Nueve sugerencias para mantener la alegría

Por Claudio María Domínguez

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A continuación deseo pasarles algunas sugerencias prácticas, que explican cómo una persona puede mantener un espíritu de alegría.

Sugerencia práctica N°1

Levántese en la mañana con una sonrisa en el rostro, diciendo las palabras: "¡Buenos días, Señor!".

Esas palabras son parte de un pequeño libro escrito por un hombre de negocios americano. Él dice que, al levantarse cada mañana, salen esas palabras de sus labios. Lo ha estado haciendo durante un largo período y admite que, solamente haciendo eso, ha agregado una nueva dimensión a su vida.

Sugerencia práctica N°2

Cuiden que su rostro siempre porte una sonrisa.
Fue Mahatma Gandhi quien dijo: "Estarás completamente vestido recién cuando tu rostro dibuje una sonrisa".
Dice un proverbio que, si quieren tener amigos, lleven una sonrisa en el rostro; lleven una mala cara y tendrán arrugas.
¿Cuál de las dos opciones eligen?
Una sonrisa es contagiosa. Se refleja en el rostro de la persona a quien ustedes le sonríen. Procuren que sus sonrisas siempre anuncien dulzura y bondad, y nunca sarcasmo, amargura u orgullo.

Sugerencia práctica N°3

Brinden una sonrisa con el corazón al menos tres veces al día: Una antes del desayuno, otra antes del almuerzo y otra antes de la cena.
Si les es difícil reír, mírense en el espejo y hagan morisquetas.
Una familia sigue este principio. Antes de cenar cada miembro dice algo gracioso para que los otros se rían. Recién después comienzan a servirse los alimentos.

Sugerencia práctica N°4

Desarrollen un sano sentido del humor.
El sentido del humor los salvará de muchas situaciones difíciles.

Dos hombres estaban por pasar, en direcciones opuestas, por una callejuela que era demasiado angosta para que cupiesen los dos al mismo tiempo. Cuando se encontraron, uno le dijo rudamente al otro:
-Ábreme paso.
Y el otro serenamente dijo:
-Te iba a decir lo mismo.
A lo que el primero replicó:
-Nunca le doy el paso a un tonto.
Y el otro silenciosamente se hizo a un lado y dijo:
-Yo sí.

Se cuenta que una hermosa mujer se encontró un día con George Bernard Shaw y le dijo:
-Usted tiene el mejor intelecto del mundo, y yo tengo el rostro más bonito. Si nos casamos, podríamos producir al niño perfecto.
-¿Se imagina cómo serían las condiciones del niño si tuviera su cerebro y mi rostro? –contestó Bernard Shaw.
Hay otro divertido incidente que también concierne a Bernard Shaw. Él era alto y flaco, mientras que G.K. Chesterton era petiso y robusto. Cuando ambos se encontraron cara a cara, Chesterton se rió y dijo:
-Si la gente lo mirara a usted, pensaría que la hambruna ha azotado a Inglaterra.
-Y si ellos lo miraran a usted sabrían a quién culpar –respondió con humor Bernard Shaw.

Mark Twain, el gran humorista, una vez fue a escuchar un discurso de una distinguida figura. Cuando el discurso terminó, Mark Twain se dirigió hacia el disertante y le dijo:
-Señor, su discurso fue grandioso. Pero créame, cada palabra que usted pronunció ya está escrita en un libro.

El distinguido disertante, careciendo de un adecuado sentido del humor, se quedó muy molesto.
-¿Usted está diciendo que memoricé el discurso de otro y lo reproduje palabra por palabra? –preguntó furiosamente el hombre.
-Yo no quise decir eso –dijo Mark Twain en tono travieso.
-Yo deseo ver ese libro –demandó el disertante.
-Pronto se lo enviaré.

Cuando el disertante volvió a sentarse, su mente estaba terriblemente agitada. No pudo descansar en paz hasta que tuvo el libro en sus manos. Cuando esto finalmente sucedió, se sorprendió alegremente al darse cuenta de que era un diccionario.

Sugerencia práctica N°5

Aprendan a reírse de sí mismos.
A menudo nos reímos de las rarezas y debilidades de los demás, pero no de las nuestras. Debemos aprender a reírnos de nosotros mismos.
Es verdad que es un deleite estar con la persona que se puede reír de sí misma: ésta les aplica a sus males y errores el bálsamo más reconfortante que el espíritu humano pueda desear: la risa.

