De presentar papeles a coordinar la cadena: el nuevo rol del despachante de aduana

Juan José Matticoli, titular de una firma de comercio exterior, repasa tres décadas y media de vaivenes normativos, la apertura importadora actual y el impacto del courier en indumentaria y calzado

Juan José Matticoli
Juan José Matticoli es titular de una firma de comercio exterior (Foto: Movant Connection)
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“Yo lo veo al despachante como el director de orquesta”. Así resume Juan José un oficio que hoy acompaña la operación desde el giro de divisas y la fabricación de la mercadería hasta la entrega en la última milla. Desde ese lugar, recorre la previsibilidad del escenario actual, la especialización técnica que exige cada rubro y un consumo que todavía no despega.

¿Qué hitos viviste en 35 años de comercio exterior en un país tan cambiante como la Argentina?

En 35 años se notan los cambios todo el tiempo, y dependen de los gobiernos y de las necesidades: a veces se necesita importar más y otras, restricciones para darle sustento a la producción local. Las vi todas, desde el control de cambios hasta la liberación. Hay que leer las resoluciones constantemente, porque cambian todos los días, aunque en los últimos dos años está más tranquilo.

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¿Cómo describirías el momento actual del intercambio comercial argentino con el mundo?

Hoy hay cierta bonanza para el despachante de aduana, porque las reglas de juego son más claras y hay más previsibilidad. Se sacaron muchas restricciones y se limitaron las intervenciones de terceros organismos en las importaciones, y eso hizo que el comercio exterior fluya como no pasaba en años anteriores. Eso no quiere decir que no haya controles: los hay, también posteriores, pero todo está más laxo.

Muchas veces se piensa al despachante como un rol meramente administrativo. ¿Cómo es hoy esa función y cómo se vincula con la logística?

Cambió muchísimo. Antes, a mi entender, era un presenta papeles: llevaba los papeles, los traía y salía la mercadería. Hoy tiene que asesorar en todos los puntos que hacen a la logística, desde que se fabrica la mercadería y cómo se puede girar el dinero.

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Como hay restricciones cambiarias, hay que conocer las normas del Banco Central. Después, una vez producida la mercadería, se tiene que embarcar: hay que ver si puede venir con otra carga, si tiene que venir en un contenedor o si puede viajar consolidada con cargas peligrosas o no.

Cuando llega a la Argentina hay que ver las restricciones de esa mercadería, la clasificación arancelaria, los gravámenes, si tiene la intervención de algún tercer organismo o si es prohibida. Todo eso hay que anticiparlo antes de que se embarque.

Después viene el despacho de importación, con sus tres canales: en el verde se libera la mercadería, el naranja es un control documental y el rojo suma la verificación física. Tras esa intermediación se coordina con los transportes y se entrega en destino final, en la última milla.

Despachante
"Profesional no es solo el que estudió una carrera, aunque ayuda muchísimo, sino el que hace el trabajo con profesionalismo", resalta Juan (Foto: Shutterstock)

Yo lo veo al despachante como el director de orquesta. Cada uno toca un instrumento diferente, pero el despachante lo tiene que coordinar, porque si no la mercadería nunca llega a destino en el tiempo que lo necesita el importador o el exportador.

¿En qué rubros se concentra la especialización del despachante?

Los rubros principales son calzado, indumentaria, maquinarias, materiales biológicos, materiales de diagnóstico y medicamentos de alta complejidad. También se pasa por otros, como mochilas o elementos de gimnasia: no se puede quedar en un solo rubro, porque sería como quedarse con una sola empresa.

Cada rubro requiere alguna restricción o algo diferente, así que hay que estar bien atento. Todo lo que es eléctrico necesita reglamentos técnicos, y quien importa garrafas o elementos de gas también tiene que cumplir con los reglamentos técnicos de gas. La especialización es amplia.

¿Cómo ves la actualidad de la indumentaria y el calzado desde el comercio exterior?

Está pasando por un mal momento. Se abrió la importación, y antes el calzado y la indumentaria estaban muy protegidos: siempre fueron lo que más reglamentaciones tuvo en la Argentina. Por eso hay que ser especialista en esas áreas, porque siempre se agregaba alguna etiqueta con alguna descripción, y eso paraba la importación.

Si un calzado no tenía la etiqueta de talle no se podía importar: quedaba retenido en la aduana y había que presentar una nota en la secretaría para retirarlo sin derecho a uso. Quedaba meses en el puerto pagando extra costos, así que había que ser muy certero al momento de importar.

Hoy está muy liberado y bajaron los aranceles, pero como contrapartida la producción local disminuyó muchísimo. Es el ida y vuelta del comercio exterior: un vaivén que depende del gobierno, que va para un lado o para el otro.

¿Esa apertura se refleja en más importaciones? ¿Qué expectativas tenés?

No se está viendo mucho incremento. Hay mucha más libertad para importar, pero el consumo no está elevado. Y el courier le está jugando una mala pasada a los importadores de indumentaria y calzado, porque hoy cualquiera entra a una aplicación, pide un calzado de China y le llega en una semana.

Las expectativas para el despachante y el comercio exterior las veo un poco limitadas, y eso va de la mano del consumo: cuanto más consumo, más mercadería de importación. Siempre soy optimista y creo que va a venir algo mejor, pero hoy la actividad está limitada por eso.

¿Qué mensaje le dejarías a quien piensa dedicarse al comercio exterior?

Que se anime a ser despachante, que se anime al comercio exterior, porque es muy dinámico y muy lindo. Y que se capacite mucho: a mí me tocó largarme solo, en una oficina con una secretaria y yo nada más. Profesional no es solo el que estudió una carrera, aunque ayuda muchísimo, sino el que hace el trabajo con profesionalismo.

El comercio exterior no se va a cortar nunca hasta que se termine el mundo, porque lo que necesita un país lo tiene otro y viceversa. Por eso existen las importaciones y las exportaciones, y por eso siempre va a ser cada vez más dinámico.

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