El papa Francisco
El papa Francisco

Rezó mucho el Santo Padre en estos días. Por los daños sociales y a la naturaleza causados por los incendios en la región panamazónica. Se trata de un "pulmón de bosques, vital, para nuestro planeta", dijo. El Celam, por su parte, pidió con urgencia a los gobiernos de los países amazónicos, especialmente de Brasil y Bolivia, a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional, serias medidas para salvarla.

La deforestación, un mal fulminante que ataca a la tierra

En los últimos 50 años la deforestación causó un daño enorme a los grandes bosques de los nueve países de las que forma parte esta región. Mayor que el que sufrió en millones de años. Lo dicen los más prominentes científicos en forma concordante. También la Iglesia católica.

La Amazonia y la Encíclica Laudato sí

Cuando en la encíclica el Papa Francisco enunció los daños que los hombres causamos a la tierra, entre otros señaló: "… el descuido de lugares de gran importancia para el ecosistema mundial (Nro. 37 LS), la Amazonia y la Cuenca fluvial del Congo, los grandes acuíferos… la quema de selvas para desarrollar cultivos, las propuestas de internacionalización de la Amazonia(Nro. 38 LS), el reemplazo irracional de la foresta, la pérdida de los humedales, (Nro. 39 LS)…"(24/5/2015).

Muy pronto este tema será objeto de un profundo examen en Roma. Un sínodo con la reunión de obispos de la región se llevará a cabo en el mes de octubre próximo con habitantes y representantes de la misma.

Infobae publicó una información detallada de las causas probables, los intereses en juego, los debates políticos locales de Brasil e internacionales, las consecuencias sociales, los daños a las comunidades originarias, y la preparación de una cumbre inter estadual. Claro que cuando ocurren estas brutales agresiones, verdaderos holocaustos (del griego antiguo olos, "todo", y kaustos,"quemado") contra las comunidades y contra la naturaleza operan grandes intereses políticos y económicos internacionales: las tierras de los indígenas, la soja, la carne, el oro, el petróleo, los diamantes. La causa profunda no está ni en el conflicto con los indios, ni en los productos. Es la inclinación humana a someter la tierra y sus criaturas para obtener importantes beneficios (LS).

"La inclinacion humana a someter la tierra y sus criaturas"

En la historia de la humanidad, el hombre tuvo una inclinación a someter la tierra y todas sus criaturas y es en ese afán -dice Francisco en Laudato sí-de "obtener importantes beneficios que se hace pagar al resto de la humanidad presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental" (Nro.36 LS). Jesucristo fue enviado por Dios Padre para invitar a los hombres a la conversión. También hoy los pobres que a cambio de dinero prenden fuego, los ricos hacendados que les pagan para que prendan fuego. Fuego para quemar los bosques, las poblaciones nativas y la fauna, para después ocupar esas tierras. A los que importan esas carnes o esa soja sin importarles su origen. Todos están invitados a la reconversión.

"El espíritu de dominación y la injusticia social"

"También vemos –dice Francisco- que ese mismo espíritu de dominación y de explotación de la tierra produce daños principalmente a los más pobres y hace que haya muchos seres abandonados en el mundo (Nro.53 LS) y una gran injusticia social" (Nro.49 LS).

La Humanidad se suicida (antropoceno)

En tiempos de Jesús los primeros cristianos no podrían haber imaginado que ese "hombre-viejo" y egoísta, pudiera dos mil años después provocar una nueva era geológica denominada "el antropoceno". La de la gran extinción. La del colapso biológico en el que están desapareciendo las especies vivas. Aunque "…muchos de los poderes (ciegos) de este mundo piensan que todo puede continuar como esta, como coartada para mantener sus hábitos autodestructivos con un comportamiento que parece suicida" (Nros. 55 y 59 LS).

¿Se adueñan unos pocos hombres de la tierra para destruir la tierra?

Lo que ocurre con los incendios nos invita a volver nuestra mirada a Dios. A ver, Dios creó al hombre y a todos los demás bienes y lo hizo para todos. La propiedad privada está subordinada al destino universal de los bienes y a su uso común. La anulación de esa "regla de oro" del comportamiento social (Nro. 71 LS) es el camino del infierno. De este infierno y del que viene, instante tras instante mientras siguen las llamas en la Amazonia. Penhores, facendeiros, funcionarios, políticos, de Brasil, de Bolivia… "El Evangelio invita ante todo a responder al Dios amante que nos salva, reconociéndolo en los demás y saliendo de nosotros mismos para buscar el bien de todos"(E.G. 39 LS). De lo contrario nuestros hijos verán transformadas las praderas del norte y de la pampa húmeda de nuestra patria en una gran sábana.

Hermano brasilero, boliviano, peruano… ¿quieres prender fuego a la humanidad?

San Juan Pablo II con toda claridad explica que "la Iglesia defiende, sí, el legítimo derecho a la propiedad privada, pero enseña con no menor claridad que sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social, para que los bienes sirvan a la destinación general que Dios les ha dado" (y lo reitera Francisco en LS Nro. 74). Por lo tanto "no es conforme con el designio de Dios usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan sólo a unos pocos" (Nro. 93 LS). Y menos aún apoderarse de ellos para usarlos de tal modo que destruyan los bosques de la región amazónica y a sus comunidades humanas nativas y sus especies y comprometan "el pulmón del mundo" y con ello el futuro de la humanidad. Tal como está ocurriendo mientras nosotros escribimos esta nota.