Fletes, contenedores y una logística que no para de reinventarse

Damian Hernán Limanski, despachante de aduana y agente de transporte aduanero, repasa el crecimiento portuario de Bahía Blanca, los cambios en la logística internacional y el avance del comercio digital

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Damian H. Limanski
Damian Hernán Limanski es despachante de aduana y agente de transporte aduanero (Foto: Movant Connection)

“Cuando no hay forma de conseguir un contenedor entero, se comparte uno de 40 pies a la mitad con otra empresa”. Así describe Damian el reacomodamiento logístico que atraviesa hoy el comercio exterior argentino, marcado por fletes más caros y una necesidad constante de adaptación. Desde Bahía Blanca, repasa el crecimiento portuario de la región y el peso creciente de las plataformas de importación directa.

¿Cómo fue evolucionando el rol de Bahía Blanca en el comercio exterior?

El rol viene creciendo año a año. Desde 2012 o 2013 existe una zona franca, a la que se sumó un muelle multipropósito de contenedores y plantas petroquímicas que mueven gran volumen de mercadería contenedorizada. Hace poco se inauguró también una terminal con depósito fiscal en el parque industrial.

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Hay además una zona primaria especializada en la exportación de cebolla hacia Brasil. Junto con Rosario, Bahía Blanca es uno de los dos puertos por los que sale la mayor cantidad de cereal del país, y a eso se suma ahora una nueva planta con una inversión estimada en 400 millones de dólares, y otra para producir urea granulada y amoníaco, calculada en unos 4.500 millones de dólares.

¿Cómo impactó en la operación logística el conflicto en el estrecho de Ormuz?

Los fletes subieron bastante, sobre todo hacia Buenos Aires. Un flete desde China que antes rondaba los 6.000 u 8.000 dólares hoy está más caro y, además, no hay espacios disponibles con la misma facilidad que antes. Está complicado el tema de la logística contenedora en general.

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¿Cómo resuelven hoy el problema de conseguir contenedores?

Cuando no hay forma de conseguir un contenedor entero, se comparte uno de 40 pies a la mitad con otra empresa. La carga fraccionada sigue funcionando bien: los contenedores llegan hasta Montevideo, bajan a un depósito fiscal, se suben a un camión y se reparten por distintos puntos de la Argentina hasta llegar a zona franca o al puerto de Bahía Blanca.

Antes el problema era al revés: no se podía traer fraccionado y sí el contenedor entero. Ahora es lo opuesto. Hay que adaptarse permanentemente a estos cambios, algo que se nota mucho al dar clases, porque de un año a otro cambia la forma de documentar una importación o una exportación.

¿Cómo afecta el comercio electrónico directo desde el exterior al comercio local?

Está entrando mucha mercadería por plataformas de venta directa desde el exterior, y el comerciante de la ciudad se ve restringido por ese tipo de competencia. Se habla de entre 150 y 180 millones de dólares mensuales de ingresos por ese canal. El sistema no es nuevo: antes lo lideraba otra plataforma, y hoy son otras, pero la lógica es la misma.

Despachante de aduana
"La relación con el importador o el exportador es más social que otra cosa: hay que generar confianza", recalca Damian (Foto: Shutterstock)

Hubo una reunión en el centro de despachantes y se habló de alguna medida sobre los envíos por courier, pero hasta el momento no hay nada resuelto. Es un tema que también se discute en otros países: en Europa, por ejemplo, ya empezaron a aplicar un gravamen a este tipo de compras.

¿Qué peso tuvo históricamente Bahía Blanca en la exportación?

Bahía Blanca siempre tuvo grandes empresas exportadoras de cereal y combustible. Pero el objetivo, desde la gestión al frente de la Cámara de Comercio Exterior, entre 2008 y mediados de 2017, fue distinto: ayudar a las empresas chicas y medianas a crecer y poder exportar, que es lo que empuja a un país.

¿Cómo se traslada ese enfoque a la formación de nuevos profesionales del sector?

Con los alumnos de tercer año se trabaja con proyectos reales de importación y exportación, no solo teoría. Ellos mismos se comunican con el proveedor en el exterior, hablan con el forwarder y arman toda la operación, con supervisión permanente, porque en comercio exterior cualquier error implica un costo.

Un grupo de estudiantes llevó adelante, de punta a punta, la importación de una máquina frigorífica para pescadores artesanales de Monte Hermoso: inscribieron al importador, coordinaron la logística y hoy el equipo está funcionando en el frigorífico. Salió impecable.

¿Qué rol juega la comunicación, a través de la docencia y la radio, en este sector?

La relación con el importador o el exportador es más social que otra cosa: hay que generar confianza. Por eso a los alumnos se los impulsa a exponerse, a hablar en público, y un programa de radio semanal, armado junto con ellos, funciona también como una herramienta para perder el miedo y ganar autoconfianza.

En el programa se abordan temas de actualidad del comercio exterior y los propios alumnos cuentan sus proyectos reales, para que la gente vea que se puede exportar y que hay una nueva generación trabajando de manera profesional en el sector.

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