El obispo Fulton Sheen narra un pequeño incidente de su vida. Cierto día arribó a un lugar nuevo, donde debía dar un discurso en el Palacio Municipal. Salió temprano del hotel y decidió ir hasta allí caminando. Como no era una ciudad que conociera, al hacer un par de cuadras se perdió.
Acercándose a un grupo de niños, que jugaban plenamente concentrados, les preguntó:
-Por favor, ¿me podrían decir cómo llegar hasta el Palacio Municipal?
Uno de los niños se le acercó, le dio indicaciones de cómo llegar y luego le preguntó:
-¿Por qué va hacia el Palacio Municipal?
-Voy a dar un discurso.
-¿Sobre qué?
-¡Sobre el camino hacia el reino del Cielo!
El niño soltó la carcajada y dijo:
-Si no conoces el camino hacia el Palacio Municipal, ¿cómo puedes contarle a la gente sobre el camino al Cielo?
La mayoría de nosotros piensa que es la cúspide de la perfección. Pero cada uno de nosotros posee las suficientes rarezas como para reírnos toda la vida.

Sugerencia práctica N°6
Miren siempre las cosas por su lado positivo.
Todo tiene dos lados: el lado brillante o positivo, y el lado oscuro o negativo; o, como yo los catalogo, el lado brillante y el lado menos brillante.

Un rey tuvo un sueño en el cual todos sus dientes se caían. Quería una interpretación del mismo. Le enviaron un intérprete de sueños y, luego de que éste consultara sus libros ancestrales, le dijo al rey:
-Señor, éste es un sueño muy infortunado. Significa que todos tus seres queridos (hijos, esposas, familiares) morirán durante tu vida.

El rey se disgustó y ordenó que al intérprete lo metieran en prisión.
Llamaron a otro intérprete de sueños y, luego de consultar los mismos libros ancestrales, le dijo al rey:
-Oh, Rey, éste es un sueño muy afortunado. Significa que tú sobrevivirás a tus seres queridos. ¡Larga vida al rey!
El rey se sintió muy feliz y recompensó con mucho oro al intérprete.
Ambas afirmaciones tienen el mismo significado. Pero lo que importa es la forma en la que uno mira o dice ese significado.

Sugerencia práctica N°7

Estén seguros de que Dios está a cargo del universo. Él controla los destinos de los individuos y de las naciones. Y por ende nunca nada puede salir mal.

Nos ocurren tantas cosas que no somos capaces de comprender el porqué de cada una de ellas. De repente nuestros seres queridos se van de nuestro lado. La desgracia nos golpea. La calamidad entra en nuestras vidas. Las pérdidas nos arruinan. Si sólo tuviésemos fe en que Dios es demasiado bueno para culparlo y demasiado sabio para cometer un error, no nos amargaríamos ni angustiaríamos. La fe nos llena de coraje. Un hombre lleno de coraje nunca se rinde.

Sugerencia práctica N°8

Pónganse todo el tiempo en el asiento del conductor.
No dejen que ningún otro los maneje. Sean sus propios amos. Muchas personas les hacen cosas y por ello se sienten heridos e insultados. De este modo, están dejando que otros los conduzcan. Sean ustedes mismos sus propios amos.
George Washington Carver dijo: "Nunca permitiré que nadie me degrade para que yo lo odie".

Sugerencia práctica N°9

Si son felices, ayuden a los demás para que también lo sean.
La felicidad que sale de ustedes hacia los demás, vuelve nuevamente hacia ustedes. ¡Ésa es la ley! Por lo tanto, hagan al menos un buen acto de servicio cada día.

Cierta vez un hombre me vino a ver y me dijo:
-Soy una persona pobre y no puedo dar dinero ni otras cosas materiales a aquellos que lo necesitan.
Simplemente corto dibujos, rostros divertidos y bromas de periódicos y revistas y los colecciono en un álbum.

Todas las noches llevo el álbum al pabellón de niños del hospital estatal.
Allí les leo algún chiste gracioso y les muestro los dibujos cómicos del álbum. Los pequeños, en la angustia del sufrimiento, no hacen otra cosa que reírse. Cuando miran las caricaturas, olvidan por un tiempo el sufrimiento, y sus rostros comienzan a sonreír. Incluso alguno de ellos hasta se ríen a carcajadas. Sus ojos brillan con deleite como si temporalmente se olvidaran de sus dolores. Todos esperan ansiosos mi visita diaria.
(Del libro "Elimine la ira antes de que ella lo elimine a usted", de J. P. Vaswani)

En este video Claudio habla sobre cómo cambiar el ánimo cuando estamos mustios, apagados y con ganas de culpar a los demás por lo que nos pasa.