
La economía de Nicaragua ha mostrado un crecimiento sostenido durante los últimos 15 años, con un aumento promedio anual del 3.7% del producto interno bruto (PIB) entre 2010 y 2025, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN). Este avance permitió que el PIB per cápita pasara de USD 1,506 en 2010 a USD 3,201 en 2025. Sin embargo, el ingreso por habitante en Nicaragua sigue siendo el más bajo de Centroamérica, y la mayoría de las familias no logra cubrir el costo de la canasta básica con sus salarios, de acuerdo con análisis económicos y reportes recientes.
El estudio Economía del malestar: Malestar económico y entorno institucional deficiente en el contexto autocrático en Nicaragua (2023–2025), elaborado por el economista nicaragüense exiliado Marco Aurelio Peña del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM), subraya que el ingreso per cápita en Nicaragua es 6,7 veces inferior al de Panamá, el país con el mayor ingreso de la región, y 1,2 veces inferior al de Honduras, que ocupa el penúltimo lugar. Según el informe, Panamá registró en 2025 un PIB per cápita de USD 19,802, mientras que Honduras alcanzó USD 3,637.
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El crecimiento económico nicaragüense fue calificado por Peña como “la macroeconomía del espejismo”, al observar que la mejoría del PIB no se traduce en una mejora real del bienestar de la población. De acuerdo con el tercer informe del CETCAM publicado en abril de 2026, existe una brecha estructural entre el costo de la canasta básica y los salarios formales.
Infobae informó que en diciembre de 2025 la canasta básica, compuesta por 53 productos esenciales, tuvo un costo de 20,821 córdobas (568 dólares). El salario mínimo más bajo en el país fue de 5,950 córdobas (162 dólares), y el salario promedio del sector formal llegó a 15,873 córdobas (433 dólares).
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La situación se agrava al analizar que incluso el salario promedio formal apenas cubría tres cuartas partes de la canasta básica, mientras que un trabajador agropecuario solo alcanzaba a costear menos de un tercio. Entre 2021 y 2025 el precio de los bienes alimenticios aumentó 33.5%, y los alimentos representaron 71% del costo total de la canasta en 2025.
El Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), organismo estatal de estadísticas registró que para enero de 2026 el costo de la canasta básica llegó a 21,249 córdobas (577 dólares), mientras que los salarios mínimos oscilaron entre 6,188 y 13,848 córdobas según el sector, sin que ninguno alcanzara a cubrir la totalidad de los gastos esenciales.
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También de acuerdo con datos recogidos por Bloomberg Línea, medio especializado en economía, en 2026 el salario mínimo más bajo fue de 6,188 córdobas (aproximadamente 170 dólares) y el más alto de 13,848 córdobas (alrededor de 382 dólares), cifras inferiores al costo mensual de la canasta. El ajuste salarial de 4% no logró compensar el incremento de los precios, en particular de alimentos como leche, queso, carne de aves y productos perecederos.
La comparación regional del costo de la canasta
En contraste, el costo de la canasta básica en otros países de la región muestra diferencias notables. Según un análisis de El Salvador Now, sitio local de análisis y datos, y datos de organismos regionales, la canasta alimentaria urbana en El Salvador se ubicó en torno a los USD 246 mensuales en 2025, mientras que en Honduras el promedio fue de USD 489 y en Guatemala de USD 465. En Costa Rica, el valor se situó cerca de los USD 700. Estas cifras evidencian que, aunque Nicaragua no tiene la canasta básica más cara de Centroamérica, el bajo nivel de los salarios hace que la relación entre ingreso y costo de vida sea la más desfavorable.
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El informe de CETCAM, resalta que el salario mínimo promedio en Nicaragua apenas cubre 43% del costo de la canasta básica, mientras que en países como El Salvador, Guatemala y Honduras esa proporción es más favorable para los trabajadores. El ingreso promedio tampoco permite cubrir 50% del costo de la canasta y el salario mínimo nicaragüense ocupa el último lugar en la región, superado incluso por el de El Salvador, donde permanece congelado desde 2021.
El peso de las remesas en el ingreso de los hogares
En este escenario, las remesas familiares son centrales en la economía doméstica nicaragüense. Según Peña, estas transferencias representan un 26.6% del PIB y actúan como “salvavidas” para numerosos hogares, permitiendo cubrir gastos básicos que no pueden afrontarse únicamente con ingresos laborales. Según Peña, estas transferencias representan un 26,6 % del PIB.
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