La carrera contra el reloj detrás de cada electrodoméstico importado

Javier Maldonado, jefe de comercio exterior en la industria de electrodomésticos y productos de tecnología, explica cómo se gana tiempo y competitividad en la cadena de abastecimiento global

Javier Maldonado
Javier Maldonado es jefe de comercio exterior en la industria de electrodomésticos y productos de tecnología (Foto: Movant Connection)
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Coordinar embarques de electrodomésticos y productos de tecnología es el trabajo diario de Javier, en un rubro donde el comercio exterior define buena parte de la competitividad. “El comercio exterior no hay que verlo como un área aislada del resto”, asegura, y desde ahí explica cómo se compite en costos logísticos, qué impacto tienen las demoras marítimas y la geopolítica internacional en los tiempos de entrega, y cómo cambió la relación con los proveedores después de la pandemia.

¿Qué desafíos presenta hoy asegurar el abastecimiento sin perder competitividad, en una industria tan dependiente de componentes y de tecnología global?

La industria de electrodomésticos y tecnología es muy competitiva, y ahí es donde se puede ganar: en los costos. Los costos logísticos tienen mucho peso en las importaciones, así que lo primordial es encontrar un buen proveedor logístico que ofrezca un precio competitivo sin resignar la calidad del servicio.

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También están los proveedores de producto, con quienes se negocian precios, condiciones y formas de pago. Todo eso forma un conjunto: lo esencial es lograr un costo logístico competitivo y abaratar en cada etapa, ya sea en origen, durante el tránsito o cuando la mercadería llega a destino.

¿Qué pasa cuando la logística falla y esos productos, que se actualizan todo el tiempo, terminan llegando tarde al mercado?

Argentina está en el otro extremo del mundo respecto de donde sale la mayoría de las cargas, porque buena parte de la industria se concentra en Oriente. Por eso, en los lanzamientos de las grandes marcas siempre llegamos un poco tarde respecto del resto del mundo: es algo que hay que tener claro de entrada.

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Las demoras son normales en el comercio exterior y la logística internacional, aunque se planifique con la mayor anticipación posible, sobre todo en épocas de congestión marítima como la actual, cuando se rolean los contenedores y se descargan en distintos puertos, lo que extiende los tiempos hasta tener el producto en la tienda.

Hoy en la Argentina los trámites tienden a ser más ágiles y con menos burocracia, pero eso no evita que el transporte internacional tenga demoras, tanto marítimo como aéreo. Cuando se trata de un producto de lanzamiento, que quema como decimos en el rubro, conviene traerlo por vía aérea para llegar justo a tiempo.

¿Cómo ves la situación geopolítica mundial y qué impacto tiene en la Argentina?

La situación está un poco más calma ahora, pero atravesamos meses complejos, sobre todo por los fletes marítimos y la falta de disponibilidad de equipos desde Oriente, lo que hizo subir mucho el costo del flete internacional. Hoy la tendencia es a la baja, aunque hay picos vinculados más a la demanda que a la geopolítica.

Electrodomésticos
"Todo parece llegar solo a las góndolas, pero no es así: hay gente detrás que coordina y consolida cargas y envíos internacionales", señala Javier (Foto: Shutterstock)

El precio del combustible, tanto en transporte marítimo como aéreo, sufrió un alza muy grande por el conflicto en Medio Oriente. Hasta que esa situación no se resuelva del todo, es difícil que volvamos a las tarifas normales que teníamos a principios de año.

¿Cómo se coordina la relación entre la fabricación local y los componentes importados, para que producción y comercio exterior trabajen de manera integrada?

El comercio exterior no hay que verlo como un área aislada del resto: forma parte de un todo, del supply chain, y trabaja en sintonía con otras áreas de la empresa, como planificación, planta y compras, que habitualmente gestionan la relación con el proveedor y ponen la orden de compra.

A partir de ahí se puede ir planificando la demanda. Comercio exterior tiene que tener claro el impacto de no cumplir con la fecha de necesidad: no se trata solo de conseguir un booking para embarcar, sino de tener el panorama completo para entender cuándo el producto tiene que estar en planta.

¿Cómo cambió la relación con los proveedores internacionales, sobre todo después de la pandemia, y cómo impacta eso en la búsqueda de nuevos orígenes?

Después de la pandemia cambió bastante el manejo de los proveedores internacionales. Antes se contaba con uno o dos proveedores de siempre, que cumplían en tiempo y forma. Hoy lo que se busca es diversificar, tener varios proveedores y, si es posible, de distintos orígenes.

Se sabe que todo se concentra en China, pero India es un país que se está impulsando fuerte a nivel mundial, ya produce a escala para distintas compañías y se estima que en el mediano o largo plazo pueda competir mano a mano con China. Vale la pena ir desarrollando esos proveedores, aunque sea de a poco.

También se busca hoy una relación de partners y no solo comercial: hay proveedores que, además del producto, ofrecen servicios de logística o fletes internacionales muy competitivos, porque manejan tarifas negociadas por volumen. Ahí se arma un vínculo en el que ganan las dos partes.

Con un equipo de profesionales jóvenes a cargo, ¿cómo es el comercio exterior como primer trabajo?

Para alguien que recién se está formando, el comercio exterior real es bastante distinto de lo que se ve en la facultad. Por eso conviene empezar con un pantallazo general y con tareas más repetitivas, que no tengan mucho impacto, para dar los primeros pasos.

A los jóvenes de hoy les cuesta la rutina: se aburren rápido y piden aprender cosas nuevas todo el tiempo, algo que también sirve en un sector donde las reglas cambian de un día para el otro. Lo importante es acompañarlos paso a paso hasta que puedan manejar sus propios embarques.

¿Cómo le explicarías a alguien que no sabe nada del sector la importancia de la logística y el comercio exterior en la vida cotidiana?

La importancia de la logística y el comercio exterior en la vida normal de las personas es enorme, aunque no se note. Para quienes no conocen el rubro, todo parece llegar solo a las góndolas, pero no es así: hay gente detrás que coordina y consolida cargas y envíos internacionales.

Ahí intervienen todos los trámites para ingresar un producto a un país, con la aduana de cada lugar, y después la distribución hasta donde alguien va a comprar esos productos habituales. La mayoría de los componentes son importados, así que siempre hay un equipo de comercio exterior y logística detrás para que la gente pueda abastecerse.

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