En una frase muy famosa del poeta estadounidense Henry Wadsworth se expresaba: "Si bien los molinos de Dios muelen despacio, muelen muy pequeño; aunque con paciencia espera, muele con exactitud todo". Esta frase nos muestra que no hay necesidad de desesperarse por llegar a la meta cuando se puede alcanzar con inteligencia más que con premura.

La República Popular China ha llevado un largo proceso de apertura al mundo, acentuado en las últimas tres décadas, desde un período previo en que el hermetismo y el secretismo eran la fórmula de subsistencia. Hoy no se puede contemplar un sistema internacional sin la poderosa chequera de Beijing ni su diplomacia políticamente aceptada en los foros internacionales.

Hasta este momento es la segunda economía global en términos del PBI, según el Banco Mundial, superada por los Estados Unidos, aunque en términos de paridad de compra los chinos tengan una mejor capacidad que los estadounidenses; incluso si de forma nominal no general, no es solo por su economía arrasadora presente prácticamente en todos los mercados globales que China se convierte en el poderoso referente global. En la actualidad, el Gobierno chino ha comenzado a posicionarse a nivel mundial en términos del poder duro (militar), donde no es tan común escucharlos, como sí ocurre con Estados Unidos y Rusia.

El empoderamiento de Xi Jinping

Es importante destacar la serie de cambios, más allá de la materia diplomática y comercial, que está teniendo China a nivel exterior, ya que en su agenda interna están sufriendo transformaciones que han permitido que la figura de su líder, el presidente Xi Jinping, tenga el visto bueno de las principales fuerzas políticas del país, para reelegirse de manera casi perpetua. Por ello, ya algunos lo llaman el nuevo "emperador chino", o se ha hecho aún más popular el apodo de "papá Xi", ante un sorprendente culto a la figura de este político; su fotografía en ocasiones se coloca al lado del máximo líder del Partido Comunista de China, Mao Zedong.

Este reforzamiento de la figura de Xi colabora con los planteamientos de las agendas propuestas para darle al país un lugar más determinante en el escenario global.

La diplomacia de la billetera

A nivel comercial y económico, los chinos tienen grandes y ambiciosos proyectos que los colocan a la vanguardia. Abarcan además algunos mercados internacionales sin la necesidad de verse tan invasivos como ocurre en proyectos desarrollados por alguna de las otras potencias globales. En materia de cooperación internacional, principalmente en inversión extranjera directa (IED), en el 2016, la firma Ernst & Young calculaba en más de 36 mil millones de dólares lo que China había invertido en África, con la participación en centenares de proyectos de inversión en dicha zona.

Hay una importante inversión en infraestructura ferroviaria en África que los ayuda además a emular en escalas pequeñas el gran modelo que quieren establecer para interconectar todas las regiones importantes de Eurasia en lo que han denominado "la nueva ruta de la seda". En mayo del 2017 pusieron a funcionar un ferrocarril que haría un recorrido desde Mombasa, principal puerto de África Oriental, a las orillas del océano Índico, una de las más importantes rutas de comercio internacional y llega hasta Nairobi, capital de Kenia, en un recorrido de poco más de 480 kilómetros. El proyecto se complementaría con la conexión hacia países sin litoral como Sudán del Sur, Ruanda y Uganda, lo que, a su vez, significaría un importante impulso económico para varios países de estos que están dentro de la línea de la pobreza más recalcitrante.

China mantiene buenas relaciones en Medio Oriente con Israel, y hay importantes avances en materia diplomática que han ayudado a esquivar los intentos de algunos países de implementar el boicot económico contra el país hebreo, a tal punto que, en junio de 2017, se firmó el acuerdo para crear el fondo Sin-Israel, con una inversión de más de mil millones de dólares en materia de incubación de empresas de robótica, seguridad, automoción y cibernética (Aurora, 2017).

Por otra parte, el Gobierno chino tiene importantes intercambios y fortalecimientos económicos con otros poderes hegemónicos o regionales como son el caso de Rusia y la Unión Europea (UE). Con los primeros, por un tema de competencia directa por el control de las zonas de influencia euroasiáticas y, con los segundos, porque son un importante mercado de intercambio de bienes y servicios, principalmente con Alemania; aproximadamente 65 mil millones de dólares en exportaciones y 85 mil millones de dólares en importaciones.

En América Latina, como última región a contemplar, aunque no menos importante por su ubicación estratégica, China plantea proyectos de cooperación práctica, explicados por el presidente Xi Jinping como 1+3+6. Donde 1 es la cooperación China, América Latina y el Caribe, 3 son los motores: comercio, inversión y finanzas, 6 son las áreas: energía y recursos, cultura, infraestructura, manufactura, innovación científica y tecnología.

El posicionamiento de China en la zona busca tener cerca a los Estados Unidos, de un modo menos invasivo pero efectivo, en contrapeso a la labor que la nación norteamericana aplica con la presencia de sus buques y sus políticas en diversas zonas de Asia.

Hardpower chino

Pero como se mencionó al inicio del artículo, el Gobierno chino ha comenzado a mover sus fichas geopolíticas en materia del poder duro. Uno de sus primeros movimientos ha sido el establecimiento de una base militar en Yibuti (cuerno de África), región desde la cual puede controlar los movimientos de otros poderes globales y hasta regionales. A lo anterior se le suma el hecho de que China está realizando un importante desarrollo en el aspecto naval para eventualmente competir contra los rusos y los estadounidenses; estos últimos son el principal referente en la materia.

Desde esa zona tiene un buen control de lo que ocurra en el estrecho de Bab el Mandeb que conecta el mar Rojo con el océano Índico, y que también conecta con el canal de Suez, región por la cual pasa un importante porcentaje del comercio mundial.

Pero también el establecimiento de bases militares por parte de China busca contener la expansión que Estados Unidos y Rusia tengan en Medio Oriente y África. Considerando, además, que los chinos buscan proteger a más de un millón de sus ciudadanos que hoy trabajan en importantes proyectos en el continente africano, o que son miembros de fuerzas de ayuda humanitaria en la región.

El establecimiento de la base naval en Yibuti se complementa con el proyecto chino de carácter económico pero también militar de instalar eventualmente una nueva base naval en Pakistán, con lo que podría contrarrestar el crecimiento sustancial de la influencia de India en el sur de Asia y, al mismo tiempo, tener un acceso a las zonas del Medio Oriente fundamentales. Además de que esto complementaría la noción de un corredor económico con acceso al Índico de forma directa y beneficiaría a los pakistaníes en acceso a recursos energéticos y económicos, lo que afecta en algún modo a la India, ya que, además de las relaciones chino–pakistaníes, hay una importante colaboración entre el poderoso país asiático y Afganistán.

Finalmente, se evidencia un despertar cada vez más poderoso de la República Popular China en el mundo. Son el perfecto ejemplo de estudio del denominado poder inteligente donde saben realizar movidas magistrales en materia económica, pero también, con una elegancia magistral, saben moverse en temas militares, de forma muy silenciosa, pero que podría ser efectiva. Quizás el elemento que aún no explotan de manera sustancial, por el sigilo que están tomando al dar sus pasos, es en materia mediática, donde no es común escuchar noticias sobre las acciones chinas, como sí ocurre, por ejemplo, con las otras dos potencias y hasta en varios idiomas. ¿Se cumplirá acaso la máxima profética de Napoleón de decir: "Cuando China despierte, el mundo temblará"? Ciertamente ya ha despertado, y los movimientos ponen a algunos, si no a temblar, al menos a correr.

El autor es licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de las Américas, especializado en la temática de Oriente Medio.