Vivimos en un mundo incierto y cambiante, con desafíos y amenazas mucho más complejos, que requieren de respuestas cada vez más sofisticadas por parte de los Estados. Si bien nuestra región es una zona de paz, con una baja probabilidad de conflictos convencionales, las turbulencias globales y los nuevos desafíos regionales hacen que tengamos que actualizar, modernizar y articular los instrumentos ​con los que ​contamos para enfrentar estos fenómenos.

Argentina sostiene un instrumento militar diseñado para hacer frente a amenazas que hoy no existen y que a su vez, se encuentra seriamente afectado producto de años de desinversión. Pero sobre todo, un Sistema de Defensa Nacional con el que la sociedad no ha podido saldar la deuda de un debate profundo y sincero ​sobre lo que esperamos de estas Fuerzas Armadas de la democracia​. Mirando el presente y sobre todo poniendo énfasis en el futuro.

La semana pasada el presidente Macri dio un nuevo paso este camino, anunciando un plan de reformas del instrumento militar ​que comenzó a materializarse al presentar la nueva Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) y la modificación del Decreto reglamentario de la ley de Defensa de 1988.

Una Directiva Política para las Fuerzas Armadas del Siglo XXI, que actualiza el diagnóstico regional e internacional​, atravesado por la complejidad global y un fuerte impacto de las nuevas tecnologías. Pero también, una Directiva que plantea la percepción de Argentina sobre la realidad mundial y cómo el instrumento militar puede contribuir a la inserción inteligente al mundo; eje principal de nuestra estrategia internacional.

También determina las prioridades y los lineamientos estratégicos para las Fuerzas Armadas​, sentando las bases para la consolidación de un Sistema de Defensa moderno, flexible y profesional​. Destaca la misión principal de vigilar y proteger los espacios soberanos y la vida de los habitantes ante amenazas de origen externo, incluyendo al ciberespacio ​como una nueva dimensión de la Defensa Nacional.

A su vez establece las prioridades en tiempos de paz​. Promoviendo, por un lado, un rol más activo de las Fuerzas Armadas en el apoyo a la política exterior, incrementando nuestra participación en Operaciones de Paz de las Naciones Unidas, intensificando la colaboración y construcción de confianza con países amigos y sosteniendo nuestra presencia permanente en la Antártida.

Por otro lado, plantea la posibilidad de profundizar la articulación y colaboración con el Sistema de Seguridad​. Puntualmente se hace referencia a la expresión fortalecer el apoyo logístico, ya que esta es una tarea que vienen desarrollando nuestras Fuerzas Armadas y que se inscribe dentro del marco normativo vigente.

Mucho se ha debatido sobre este punto en los últimos días, pero si leemos detenidamente la nueva directiva, comprobaremos que no plantea ninguna cuestión que exceda los límites de las normas que rigen el Sistema de Defensa Nacional.

Resulta importante aclarar este tema ya que en la misma línea se inscriben las modificaciones del Decreto Reglamentario de la Ley de Defensa, el cual busca que nuestras Fuerzas Armadas estén en condiciones de cumplir integralmente con todas las misiones que le fueron encomendadas por las leyes vigentes​, superando las restricciones impuestas por la gestión anterior.

La reforma supone también el desarrollo de un plan de actualización del despliegue y organización de las Fuerzas Armadas ​con estructuras más flexibles y menos burocráticas; y una política moderna de recursos humanos que incluirá la elaboración de un proyecto de Ley de Personal Militar y uno de Reservas Militares.

Sabemos que estamos avanzando en un difícil camino de reconversión, pero estamos convencidos que vamos en la dirección correcta.

Más aún, entendemos este proceso de transformación como parte de un esfuerzo más abarcador que venimos realizando y que aspira a materializarse a través de una Estrategia de Seguridad Nacional de la Argentina​. Un marco conceptual que nos permitirá, por primera vez en nuestro país, establecer un diagnóstico y una hoja de ruta sobre los principales desafíos que enfrentamos desde una perspectiva integral y con la mirada puesta en el futuro.

*Titular de la Unidad de Estrategia de Seguridad Nacional – Secretaria
de Asuntos Estratégicos – Jefatura de Gabinete de Ministros