consecuencias de una política económica o de otra. Y ello de manera sosegada, sensata y con espíritu constructivo.
El llamamiento al voto voluntarista, partidario y emocional seguirá existiendo, pero al menos que sea acompañado por debates serios, dada la importancia de lo que nos jugamos.
La renovación que se votará el 14 de noviembre es muy importante: 127 de los 257 escaños de la Cámara de Diputados y 24 de los 72 escaños del Senado.
Votemos con argumentos. Ojalá que se promuevan este tipo de debates.
¡Al gran pueblo argentino, salud!
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