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Alrededor de los años 30 del siglo pasado, el gobierno de Estados Unidos puso al cannabis o marihuana (derivado del termino chino ma ren hua, flor del cáñamo) en una lista de sustancias prohibidas en todas sus formas. El resto del mundo lo siguió.

Este hecho impidió todo tipo de investigación médica, clínica o preclínica acerca de los "presuntos beneficios" sobre la salud humana que el cannabis empíricamente tiene, desde que el emperador de China Sheng Nung los describiera en el año 2700 AC aproximadamente, para tratar la gota y los dolores en general.

La reina Victoria la utilizó para el tratamiento de los cólicos intestinales, que la aquejaban con cierta frecuencia y la historia sigue con infinita cantidad de testimonios.

Medicina anecdótica, no válida metodológicamente, no repetible, no confiable. El efecto placebo y la tolerancia individual pueden modificar los resultados: de allí que sea necesario hacer estudios con muchos pacientes para convalidar. ¿Cuántos? Depende de la población en estudio y de la enfermedad que se pretende modificar.

Curiosamente y por motivos no muy claros, el opio y sus derivados, morfina, heroína y sus formas sintéticas, sí fueron sometidos a una infinidad de trabajos de investigación que dieron nacimiento por ejemplo al fentanilo y oxicodona, entre otros.

Es decir, para mitigar el dolor se pueden utilizar opio y morfina, o productos que en el organismo se convierten en heroína, pero no cannabis o sus derivados.

Hubo una epidemia de consumo abusivo de analgésicos opioides en Estados Unidos, que ocasionó la muerte de cerca de 400.000 ciudadanos desde el año 2000 hasta 2017. Michael Jackson y Prince, entre otros miles.

El presidente Trump ha declarado catástrofe sanitaria al abuso y adicción de opioides en su país.

La empresa Purdue Pharma (oxicodona-oxycontin) acaba de ofrecer 12 billones de dólares como resarcimiento a los 2000 juicios que tiene en marcha por muertes causadas por sus productos.

El cannabis medicinal y su uso informal no ha producido muerte alguna, registrada por las estadísticas. "No hay reportes de adolescentes o adultos que hayan muerto por una sobredosis de marihuana solamente", reza hoy textualmente el reporte del National Institute on Drug Abuse.

La pregunta que hoy mucha gente se hace es: ¿el cannabis sirve para el tratamiento de tantas enfermedades como se dice por allí?

La respuesta: no lo sabemos todavía, precisamente por eso, porque no se pudo durante muchos años hacer investigación sobre las cualidades terapéuticas potenciales o no de cannabis. Recién ahora están comenzando.  Israel es el país más avanzado en este campo (comenzó en la década de los años 60). Canadá seguramente le sigue. En este último país (es legal el uso) hay alrededor de 42 indicaciones médicas del uso de marihuana.

En la Argentina hay una sola indicación: la epilepsia refractaria (que no responde a los medicamentos convencionales) en niños mayores de 2 años y en adultos. De hecho hay protocolos de investigación en marcha en el hospital Garrahan y el hospital El Cruce en la provincia de Buenos Aires.

Indicaciones: dolor crónico y agudo de distinto tipo, glaucoma, autismo, migraña, cefaleas, ansiedad, sueño, epilepsia, espasmos musculares ligados a distintas enfermedades neurológicas crónicas (EM,ELA,Espasticidad), enfermedad de Crohn, intestino irritable, anorexia nerviosa, náuseas y vómitos ligados a la quimioterapia, gliomas, como estimulante del apetito y ganancia de peso en pacientes VIH y sigue la lista…

O sea, el cannabis sirve para "casi" todo. Desde la confección de las velas y los cabos de las tres carabelas de Colón (que estaban hechas de cáñamo o cannabis) hasta curar el cáncer. ¿Es esto posible?

La marihuana medicinal (cannabis terapéutica) en forma de aceite, cápsulas blandas, vaporizadores, spray, entre otras, no tiene ninguna relación con la marihuana recreacional.

El concepto es diferente, las concentraciones son diferentes, la extracción de los principios activos (cannabinoides) es diferente, la proporción de los principios activos es diferente.

El principal de ellos es el cannabidiol CBD (40% de los extractos de las plantas), que no tiene efectos euforizantes, psicoactivos. Es analgésico, antiinflamatorio, sedante, ansiolítico.

El THC (delta 9 tetrahidrocannabinol) con efecto euforizante (psi) tiene algunos efectos terapéuticos en concentraciones mucho menores que las que se utilizan habitualmente para usos recreacional.

La combinación de ambos principios activos, en diferentes proporciones, es perfectamente posible en manos de médicos avezados en medicina cannábica, para diferentes indicaciones.

¿Sirve o no sirve? La respuesta es: hay mucha evidencia informal (sospechas) que avala su uso en casi todas las enfermedades que enumeré más arriba, en algunos casos con efectos colaterales indeseables.

El tiempo (3 o 4 años) y la investigación con método científico, estudios controlados (protocolos que puede repetir cualquier médico, en cualquier sitio del mundo y obtener resultados similares) despejarán las dudas. Mientras tanto ganemos tiempo educando a estudiantes, médicos y público en general sobre lo que hoy se sabe. Esto comenzó en la Facultad de Medicina de la UBA.

¿Se consigue en Argentina? Si mediante el trámite de uso compasional (receta+ANMAT+importación) No es fácil. Bueno, nada es fácil en Argentina.

¿Se vende en las farmacias? No.

Una advertencia. Hay un fenomenal mercado informal, vía redes, amigos, amigos viajeros, amigos de amigos de amigos, que traen aceite de cannabis de Uruguay o Uganda, da lo mismo.

Esos productos pueden contener CBD/THC o simplemente aceite de oliva, nadie puede garantizarlo. No confíe: puede que no sirva para nada más que disparar el efecto placebo que cada uno de nosotros lleva dentro y que nos hace creer que mitiga o cura, cuando en verdad es nuestra mente lo hace.

En otro artículo les contaré como se reconoce un producto que en verdad contiene cannabis.

El autor es coordinador del Curso Cannabis Medicinal de la Facultad de Medicina de la UBA