La comunicación es una trama social de signos que se van enlazando de diversas maneras a lo largo de la historia. Los sistemas de significación se instalan y se van transformando gracias a las dimensiones de la cultura que está atravesada por la comunicación. Cuando hablamos de lenguajes, nos situamos en un campo de sentidos, de direcciones que toman los tonos, los estilos, las imágenes, los sonidos, las palabras. No es posible restringir la idea de comunicación a la palabra, dicha o escrita.

Podemos hablar de orden discursivo como conjunto de las instituciones, sujetos, espacios y tiempos que conviven en determinada porción del espacio social. Si nos situamos en el orden discursivo del Estado deberíamos hacer un relevamiento histórico sobre los modos en que funcionaron sus elementos para alumbrar las zonas donde se fue complejizando la relación comunicacional con la sociedad. ¿Cómo, desde cuándo y entre quiénes se estableció el estilo de comunicación en y del Estado?

Es notable la injerencia que mantiene el discurso jurídico en los documentos que produce el Estado. El amplio universo de términos legitimados por el Derecho cubre desde los más simples trámites hasta las más complejas sentencias de un juez. Los procesos administrativos de producción también están modelados por los modos de hacer jurídicos. Es decir, las prácticas que todo documento configura, detalla u organiza se vuelven casi incomprensibles para la mayoría de la población. Si rasgamos la mirada simplista y penetramos en la trama de cada expediente, decreto o ley, observamos que las vidas cotidianas de sujetos, ciudadanos en situaciones concretas están inscriptas en ellos. Sin embargo, se describen acciones despersonalizadas con enunciados rimbombantes, complejos, como si se tratara de un espacio elevado desde el cual se formulan reglas para
otros ajenos al mundo del texto.

El Estado organiza los esquemas de los espacios materiales y simbólicos de nuestra sociedad. La comunicación administrativa refuerza fronteras obstruyendo nuestro derecho a entender y así, nos empuja a buscar mediaciones. Esto habla de falta de claridad, desconfianza y desprecio por la condición humana de socialidad.

"El pueblo quiere saber" fue una de las consignas fundantes de la Nación. Hoy, existe la decisión política de abrir la comunicación a la sociedad para fortalecer el derecho a entender. Uno de los mecanismos que se está aplicando en el mundo es la simplificación de la escritura por medio de la técnica de lenguaje claro. Se trata de cambiar estilos en la redacción de los documentos administrativos que el Estado produce. Allanar, facilitar la comprensión de las ideas que, una vez escritas, se convierten en prácticas.
En Argentina, a partir de la creación en 2018 de la Red Argentina de Lenguaje Claro, muchos organismos gubernamentales estamos trabajando para adaptar la información jurídica – leyes, decretos, sentencias judiciales- al lenguaje claro. El objetivo fundamental aspira a simplificar la instancia de la producción de los documentos.

No es una transformación directa ni sencilla porque el orden discursivo se ha consolidado en una especie de corsé que despersonaliza, restringe el sentido, aleja al autor del lector. La decisión de conformar equipos interdisciplinarios dedicados a volver comprensibles leyes, códigos, decretos y procesos para resolver cuestiones cotidianas es uno de los avances que logramos desde la perspectiva de lenguaje claro.

Es un proceso que consiste en quitar los ornamentos que dificultan el conocimiento y el ejercicio de derechos. Al despojar un documento de tecnicismos y utilizar expresiones simples se ilumina una relación que genera confianza. La gestión del gobierno se vuelve transparente y facilita lazos de confianza.

Desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación asumimos el compromiso de trabajar para una justicia cercana a la comunidad, abierta, moderna e independiente. Uno de nuestros desafíos más importantes es acercar el lenguaje de la justicia a la gente y lograr así que todos los ciudadanos puedan conocer y entender sus derechos y obligaciones. Desarrollamos varias iniciativas de difusión de derechos utilizando la técnica de lenguaje claro: Ley simple, Justicia Cerca, Lectura Fácil,
Wiki Ius, Comunicación digital en lenguaje claro: posteos, infografías, postales para redes sociales que difunden derechos y obligaciones.

Desde la provincia de Buenos Aires, la Secretaría Legal y Técnica junto al Ministerio de Justicia nos sumamos a la transformación comunicacional centrada en los vecinos. Creamos el portal Derecho Simple que explica, orienta y abre la comprensión de las más relevantes leyes provinciales con imágenes y sistema de preguntas y respuestas. El proyecto abarca líneas de capacitación con materiales propios para la redacción de los documentos administrativos y fortalecer los dispositivos discursivos responsables de garantizar el acceso a la información pública. Realizamos un inventario de los más habituales trámites y documentos que se producen, circulan y reciben en nuestras dependencias. Sobre los ejemplos concretos discutimos líneas de transformación posibles desde la perspectiva de lenguaje claro.

Todas las líneas de acción se centran en los intereses de la ciudadanía para construir un diálogo fluido capaz de derribar las barreras discursivas que dificultan el vínculo de confianza.