A ocho años del asesinato de José Eduardo Trujillo Vanegas durante la “Operación Limpieza” por el régimen en Nicaragua

El joven fue asesinado durante la “Operación Limpieza”, uno de los episodios más violentos de la represión ordenada por el régimen de Daniel Ortega

Guardar
Google icon
Dibujo a lápiz grafito de un joven sonriendo, sentado en cuclillas, con gorra clara, musculosa oscura con ribetes rojos, cadena y manos unidas. Fondo.
Un dibujo periodístico a lápiz grafito muestra a un joven latinoamericano sentado en cuclillas, sonriendo, con gorra hacia atrás y musculosa, sobre un fondo urbano y de árboles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 24 de junio de 2018, la vida de José Eduardo Trujillo Vanegas terminó abruptamente en Tipitapa, Nicaragua, cuando paramilitares encapuchados dispararon en su contra durante la llamada "Operación Limpieza", un operativo ordenado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para desarticular protestas opositoras. Según el Museo de la Memoria Contra la Impunidad, el joven fue alcanzado por un disparo en el corazón que le provocó la muerte de manera instantánea.

José tenía 23 años y era conocido en su comunidad por su carácter alegre y su pasión por la música reggae. Trabajaba como conductor de caponera, un ciclo-taxi típico de la zona, y era el mayor de cinco hermanos.

PUBLICIDAD

Su entorno lo recuerda como un joven servicial, bromista y popular en el barrio Jorge Navarro de Tipitapa. Su padre, José Eduardo Trujillo, relató al Museo de la Memoria Contra la Impunidad que tras separase de la madre, el joven quedó bajo su cuidado y asumió responsabilidades laborales desde los 16 años, tras cursar hasta sexto grado en el Colegio Gaspar García Laviana.

La tarde del 24 de junio, el joven y dos de sus hermanos caminaban hacia la casa de su madre, tras haber colaborado en una barricada ubicada cerca del Hospital Yolanda Mayorga. Al pasar por una calle de Tipitapa, una camioneta se detuvo cerca de ellos. De acuerdo con la documentación del Museo de la Memoria Contra la Impunidad, “paramilitares encapuchados abrieron fuego en una acción dirigida a jóvenes identificados como opositores, en el contexto de una persecución casa por casa”. José recibió dos balazos en el pecho, uno de ellos directo al corazón.

PUBLICIDAD

Joven de piel morena tendido boca abajo en el suelo de una calle. Charco de sangre cerca de su cabeza y mano. Fondo urbano con edificios.
José Eduardo Trujillo Vanegas recibió dos disparos en el pecho y uno de los balazos impactó en el corazón. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recuerdo familiar y solidaridad comunitaria

El hombre recuerda que su hijo estuvo involucrado en las protestas desde abril de 2018. “Solo vestía de azul y blanco. Él era muy reservado, pero siempre estaba en los tranques (bloqueo de carreteras contra el régimen)”.

En uno de los últimos intercambios, su hijo le dijo: “La patria es la patria, somos de la muerte”. El día del ataque, la noticia llegó a la familia a través de una tía, cuyo esposo fue testigo de la agresión. El padre encontró a su hijo ya sin vida en el hospital, con la herida en el tórax confirmada en la epicrisis de defunción.

Tras el crimen, la familia y los vecinos del barrio Jorge Navarro se unieron para organizar la vela y el sepelio. Su padre expresó que aún visita la tumba de su hijo cada dos o tres semanas, como una forma de mantener viva su memoria. La solidaridad comunitaria permitió que el duelo y el homenaje a la víctima fueran compartidos por amigos, familiares y conocidos.

El Museo de la Memoria Contra la Impunidad sostiene que este es uno de los cientos de casos registrados durante la represión de 2018, cuando el régimen de Ortega-Murillo desplegó fuerzas parapoliciales para neutralizar protestas y manifestaciones. La organización enfatiza el reclamo de justicia, memoria y verdad, en un contexto donde persisten la impunidad y la exigencia de reparación para las familias afectadas.

El padre de José comentó que continúa yendo al lugar donde descansa su hijo cada dos o tres semanas para conservar su recuerdo. (Cortesía: Museo de la Memoria Contra la Impunidad)
El padre de José comentó que continúa yendo al lugar donde descansa su hijo cada dos o tres semanas para conservar su recuerdo. (Cortesía: Museo de la Memoria Contra la Impunidad)

A ocho años del asesinato, el caso de José Eduardo Trujillo Vanegas permanece como un símbolo de la demanda de justicia y de la resistencia frente al olvido.

El lema recogido por el Museo de la Memoria Contra la Impunidad, “¡Ni perdón, ni olvido, ni silencio!”, sintetiza el compromiso de familiares y defensores de derechos humanos por mantener viva la memoria de las víctimas del régimen nicaragüense..

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD