¿Puede el Banco Central evitar un salto inflacionario?

Mientras los contribuyentes pagan el costo de la inflación, el Gobierno pierde el tiempo con teorías desacreditadas y sin sustento científico sobre las causas de la inflación

Foto de archivo - Fachada del Banco Central de Argentina (BCRA), en Buenos Aires.  Oct 28, 2019. REUTERS/Ricardo Moraes
Foto de archivo - Fachada del Banco Central de Argentina (BCRA), en Buenos Aires. Oct 28, 2019. REUTERS/Ricardo Moraes

La expansión de la base monetaria interanual a julio fue de un 82%. Para el mismo período, el M2 se ha duplicado. La agresiva expansión monetaria del BCRA durante la pandemia ha generado fundadas preocupaciones de un salto inflacionario en un futuro no muy lejano. Esta preocupación no se basa sólo en la fuerte expansión monetaria, sino también en las limitadas herramientas que posee el BCRA para contrarrestar su propia política expansiva.

La primer y tradicional herramienta para absorber exceso de circulante es la venta de bonos del tesoro. El BCRA vendería bonos del tesoro quitando pesos de circulación. De este modo, se evita un impacto en precios. El problema es que los bonos del tesoro que posee el BCRA son no transferibles, por lo que no pueden ser vendidos en el mercado financiero.

Una segunda opción es absorber pesos vendiendo dólares. El problema es que el BCRA no posee gran cantidad de reservas (motivo por el cual hay “cepos” a la compra de dólares). Además, las reservas son necesarias para pagar importaciones y servicios de deuda. Dada la pandemia y las propias políticas del gobierno, es difícil esperar una lluvia de inversiones que traiga dólares frescos al país.

Una tercera opción es que el BCRA absorba pesos emitiendo sus propios bonos. Este es el caso de las LELIQs. Los problemas de esta política son conocidos, los vimos con Cambiemos. Se corre el riesgo de generar operaciones especulativas de “carry-trade” a la par que se atrasa el tipo de cambio. Eventualmente las expectativas de devaluación generan una corrida y crisis cambiaria. Por otro lado, la emisión de bonos del BCRA son promesas de mayor expansión monetaria futura, por lo que pueden aumentar las expectativas de inflación.

Una cuarta opción es aumentar los encajes legales a los bancos. Sin embargo, esto produce un mayor costo financiero a los bancos, que deben aumentar las tasas de interés incrementando así el costo financiero a pequeñas, medianas, y grandes empresas. El resultado es menor actividad económica, menor empleo, y por lo tanto mayor pobreza.

Años de desmanejo de la política monetaria han llevado al BCRA a ubicarse entre su propia espada y la pared. Las opciones para evitar un salto inflacionario que quedan sobre la mesa parecen ser políticamente inviables. El discurso de que la emisión no genera inflación que emana desde el BCRA y el gobierno sugiere que no hay interés en encontrar solución a este problema.

La primera consiste en que el Tesoro cambie las letras intransferibles que tiene el BCRA por letras transferibles. Sin embargo, la venta de estos bonos en el mercado puede llevar a un incremento en el costo financiero del Tesoro. Una segunda opción sería que sea el Tesoro quien absorba excedente de circulante. Para ello es necesario que el Gobierno tenga superávit. Los pesos que sobran luego de pagar el gasto público se pueden utilizar para cancelar deuda del Tesoro con el BCRA. Dada la magnitud del déficit fiscal, y el rechazo de este gobierno a ajustar las cuentas públicas, la posibilidad de que sea el Tesoro quien absorba excedente de pesos es prácticamente nula.

Desde el 2008 que Argentina se encuentra en una trayectoria de inflación ascendente. Más de una década de ignorar el problema sólo ha resultado en mayores problemas y la posibilidad de un peligroso salto inflacionario. Mientras los contribuyentes pagan el costo de la inflación, el Gobierno pierde el tiempo con teorías desacreditadas y sin sustento científico sobre las causas de la inflación.

El autor es economista, profesor (Metropolitan State University of Denver y UCEMA) y senior fellow del American Institute for Economic Research


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