
La Argentina consolidó durante 2025 una posición destacada en el comercio agroindustrial global, con más de 50 productos ubicados entre los primeros 20 exportadores mundiales y 26 dentro de los primeros cinco puestos.
El relevamiento, elaborado sobre datos internacionales de comercio exterior correspondientes al cierre de 2025, muestra que ocho productos argentinos alcanzaron directamente el primer puesto mundial: aceite de girasol, aceite de soja, aceite esencial de limón, jugo de limón, maní, subproductos de soja, subproductos de girasol y yerba mate.
PUBLICIDAD
La lista refleja además una oferta exportable diversificada. En el tercer puesto aparecen ajo, ciruela seca, maíz, merluzas congeladas, mosto de uva, poroto de soja, porotos comunes y sorgo. En el cuarto lugar se ubican carne equina, leche en polvo entera, miel y preparaciones de maní.
El posicionamiento no depende únicamente de los grandes commodities. También involucra producciones originadas en distintas regiones del país, lo que obliga a conectar zonas productivas alejadas con centros de procesamiento, terminales portuarias y mercados internacionales.
El aceite de soja muestra la escala del desafío logístico
Dentro de ese universo, el complejo sojero ofrece uno de los ejemplos más claros de la magnitud logística asociada al comercio exterior argentino.
Durante 2025, el conjunto de porotos, aceites y subproductos de soja generó exportaciones por unos 15.600 millones de dólares. La Argentina se mantuvo como primer exportador mundial de aceite y subproductos de soja y ocupó el tercer puesto en porotos sin procesar.
PUBLICIDAD
Solo el aceite de soja representó exportaciones por 6.868 millones de dólares, equivalentes al 44% del valor total del complejo. En términos físicos, durante el año se despacharon 6,73 millones de toneladas hacia distintos mercados.
Ese volumen revela además una fuerte concentración de los flujos internacionales.
India recibió 3,64 millones de toneladas, por un valor de 3.712 millones de dólares, y explicó el 54% de las exportaciones argentinas de aceite de soja medidas en valor. Más de la mitad del negocio quedó así asociado a un único mercado ubicado a miles de kilómetros de los principales puertos de salida.
PUBLICIDAD
La escala de esos embarques refuerza la importancia de la disponibilidad de capacidad marítima, la operatoria de las terminales graneleras y la continuidad de los corredores que vinculan la Argentina con el Océano Índico.
Otro 20,5% del valor exportado, equivalente a 1.411 millones de dólares y casi 1,39 millones de toneladas, fue registrado inicialmente bajo la categoría “sin determinar”, correspondiente a operaciones en las que el destino final puede definirse durante el desarrollo comercial de la operación.

Asia concentra buena parte de los principales destinos
Más allá de India, el sur de Asia mantuvo un peso significativo. Bangladesh recibió cerca de 479.000 toneladas, por 487 millones de dólares, mientras que Paquistán sumó casi 60.000 toneladas.
PUBLICIDAD
La estructura de destinos también muestra una presencia relevante en otras regiones. Canadá recibió alrededor de 355.000 toneladas, mientras que Perú captó otras 305.500 toneladas y se convirtió en el principal destino sudamericano del producto.
En África, Marruecos recibió 159.500 toneladas y Mozambique unas 115.600. También se registraron envíos hacia Angola y Senegal. En menores proporciones aparecen República Dominicana, Colombia, Guatemala, Chile y Jamaica.
La distribución evidencia una cadena exportadora que combina mercados regionales relativamente cercanos con destinos de larga distancia en Asia, África y Norteamérica, cada uno con requerimientos diferentes en términos de transporte marítimo, disponibilidad de bodegas, tiempos de tránsito y coordinación portuaria.
PUBLICIDAD
El dato también permite observar la importancia estratégica del sistema portuario del Gran Rosario, principal nodo de procesamiento y salida de los complejos oleaginosos argentinos, desde donde se articula gran parte del movimiento de productos industrializados hacia mercados externos.
Del liderazgo comercial a la capacidad logística
El posicionamiento internacional de más de 50 productos argentinos supone, en definitiva, una exigencia que excede la producción.
Aceites, granos, carnes, pescados, frutas, vinos y producciones regionales requieren cadenas diferentes de transporte, consolidación, almacenamiento y conservación. En algunos casos predominan los grandes embarques a granel; en otros, los contenedores, la cadena de frío o movimientos terrestres regionales.
La consolidación de Argentina entre los principales exportadores mundiales depende así también de la capacidad de conectar de manera eficiente las distintas regiones productivas con puertos, pasos fronterizos y mercados cada vez más distantes.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Carga aérea sin papel: el paso que le falta al comercio exterior argentino
Jorge Heinermann, referente regional de carga aérea que integra AAACI, IATA y ALACAT, plantea por qué la operación aduanera tiene que volverse digital de punta a punta y qué gana la cadena logística

El flete, los tiempos y los imprevistos también se compran
Franco Doti, strategic sourcing lead, explica por qué el costo logístico total, la diversificación de proveedores y el vínculo con el usuario interno definen una compra que no frene la operación

Nuevas reglas ambientales diferenciarán las exigencias para obras y actividades portuarias
El nuevo régimen clasifica los proyectos según su incidencia ambiental y establece procedimientos diferenciados para muelles, depósitos, dragados, terminales y otras intervenciones

Cuando hacer bien lo nuestro ya no alcanza
Cuanto más rápido cambian las tareas y las herramientas, más valor adquieren las capacidades que nos permiten comprender el contexto, tomar decisiones y adaptarnos

Rutas largas, fronteras y presión operativa: la salud mental como factor de la cadena logística
Silvia Raggi, psicóloga clínica y psicoanalista, referente nacional e internacional en salud mental, explica cómo el estrés sostenido afecta la tarea en ruta y por qué prevenir conviene a las empresas



