Sin unidad nacional no hay futuro

Nuestro país debe avanzar hacia un nuevo modelo de gobierno: “El que gana gobierna y el que pierde también”

Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández
Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández

En rara sincronía, nuestro país y el mundo están atravesando una grave crisis sanitaria que traspasa sociedades, idiosincrasias y credos. Sin distinciones, la pandemia del Covid-19 ha sometido a todo el planeta a una situación angustiante, con serias implicancias para la salud y la vida de las personas, pero al mismo tiempo con severas consecuencias económicas, sobre todo en aquellos países no desarrollados o en vía de serlo.

Más allá de las diversas obligaciones que todos los gobiernos deben asumir para enfrentar la crisis sanitaria, la Argentina en particular tiene que hacerlo pese a los serios problemas económicos que arrastra en el tiempo y que condicionan fuertemente la disponibilidad de recursos.

La cuarentena y los aislamientos, obligaron al Gobierno a tener que prestarle auxilio económico a las empresas, pymes, comercios y ciudadanos y al mismo tiempo robustecer el sistema de salud, todo eso sin frenar el proceso de renegociación de la deuda pública argentina.

A todo lo explicado hasta acá debemos sumarle una dirigencia política que no entiende cómo se gobierna en tiempos de crisis, algo que no sólo los aleja del común de la gente, sino que al mismo tiempo les hace perder credibilidad y consenso para implementar las medidas que la situación requiere. Hablo de una dirigencia ensimismada sólo en la búsqueda del poder, dejando de lado una verdadera vocación transformadora.

En primer lugar, es sumamente necesario que funcionarios y dirigentes en general se sienten a dialogar dejando de lado la mala costumbre de sumergirse en peleas espurias, chicanas y declaraciones altisonantes. El diálogo franco y directo es fundamental en la búsqueda de puntos en común para comenzar a trabajar en conjunto. De ese trabajo deberán surgir las prioridades – tres o cuatro temas a resolver en lo inmediato- que tendrán que tenerse en cuenta para afrontar la crisis que estamos viviendo actualmente.

En marzo de 2020- al comienzo de esta pandemia- se intentó transitar ese camino, el que rápidamente mostró sus resultados: una sociedad cohesionada y respetuosa de las medidas adoptadas acompañaba el esfuerzo. Lamentablemente, con el correr de los meses este método de trabajo fue dejado de lado, y así nuestra dirigencia se fue posicionando nuevamente de un lado y del otro de la grieta, profundizando cada vez más el enfrentamiento. Los resultados también están a la vista.

Debemos entender que en tiempos de crisis no hay posibilidades de venir a la gestión pública a aprender. Necesitamos de funcionarios capacitados y con experiencia. Ministros que puedan implementar las políticas con decisión y firmeza, sin tener que estar lidiando con internas políticas egoístas.

Estoy convencido de que nuestro país debe avanzar hacia un nuevo modelo de gobierno: “El que gana gobierna y el que pierde también”. Ya lo hemos aplicado a nivel provincial como así también nacional, y expresado en reiteradas oportunidades, pero frente a este momento crucial es fundamental insistir en el tema. Debemos juntarnos todos y comprometernos mediante un acuerdo programático, vinculante entre las fuerzas políticas y de frente a la ciudadanía.

Para lograrlo es fundamental dejar los enfrentamientos de lado y convocar urgentemente a una mesa de Unidad Nacional, con diálogo amplio y abierto a la participación de todos los sectores políticos y gremiales, cleros religiosos, jubilados y pensionados, cámaras empresariales de industria, comercio y servicios, entidades del campo y organizaciones sociales. Los argentinos tenemos que dejar de pelearnos y ponernos a trabajar. Se torna urgente superar esta crisis y empezar a construir las bases de la Argentina del futuro.

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