
Convencidos ya de que los barbijos quirúrgicos y tapabocas son útiles y recomendables, sobre todo cuando hay circulación del coronavirus comunitaria, local o autóctona, como quiera que se llame, cosa que ya ocurre en el país, todo el mundo que ande por la calle, corrijo, todos lo que tengan que salir a la calle, por formar parte de los llamados grupos esenciales en la pandemia, o tengan que salir de compras, tendrán la opción de usarlos.
También estamos seguros de que no es lo mismo la bufanda que recomendó el presidente de los EEUU Donald Trump, o una pañuelo de cuello puesto en la boca, que el barbijo.
Que si vamos a usar algo, que sea un barbijo, casero o no, pero barbijo.
Que las mascarillas o barbijos de tres capas, con válvula o sin ella, quedan reservados al personal de salud o sus asistentes.
Que para uno que anda por ahí no es necesario y que mejor se cuiden ellos, que están en el frente de batalla.
Nosotros, el tapabocas y el distanciamiento social, que es suficiente. Ellos, mascarillas, antiparras, camisolines, cofias. En pocas palabras, todo lo que haga falta, porque no pueden mantener el distanciamiento social.
El argumento que cambió la recomendación es este: es probable que un porcentaje de alrededor del 2 al 16% de los infectados se hayan contagiado de portadores con muy pocos síntomas (oligosintomáticos) o síntomas no asociables, por ejemplo, algo de cansancio, un par de estornudos, o pérdida parcial del sentido del olfato.
Otra alternativa, que forma parte del mismo porcentaje, son los individuos presintomáticos, aquellos que dos días antes de tener la enfermedad son portadores, se tocan la boca o la nariz y luego superficies donde puede quedar el virus.
La pregunta que cabe en este punto es la siguiente: ¿cómo contagian si no tosen o estornudan? Las investigaciones apuntan a la simple conversación sin guardar las distancias del aislamiento social 1,8 a 2 metros de separación o el cantar (en un coro en USA se contagiaron 10 coreutas de una sola mujer presintomática, que dos días más tarde cayó enferma)
Salvados estos temas y reiterando que el virus no vuela todavía y que circula mejor en invierno (temperaturas 7ª 12 ºC son ideales), vamos a la discusión siguiente.
Las determinaciones o test: ¿cuál y a quién?
Hoy, en la Argentina se indica el test de PCR a todo caso sospechoso por los síntomas y/o por el contacto con alguien enfermo o alguien que viajó desde el exterior hacia Argentina.
En las zonas donde hay circulación local del virus, por ejemplo: CABA, AMBA, Chaco, Santa Fe (Capital) Córdoba (capital y Alta Gracia) y seguramente cada día que pase se agregaran más jurisdicciones. A todo caso sospechoso, es decir con síntomas. En otras palabras, sospecha más criterio clínico.
¿Qué test/determinación?
PCR para diagnosticar partes del genoma del virus, o sea”pedacitos” de su estructura genética, mediante el hisopado de garganta y nariz. Tiempo de demora: cuando estén funcionando todos los laboratorios habilitados, un día. Esto ocurrirá en una semana o diez días.
Las determinaciones rápidas (20’, 45’, 60′) de acuerdo a la marca o el origen, determinan la presencia de anticuerpos que producimos cuando tomamos contacto con el coronavirus, vía una gota de sangre del dedo.
Los anticuerpos se producen entre el cuarto y el octavo día luego de haber tomado contacto con el SARS CoV 2.
Los anticuerpos son de dos tipos diferentes, los que intentan pelear en ese momento contra el virus y los que lo harán a largo plazo.
De todos modos lo que pone de manifiesto este estudio es que me estoy defendiendo y que tuve contacto con el virus.
Por ende, si tengo anticuerpos y no tengo síntomas, pasé el contagio sin molestia alguna (asintomático) o, por el contrario, tuve síntomas y superé el problema total o parcialmente.
En Alemania, en este momento, un individuo sin síntomas y con anticuerpos positivos, luego de una cuarentena abreviada, puede regresar al trabajo.
Estas determinaciones no están disponibles aún en el país, seguramente en un par de semanas se distribuirán.
El listado de drogas “utilizables” para el tratamiento de la COVID-19 (enfermedad provocada por el coronavirus) hasta la llegada de la vacuna o hasta que el virus infecte al 40% de la población mundial, lo que llegue primero, es variada, extensa, conocida y accesible.
No estamos hablando de nuevos fármacos difíciles de encontrar.
El punto es decidirse por un par de ellos cuando los más de 200 ensayos de investigación clínica, que tratan de determinar cuál o cuáles son mejores, terminen en el mundo.
El listado incluye Hidroxicloroquina, Cloroquina, Colchicina, Tocilizumab, Kaletra, Favipiravir, Rendesvir, Ruxolitinib, plasma de convalecientes, Ivermectina, Interferon Alfa 2 Beta Recombinante.
Una docena de buenas alternativas a las que solo les faltan las evidencias de que “funcionan” en esta enfermedad absolutamente nueva.
En seis semanas tendremos resultados sobre todas ellas y desde allí podremos saber cuál es más eficiente para cada momento de la evolución de la enfermedad. Hoy especulamos con probabilidades, aun preventivas posibles, pero sin evidencia.
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