El auge del comercio Sur-Sur expone una brecha de integración regional

La OMC y Naciones Unidas señalan que el comercio Sur-Sur alcanzó una escala récord, pero regiones como América Latina y el Caribe todavía mantienen un bajo nivel de intercambio intrarregional

La OMC identifica justamente a América Latina y el Caribe como una de las regiones con mayor margen para ampliar la integración comercial entre economías en desarrollo (Foto: Shutterstock)
La OMC identifica justamente a América Latina y el Caribe como una de las regiones con mayor margen para ampliar la integración comercial entre economías en desarrollo (Foto: Shutterstock)
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El comercio entre economías en desarrollo ganó peso dentro del intercambio global durante las últimas dos décadas y ya representa una parte relevante de las exportaciones mundiales. Sin embargo, ese crecimiento se distribuye de manera desigual y deja a América Latina y el Caribe frente a una oportunidad todavía poco aprovechada: profundizar el comercio dentro de la propia región.

Según un informe conjunto de la Organización Mundial del Comercio y la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur, el denominado comercio Sur-Sur alcanzó en 2025 unos 7,2 billones de dólares, equivalentes al 27,8% de las exportaciones mundiales de mercancías. En 2005 esa participación era del 14,3%.

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En veinte años, las exportaciones entre economías en desarrollo crecieron 4,8 veces, mientras que el comercio entre economías desarrolladas y en desarrollo aumentó 2,5 veces. El avance muestra un cambio sostenido en la geografía del comercio global, aunque con una fuerte concentración en Asia.

Ese contraste aparece con claridad al observar los flujos regionales. En 2025, el comercio intrarregional dentro de las Américas en desarrollo alcanzó alrededor de 203.000 millones de dólares, mientras que las exportaciones desde esa misma región hacia Asia sumaron 356.000 millones. En cambio, el comercio interno de Asia en desarrollo llegó a 5,5 billones de dólares.

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La OMC identifica justamente a América Latina y el Caribe, junto con África, como una de las regiones con mayor margen para ampliar la integración comercial entre economías en desarrollo. Fuera de Asia, gran parte del comercio Sur-Sur funciona bajo una lógica en la que distintas regiones mantienen vínculos más intensos con Asia que entre sí.

Costos y conectividad, entre los principales límites

El potencial de crecimiento regional está condicionado por una serie de barreras que exceden el nivel arancelario. De acuerdo con el informe, los costos del comercio en las economías en desarrollo siguen siendo casi 30% más altos que en las economías de altos ingresos.

Entre los factores que explican esa brecha aparecen las diferencias regulatorias, las medidas no arancelarias, el acceso limitado al financiamiento del comercio y las debilidades en infraestructura de calidad.

La conectividad también ocupa un lugar central. El documento plantea que una mayor integración regional requiere mejorar los procedimientos de tránsito, avanzar en la compatibilidad regulatoria y fortalecer las conexiones transfronterizas y las cadenas regionales de valor.

Desde una perspectiva logística, esto implica reducir fricciones en fronteras, mejorar la previsibilidad de los movimientos y facilitar operaciones que hoy pueden verse afectadas por diferencias normativas o infraestructura insuficiente.

La expansión del comercio Sur-Sur demuestra que las economías en desarrollo ganaron protagonismo dentro del intercambio mundial, aunque América Latina todavía se encuentra lejos de los niveles de integración alcanzados por Asia (Imagen: Shutterstock)
La expansión del comercio Sur-Sur demuestra que las economías en desarrollo ganaron protagonismo dentro del intercambio mundial, aunque América Latina todavía se encuentra lejos de los niveles de integración alcanzados por Asia (Imagen: Shutterstock)

Cadenas de suministro más regionales

La expansión del comercio entre países en desarrollo también aparece vinculada con la necesidad de construir cadenas de suministro más resilientes frente a interrupciones externas.

El informe señala que los recientes shocks vinculados con conflictos, cambios geopolíticos y eventos climáticos dejaron en evidencia la vulnerabilidad de muchas economías en desarrollo. Frente a ese escenario, plantea fortalecer la diversificación productiva y la cooperación en sectores expuestos como alimentos, energía y transporte.

El desarrollo de cadenas regionales de valor podría permitir reducir parte de esa exposición, al mismo tiempo que amplía las alternativas de abastecimiento y genera nuevas oportunidades para proveedores dentro de la región.

El documento también destaca que muchas de las barreras al comercio son, por definición, transfronterizas. Normas técnicas, procedimientos aduaneros, infraestructura, conectividad y sistemas de evaluación de conformidad requieren coordinación entre países para que una mayor integración comercial pueda traducirse en operaciones más fluidas.

Una oportunidad todavía abierta

La expansión del comercio Sur-Sur demuestra que las economías en desarrollo ganaron protagonismo dentro del intercambio mundial. Sin embargo, América Latina todavía se encuentra lejos de los niveles de integración alcanzados por Asia.

Para la región, el desafío no pasa únicamente por aumentar las exportaciones, sino por reducir los costos y las barreras que dificultan el comercio entre países vecinos, mejorar la conectividad y fortalecer cadenas productivas capaces de operar a escala regional.

En un contexto de búsqueda de mayor resiliencia y diversificación de proveedores, avanzar en esa dirección podría convertir al comercio intrarregional en una fuente adicional de crecimiento y, al mismo tiempo, reducir algunas de las vulnerabilidades logísticas que hoy condicionan la competitividad.

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