El rol de los escribanos en tiempos de desafíos

Los escribanos celebran este 2 de octubre el Día Internacional del Notariado, en conmemoración de la realización, en el año 1948, del Primer Congreso Internacional del Notariado Latino, que tuvo lugar en Buenos Aires

Los escribanos celebran este 2 de octubre el Día Internacional del Notariado (shutterstock)
Los escribanos celebran este 2 de octubre el Día Internacional del Notariado (shutterstock)

En momentos como el que estamos atravesando, en el que se advierten con mayor notoriedad los nuevos desafíos y demandas que debe afrontar la sociedad, queda de manifiesto la importancia de la capacitación y actualización permanente de los escribanos, acompañando como siempre los cambios tecnológicos y la evolución de las necesidades de la comunidad, y haciendo uso de todas las herramientas disponibles para garantizar un servicio de excelencia.

Ese trabajo se ha ido consolidando a lo largo de las décadas, con un compromiso que se reafirma permanentemente con el fin de contribuir al sostenimiento de la seguridad jurídica.

La celebración del Día del Notariado recuerda precisamente aquel Congreso Internacional de 1948 que posteriormente daría origen a la Unión Internacional del Notariado (UINL), entidad que nuclea a los países, como el nuestro, en los que rige el sistema de notariado latino.

Entre los 89 miembros de la UINL, entre los cuales se cuenta la Argentina, hay naciones de diferentes continentes y se encuentran potencias mundiales como Alemania, Francia, China, Japón o Rusia.

En el sistema de notariado latino, el escribano interviene en el proceso de formación del contrato, acompañando a los ciudadanos, interpretando sus voluntades y asesorándolos respecto a derechos y obligaciones, constituyéndose en la mejor garantía de la seguridad jurídica preventiva y la legalidad de las operaciones.

En todos los países donde operan los mismos principios del notariado latino, al momento de tomar una decisión importante, que a afecta a su patrimonio, a su persona o a su familia, cada ciudadano sabe que puede contar con un escribano, quien estará allí para asegurar de forma absoluta la legalidad y seguridad jurídica de las acciones emprendidas.

La actividad notarial es hoy una de las profesiones con mayor nivel de capacitación y actualización: incorpora las nuevas tecnologías y diseña acciones que permiten implementarlas en las diferentes incumbencias.

El eje central de la tarea continúa siendo, como desde sus inicios, el de darle garantías a los ciudadanos, quienes saben que pueden recurrir con plena confianza a la escribanía.

Esa relación, construida con el paso de las generaciones, es una enorme responsabilidad que el notariado honra con el mayor compromiso.

Y en este 2 de octubre, en medio de una coyuntura desafiante como pocas, se renuevan los esfuerzos para continuar sosteniendo la seguridad jurídica de la comunidad.

Aunque el paso del tiempo cambie los soportes, mecanismos o instrumentos, siempre permanece inalterable el rol del notario para dar certidumbre y confianza.

Se trata, en definitiva, de mantener los valores de compromiso con la ciudadanía y defensa de la seguridad jurídica que se han edificado a lo largo de décadas adaptando la tarea y las herramientas a las demandas de la sociedad actual.

El autor es presidente del Colegio de Escribanos de la provincia de Buenos Aires

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