Usar la pandemia contra la democracia

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Lo lógico hubiera sido que, en el mensaje grabado a través del cual se anunció que se endurecen las condiciones de la cuarentena eterna, el Presidente comenzara pidiendo disculpas por todos los errores cometidos por su gobierno. La cuarentena más larga del mundo (cuando el mundo empieza a salir de esta situación y tantísimos países están ya en situación de normalidad) se debe a la torpeza, politización y al profundo desprecio por la opinión de los que no pertenecen a su secta.

Cuando Diego Guelar, ex embajador en China, quiso informar sobre la situación allí, el ministro de Salud, González García, afirmaba que el virus no llegaría porque Argentina se encontraba muy lejos. Mientras muchos especialistas sostenían que había que testear y mantener el distanciamiento social, el Presidente explicaba que con bebidas calientes se combatía al virus y enviaba a su esposa a hacer un Teletón patético que costó más dinero que la miseria que recaudó.

El objetivo de la cuarentena era preparar el sistema y fortalecerlo. Ya por el 3 de mayo, Adolfo Rubinstein proponía “ampliar los testeos, segmentar las medidas con criterios geográficos y demográficos, proteger a la población vulnerable y mantener el distanciamiento social” para ir saliendo de la cuarentena con éxito.Estaban las experiencias internacionales para seguir el ejemplo. No escucharon a nadie y no fortalecieron nada. A cualquiera que hiciera un aporte por fuera de lo que repetían como zombies (y que siempre iba cambiando) lo difamaban. Son cultores del discurso único que cambia cada dos días. Ahora nos enteramos de que hicieron un lugar de internación en Tecnópolis que nunca se usó y que se trató de “un error de cálculo”. No pudieron siquiera organizar un pago a los jubilados y los expusieron a contagios y a maltrato. Los mismo jubilados que ganan menos porque el ajuste de sus haberes se hace por decreto y por la voluntad dictatorial del Gobierno. Les pagan menos que cuando sus haberes se ajustaban por una norma que incluía una “fórmula de movilidad”. Esto se debe a que piensan y gobiernan como señores feudales. Una de las cuestiones interesantes de la pandemia fue que se blanqueó lo que muchos suponíamos: el Presidente cree que Moyano es una “persona ejemplar”, y quiere y admira a ese dictador aspiracional que es el gobernador de Formosa llamado Gildo Insfrán. La pandemia los encontró trabajando juntos y en plenitud a quienes integran el sindicato del crimen que se hace llamar peronismo.

Pero no piden disculpas y se comportan como una patota que odia a un sector de la población. Sólo en esa lógica se entiende que se vuelva atrás en la decisión de permitir que los ciudadanos puedan salir a correr y a hacer ejercicio físico cuando autoridades sanitarias han afirmado que no existe evidencia acerca de que esa actividad al aire libre produzca contagios. Vale añadir que un sinnúmero de países del mundo recomendaba ese tipo de actividades durante la pandemia al fortalecer el organismo y mitigar los problemas psicológicos que acarrean las situaciones de encierro. Esta decisión se toma luego de semanas de hostigamiento mediáticos de la militancia kirchnerista que muestra día a día unos niveles de indigencia intelectual que deberían ser motivo de estudio. Lo grave es que un montón de impresentables hablan tonterías de los “runners” durante días y los gobernantes toman medidas que van en la lógica de los idiotas organizados contra la evidencia médica y las experiencias internacionales exitosas. La idiotez es una política de Estado en Argentina.

El Presidente inició su gestión en la pandemia y, entusiasmado con las encuestas, tuvo una epifanía galtierista. Por aquel entonces, les decía a los niños que le enviaran dibujitos y contestaba tuits de gente de la farándula. En la política hay una relación directa entre lo que dicen las encuestas y la estupidez de los políticos. Las encuestas las pagan ellos y cuando les va muy bien (siempre dura poco) creen que son los elegidos. En Fernández fue muy elocuente. En aquellos días de tocar la guitarra y mirar dibujitos creó una dicotomía falsa y peligrosa: Salud vs. Economía. Un Presidente debe ocuparse de todo en un mismo plano. Esa afirmación “temeraria”, producto de la borrachera de las encuestas, encuentra hoy su parte oscura. La sanidad sigue en peligro porque no fortalecieron el sistema de salud y no siguieron los ejemplos de países que tuvieron más éxito en la gestión del tema. Además, se sigue descuidando al personal de salud en términos de seguridad personal. Y en el plano económico, hay datos que dan miedo. Según información del Observatorio de Deuda Social de la UCA, desde el inicio de la crisis hasta fines de mayo se perdieron 860.000 puestos de trabajo (ese número crece día a día). Calculan, también, que el 50 por ciento de los argentinos será pobre. No cuidaron bien la salud y destrozaron la economía. Siempre se supo: para lo único que son buenos los kirchneristas es para robar. Esa es la única especialización que tienen. En lo demás hacen agua. Y como tienen que justificar su mala praxis en todo inventan enemigos y van contra eso. El tema es que con esta crisis se les nota mucho la metodología. Son como un mago berreta al que se le ven los trucos.

En su desesperación y obsesión por seguir con los relatos alocados, los K se llevan por delante las instituciones y la ley. CFK sacó una resolución por un tema vinculado a la empresa Vicentin haciendo trampa. Necesitaba dos tercios de los votos y no los tenía. Así y todo la dio por aprobada. Más allá de su desprecio por la ley y por la oposición, el daño internacional que hace CFK es enorme. Quieren renegociar la deuda con acreedores y estos últimos entretanto ven que el gobierno argentino expropia empresas y que CFK no respeta las votaciones del Senado. El fanatismo ideológico por sobre el interés del país. Nadie serio en el mundo puede confiar en esta gente. Ya coparon la justicia, y hacen todo a su alcance para reventar las causas contra la corrupción y garantizarse la impunidad. Se dedicaron a pervertir el poder judicial y ahora van por el poder legislativo.

Las denuncia por roturas de silobolsas muestran otra de las caras oscuras del régimen. No hay una sola declaración de nadie del gobierno que diga que se está haciendo para esclarecer estos hechos, que son atentados contra el trabajo de muchos argentinos. El silencio del Gobierno y algunas manifestaciones por parte de comunicadores K de hace algún tiempo hacen pensar en desidia o complicidad. Siguen pensando en la lógica de la 125. Los mueve el odio y la venganza.

Argentina tiene un problema sanitario, un problema económico y un problema moral. El problema moral es el kirchnerismo. Están mostrando las cartas. Ya ni se molestan por disimular. Y la crisis los pondrá peores. El diagnóstico es claro.

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