
“La logística ya no se limita a tomar acciones correctivas, sino que permite anticiparse, prevenir riesgos, bajar costos y mejorar tiempos con decisiones tomadas de manera preventiva”. Con esa transformación como eje, Vanesa repasa cómo el manejo de datos y tecnología cambió la logística internacional, los desafíos de transportar productos químicos peligrosos entre Estados Unidos y Canadá y el rol que sigue teniendo el criterio humano frente a la inteligencia artificial.
¿En qué consiste tu trabajo diario dentro de la industria química?
Mi trabajo consiste en coordinar el despacho de mercadería por vía terrestre hacia todo el territorio de Estados Unidos y Canadá. Al tratarse de una industria química, se requiere bastante expertise tanto en el manejo de los depósitos como en el traslado de la mercadería.
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Hay productos que no pueden mezclarse, ni siquiera estando en su propio empaque, porque pueden generar contaminación o liberar gases. También se manejan materiales inflamables, así que se necesita un manejo experto de toda esa carga.
¿Qué complejidades presenta el transporte y almacenamiento de productos químicos?
La principal complejidad pasa por el manejo de la peligrosidad de los productos. El transporte y el almacenamiento tienen que cumplir normas de seguridad estrictas, porque combinar ciertos productos puede generar perjuicios a nivel medioambiental.
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Otro gran desafío es gestionar estos productos desde una perspectiva sustentable. No alcanza con un manejo eficiente a nivel logístico: también hay que pensar en la conversión y en el destino final de los desechos químicos, para que su impacto ambiental sea el menor posible.
A lo largo de tu carrera pasaste por distintos rubros. ¿Qué diferencias y qué puntos en común encontrás entre ellos?
Fui adquiriendo experiencia en rubros muy distintos a lo largo de mi carrera: salud, tecnología automotriz, ecommerce, retail y, actualmente, la industria química. El manejo de la mercadería cambia por completo de un sector a otro.
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Pero hay algo que se repite en todos: la necesidad de garantizar la excelencia dentro de la logística, asegurar que la operación no se detenga, cumplir con las áreas de compliance y mantener siempre el foco puesto en el cliente.

En los últimos años, ¿qué cambios notás en la forma de trabajar en logística y comercio internacional?
En estos años noté sobre todo la incorporación de nuevas tecnologías, que fueron mejorando la performance del comercio internacional y la logística. El manejo de datos a nivel cuantificable permite tomar mejores decisiones al negociar contratos, incoterms y vías de transporte.
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La logística ya no se limita a tomar acciones correctivas, sino que permite anticiparse, prevenir riesgos, bajar costos y mejorar tiempos con decisiones tomadas de manera preventiva, gracias a toda la información disponible.
Con el avance de la inteligencia artificial, ¿qué valor le seguís dando al criterio humano?
El criterio humano sigue siendo fundamental. Aunque la inteligencia artificial pueda ser generativa, siempre tiene que haber un input humano que determine cuál es el objetivo que se busca alcanzar con esa tecnología.
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Hay que tener en cuenta también el punto ético, que en la inteligencia artificial todavía es un límite bastante gris. Por eso la intervención humana es clave, tanto para definir los objetivos como para acompañar el proceso.
Trabajás en entornos multiculturales. ¿Qué características tienen esos entornos dentro del comercio exterior?
El comercio exterior implica moverse todo el tiempo en entornos interculturales, para establecer relaciones comerciales con proveedores y clientes, según se trate de importaciones o de exportaciones. Por eso es importante tener un perfil objetivo, que no esté marcado por la idiosincrasia propia.
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Trabajar a diario con Estados Unidos y Canadá permite un acercamiento no solo a nivel idiomático, sino también cultural, con distintas formas y culturas de trabajo. Aunque existan diferencias, el objetivo en común es lo que termina acercando a todas las partes.
¿Cómo le explicarías a alguien que no sabe nada del tema qué hacés y qué tan importante es tu trabajo?
Mi trabajo como analista de logística internacional en la industria química tiene un impacto que va más allá de lo operativo. Este sector combina la responsabilidad medioambiental con la responsabilidad por la huella de carbono y por el destino de los desechos químicos.
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Parte del negocio de estas compañías es incluso poder purificar agua que no cumple con los requisitos de potabilidad, hasta lograr que sí los cumpla. En ese sentido, siento que formo parte de algo que aporta a un bien mayor para la sociedad.
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