Tiempo de reacción para la crisis venezolana

Es desilusionante que la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), con sede en Caracas, haya negado que Venezuela se encuentre ante una crisis humanitaria

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Venezuela se encuentra sumergida en el caos. La democracia agoniza con el desvanecimiento de la división de poderes. Los arrestos y la represión se han convertido en rutina. La crisis humanitaria llega también a niveles insostenibles. De acuerdo con un reciente informe de Human Rights Watch, el 76% de los hospitales se encuentra sin insumos básicos y el 94% de los medicamentos que deberían normalmente estar en hospitales públicos no se encuentran disponibles. La mortalidad materna ha aumentado en un 79 por ciento. La mortalidad infantil ha subido a un 45 por ciento. El 87% de la población tiene dificultad para adquirir alimentos.

En enero de este año, el Parlamento venezolano había decretado una crisis humanitaria en la que afirmaba que el país se encontraba ante una emergencia en salud. Hace un par de meses, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos había advertido que se había producido un "drástico deterioro" en el servicio de salud venezolano. Pese a que la situación es hoy aún más grave, el Gobierno de Nicolás Maduro parece más interesado en seguir negando esta dramática realidad que en encontrar medios para resolverla. Human Rights Watch informa que quienes denuncian la emergencia en salud son despedidos. También amenazados en caso de protestar.

Es desilusionante que la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), con sede en Caracas, haya negado que Venezuela se encuentre ante una crisis humanitaria. Las declaraciones de la Cepal confunden y contradicen incluso las expresiones del secretario general de Naciones Unidas. En su reciente visita a Buenos Aires, Ban Ki-moon destacó: "Las necesidades básicas no pueden ser cubiertas, como la comida, el agua, la sanidad, la ropa". Agregó que eso crea "una crisis humanitaria en Venezuela generada por la inestabilidad política".

Es hora de que América Latina y el Caribe dejen de ser condescendientes con el régimen de Nicolás Maduro. Ni la Cepal ni otros organismos regionales o subregionales pueden seguir ignorando u ocultando la grave situación que vive Venezuela. Es necesaria, en cambio, una supervisión estricta de la situación venezolana para abogar enérgicamente para que el Gobierno de Maduro muestre resultados concretos y Venezuela salga de la crisis humanitaria y política. También que deje de intimidar y castigar a los críticos.

El informe de Human Rights Watch es contundente y pone de relieve la importancia de una fuerte y decidida presión internacional para ayudar a Venezuela a encontrar una solución urgente a los dramas humanitarios y políticos que enfrenta. La realidad no permite más demoras. Ya no sólo la democracia está en jaque, sino la vida y la salud de los venezolanos. No es tiempo para condescendencias.