Aranceles, rutas y normativa cambiante: el mapa actual del comercio exterior argentino

Daniela Rodríguez, despachante de aduana, repasa cómo la geopolítica, el clima y la normativa cambiante redefinen la logística internacional y el trabajo del importador

Daniela Rodríguez
Daniela Rodríguez es despachante de aduana (Foto: Movant Connection)
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“Hubo un momento en el que las reglas del juego cambiaban todos los jueves con las notificaciones del Banco Central”. Con esa revelación, Daniela describe la volatilidad que atraviesa hoy el comercio exterior argentino, donde la geopolítica, el clima y la normativa cambian de un día para el otro la ecuación de costos, rutas y plazos con la que trabaja el importador.

¿Cómo describís la coyuntura actual del comercio exterior en la Argentina?

Hoy mi visión sobre el comercio exterior en la Argentina es variable. Las puertas abiertas a las importaciones ayudaron a que los precios sean más competitivos, pero al mismo tiempo generaron una presión muy grande sobre el importador.

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Ese importador tiene que trasladar a su producto final todos los costos de lo que va sucediendo en el mundo. Y esto no es algo que pase solo en la Argentina: es un fenómeno global, porque hoy el comercio exterior no es simplemente trasladar mercadería de un punto a otro.

En cuanto a las rutas marítimas, ¿cómo cambió la dinámica logística internacional?

El comercio exterior hoy tiene un montón de factores que obligan a analizar miles de situaciones. Ahí entran las guerras, los conflictos geopolíticos y los cambios climáticos, que terminan definiendo cómo se mueve la mercadería en el mundo.

El Canal de Panamá es un buen ejemplo: la falta de disponibilidad de agua está generando un desastre y obliga a tomar otras rutas, lo que aumenta los costos de fletes y de seguros. Hace poco, además, un incendio muy grande en Fujian, China, derivó en controles más estrictos y demoras en las cargas.

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¿Cómo impactan los conflictos geopolíticos y los cambios normativos en el trabajo diario?

Muchas veces tenés que cambiar la dinámica de trabajo por un problema geopolítico. La guerra entre China y Estados Unidos es un conflicto político, pero a nosotros, acá en la Argentina, nos impacta de lleno: en aranceles y en muchas otras cuestiones.

Importación y exportación
"El producto argentino en el exterior está bien visto en algunos rubros, pero también está bastante castigado, porque los aranceles acá son altos y eso no nos deja salir a competir", sostiene Daniela (Foto: Shutterstock)

En cuanto a la normativa, comercio exterior es un abanico enorme. Pasamos de no poder girar divisas y tener que usar herramientas de financiación con los bancos, a poder pagar hasta cierta fecha con el famoso bono BOPREAL, al que no todas las empresas tenían acceso.

Hubo un momento en el que las reglas del juego cambiaban todos los jueves con las notificaciones del Banco Central, y hasta llegaron a cambiar dos o tres veces en la misma semana. La Argentina, en comercio exterior, es un país muy golpeado, y muchas veces no dimensionamos lo importante que es este sector.

Los colegas de otros países ya están acostumbrados a que la Argentina sea muy volátil. Nosotros mismos, mirándolo desde adentro, vemos lo increíble que es que todo pueda cambiar en un minuto: eso golpea directamente la confiabilidad.

¿Cómo es hoy la disponibilidad de proveedores logísticos a nivel internacional?

Hoy la logística está bastante accesible: tenemos llegada a lo marítimo, a lo aéreo y a lo terrestre. No es como hace unos años, cuando no se podía embarcar. Lo que ahora complica un poco la operación son las épocas de descuentos masivos, que reducen los espacios disponibles en la parte marítima.

Antes lo que más limitaba era no poder girar divisas: a los proveedores se les complicaba cobrar, entonces no podían cargar, y no había espacio disponible para la Argentina. Hoy esa restricción ya no existe, y eso cambió bastante el acceso a los mercados internacionales.

¿Y del lado de las exportaciones? ¿Cómo ves al producto argentino en el mercado internacional?

El producto argentino en el exterior está bien visto en algunos rubros, pero también está bastante castigado, porque los aranceles acá son altos y eso no nos deja salir a competir. Para mí los productos estrella son la carne, las frutas y los granos; del resto, hay muy poco desarrollo.

Una alternativa para posicionarse en mercados internacionales son las ferias: ir, visitar clientes, mostrar el producto, que son espacios muy fuertes para generar contactos. También estaría bueno que se hicieran más ferias acá en la Argentina, tanto para el que quiere exportar como para el que quiere importar y sumar nuevos proveedores. A nivel regional, la alianza comercial del Mercosur mejoró bastante en los últimos años: según el producto, con el certificado de origen se accede a ventajas arancelarias.

Trabajás bastante con Asia. ¿Qué tip le darías a un profesional que recién empieza en ese mercado?

Trabajo bastante con Asia, sobre todo con China. Mi tip para quien recién empieza en el comercio con esa región no pasa tanto por lo técnico, sino por elegir bien al proveedor: barato vas a encontrar en todos lados, lo importante es que sea confiable.

Hay que ubicarlo también en zonas que no sean vulnerables, porque eso puede terminar siendo mucho más caro de lo que uno está pronosticando como costo futuro. Esa mirada de mediano plazo es la que después evita dolores de cabeza.

¿Cuál dirías que es hoy el rol del despachante de aduana?

Hoy el rol del despachante de aduana ya no es solo hacer la presentación de una destinación. Cada vez tiene más peso como intermediario de información y de gestión de riesgos frente a normativas cambiarias, documentación, orígenes y restricciones.

También entra en juego todo lo vinculado a la clasificación arancelaria, los costos y la logística. Hoy un despacho tiene muchas cosas atrás que obviamente no se ven, y esa mirada estratégica es la que cada vez se le pide más al despachante de aduana.

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