Una simple foto puede ser la mejor aliada de la trazabilidad en los envíos

Fernando Delaquadra, fotógrafo independiente, explica por qué registrar con el teléfono el estado de un pedido, desde el origen hasta el destino, agiliza reclamos y devoluciones y da tranquilidad

Fernando Delaquadra
Fernando Delaquadra es fotógrafo independiente (Foto: Movant Connection)
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Para Fernando, el comercio exterior es “la clave del mundo global en el que vivimos”, una idea a la que llega después de años recorriendo países con un teléfono en la mano. En la charla repasa cuánto naturalizamos el acceso a productos de todo el mundo, por qué muchos negocios dependen de insumos importados sin saberlo y cómo la inteligencia artificial pone en juego la autenticidad de una imagen.

¿Cómo describirías el trabajo que hacés hoy?

Básicamente lo que hago es ir por el mundo mostrándole a la gente cómo puede aprovechar su teléfono, hacer mejores fotos y cómo inmortalizar lo que ve. Pero el arte siempre me motivó mucho, y ahora empecé a volver más a eso: además de los tips, capturo la belleza de las personas en los lugares que visito, principalmente en Buenos Aires, que es mi casa ahora.

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Casi todos tuvimos alguna vez un reclamo con un envío. ¿Qué puede aportar la imagen a la logística?

Para mí, algo clave en el sector logístico cuando hablamos de la imagen es que siempre haya un trackeo óptimo de las cosas. Necesitás saber que tu pedido, lo que sea que está viniendo o lo que estás manejando, viene en buen estado. Imaginate que yo trabajo con equipos relativamente costosos y quiero saber que está todo bien.

Algo que noté mucho, sobre todo en algunas empresas de China, es que te mandan una foto con el estatus de tu pedido. Es algo muy simple: se hace con un teléfono, desde un ángulo que no tiene que ser estético, pero sí funcional. Y te da paz, porque sabés que desde donde sale hasta donde llega está en la mejor calidad posible.

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¿Qué cambia cuando ese registro visual acompaña cada etapa del envío?

Cuando pedís algo de China, de Japón o de donde fuera y te llega roto, es un problema, y eso pasa mucho. Con un trackeo, mientras más pronto pongas la queja, más rápido tenés la devolución y más rápido te evitás problemas.

Me pasó hace poco: hice un pedido internacional y hasta que no llegó no me di cuenta de que tenía problemas de talle y de estructura, porque se había golpeado. Si hubiese tenido un trackeo en el camino, hubiese hecho la devolución y pedido el reemplazo para que me llegara lo más pronto posible.

Hoy, en las compras online, los repartidores sacan una foto para mostrar que el pedido llegó bien. Entiendo que lo hacen por seguridad, pero para mí también debería ser al revés: que te muestren cómo sale tu pedido. Es muy fácil de hacer, y en este tipo de logística es clave que la imagen siempre te muestre el estatus.

Fotografía
"Hoy sacás el teléfono y ya está. Con el comercio pasa algo parecido: lo podemos tener todo y lo naturalizamos", subraya Fernando (Foto: Shutterstock)

Viajás por todo el mundo. ¿Qué te dejó ese recorrido sobre el lugar que ocupa el comercio exterior en la vida cotidiana?

El comercio exterior para mí es la clave del mundo global en el que vivimos, porque gracias a él puedo consumir algo de Alemania o de Vietnam, por ejemplo. Y creo que la gente no está consciente del mundo increíble en el que vivimos hoy en día.

Me pasa mucho con la fotografía: cuando tenía 12 o 13 años, hacer una foto era un problema, había que comprar los rollitos y si te olvidabas, no había fotos del cumpleaños. Hoy sacás el teléfono y ya está. Con el comercio pasa algo parecido: lo podemos tener todo y lo naturalizamos.

Incluso tu negocio puede depender 100% del comercio exterior y no tenés idea: decís “yo produzco esto en mi casa”, pero no sabés si la materia prima viene de afuera. La vida se nos hizo mucho más fácil, con una cantidad de oportunidades enorme, no solo para recibir sino también para enviar.

Con la inteligencia artificial, ¿una imagen sigue valiendo más que mil palabras?

Todavía tenemos vestigios para entender cuándo no es una imagen real, pero cada día eso está más en tela de juicio por la inteligencia artificial, que banco para muchísimas cosas. La imagen sigue siendo el estándar, pero puede ser que en unos años tengamos que cuidarnos de todo lo que vemos.

En la metadata vos lo sabés, pero la gente común no la puede ver: consume lo que ve en redes, no los unos y los ceros que construyen esa imagen. La mayoría de las herramientas de IA tienen marca de agua, pero después con otra la borrás. Para mí es un punto que ya no tiene regreso.

Más que regulaciones, creo que tenemos que trabajar en nosotros: ser más honestos, comunicar desde la realidad y usar la inteligencia artificial para hacernos la vida más fácil, generando cosas auténticas que no engañen a los demás.

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