La logística internacional vuelve a enfrentar un escenario de incertidumbre por el diésel

Un informe de la IRU advierte que las nuevas tensiones sobre el suministro de diésel y el alza del petróleo vuelven a generar incertidumbre para el transporte por carretera y las cadenas logísticas

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Uno de los principales hallazgos del informe es que el problema ya no se limita al petróleo crudo. La presión sobre el mercado del diésel está siendo todavía mayor debido a restricciones específicas sobre la producción y el comercio de combustibles refinados (Foto: Shutterstock)
Uno de los principales hallazgos del informe es que el problema ya no se limita al petróleo crudo. La presión sobre el mercado del diésel está siendo todavía mayor debido a restricciones específicas sobre la producción y el comercio de combustibles refinados (Foto: Shutterstock)

La logística internacional vuelve a enfrentar un escenario de incertidumbre por la combinación de nuevas interrupciones en el mercado energético y un fuerte aumento en los precios del diésel, un insumo clave para el transporte de cargas por carretera. Así lo advierte un nuevo informe elaborado por la IRU (Unión Internacional del Transporte por Carretera), que identifica un renovado deterioro en el equilibrio entre oferta y demanda de combustibles y anticipa nuevas presiones sobre los costos operativos del sector.

El reporte señala que, en apenas dos semanas, el contexto cambió de manera significativa. La reanudación de las interrupciones en el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz y la suspensión de las exportaciones rusas de diésel modificaron nuevamente el escenario energético global, justo cuando varios países comenzaron a retirar las medidas extraordinarias implementadas para contener los precios de los combustibles.

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El diésel vuelve a despegarse del petróleo

Uno de los principales hallazgos del informe es que el problema ya no se limita al petróleo crudo. Entre el 3 y el 17 de julio, el Brent pasó de 72,5 a 85,5 dólares por barril, un incremento del 18%, mientras que el WTI alcanzó los 80,1 dólares, con una evolución similar. Sin embargo, la presión sobre el mercado del diésel está siendo todavía mayor debido a restricciones específicas sobre la producción y el comercio de combustibles refinados.

Según el análisis, las exportaciones de productos refinados desde el Golfo Pérsico continúan muy por debajo de los niveles registrados antes del conflicto en Medio Oriente y los envíos rusos de diésel se redujeron aproximadamente a la mitad desde junio. Al mismo tiempo, las reservas terrestres de petróleo en los países de la OCDE siguen disminuyendo, mientras que el mundo consume más petróleo del que produce, compensando ese déficit mediante una reducción constante de existencias.

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La Agencia Internacional de la Energía (AIE) y la OPEP, pese a mantener diferencias en sus proyecciones de demanda, coinciden en un diagnóstico central: el mercado petrolero permanece frágil y la recuperación dependerá, entre otros factores, de la normalización del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz y de una mayor disponibilidad de combustibles refinados durante los próximos meses.

Para la IRU, la evolución del mercado durante las próximas semanas dependerá principalmente de dos factores: si Rusia decide levantar o extender la prohibición a las exportaciones de diésel prevista hasta el 31 de julio y si logra normalizarse el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz (Foto: Shutterstock)
Para la IRU, la evolución del mercado durante las próximas semanas dependerá principalmente de dos factores: si Rusia decide levantar o extender la prohibición a las exportaciones de diésel prevista hasta el 31 de julio y si logra normalizarse el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz (Foto: Shutterstock)

El impacto ya se refleja en los surtidores

La consecuencia inmediata ya comenzó a trasladarse al precio del combustible. El informe indica que el precio promedio del diésel en la Unión Europea alcanzó los 1,929 euros por litro, un 7% más que dos semanas antes y un 18% por encima de los valores previos al conflicto. Además, ocho países europeos ya registran valores superiores a los dos euros por litro.

En Estados Unidos, el diésel minorista también volvió a encarecerse y acumula un incremento del 31% respecto de finales de febrero, mientras que en mercados como China, India y Brasil las subas fueron considerablemente menores gracias a mecanismos de control de precios y a una mayor capacidad de refinación doméstica.

El informe también destaca que varias refinerías europeas comenzaron a modificar su producción para priorizar el diésel por sobre el combustible para aviación, debido a que los márgenes de refinación del primero alcanzaron su nivel más alto de los últimos meses. Sin embargo, advierte que esta estrategia podría generar nuevas tensiones si el suministro de petróleo vuelve a deteriorarse durante agosto.

Gobiernos con respuestas dispares

La evolución de los precios también encuentra respuestas diferentes según cada país. Mientras algunos gobiernos dejaron vencer los programas de alivio fiscal implementados durante los meses anteriores, otros decidieron extender o reforzar los mecanismos de apoyo para amortiguar el impacto sobre el transporte y los consumidores.

Entre los países que retiraron medidas figuran República Checa, Italia, Alemania y Polonia, donde finalizaron reducciones impositivas o límites sobre los márgenes de comercialización. En contraste, Grecia, Serbia, Irlanda, Portugal y España optaron por mantener o ampliar distintos esquemas de subsidios, reducciones impositivas o compensaciones específicas para el transporte de cargas.

Qué ocurre en América Latina y Argentina

En América Latina, el comportamiento fue dispar. El informe señala que Brasil registró un incremento cercano al 10% en el precio del diésel desde finales de febrero, una variación menor a la observada en Europa y Estados Unidos gracias al mayor peso de la refinación local y a mecanismos de intervención sobre los precios internos.

En el caso de Argentina, la IRU identifica un elemento que podría modificar el escenario en las próximas semanas: el 1° de agosto comenzará a aplicarse la actualización pendiente del impuesto a los combustibles, una medida que el organismo ubica entre los principales factores a seguir por su potencial impacto sobre los costos del transporte por carretera.

Qué puede pasar ahora

Para la IRU, la evolución del mercado durante las próximas semanas dependerá principalmente de dos factores: si Rusia decide levantar o extender la prohibición a las exportaciones de diésel prevista hasta el 31 de julio y si logra normalizarse el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz. Ambos elementos serán determinantes para aliviar o profundizar la presión sobre el abastecimiento mundial de combustibles.

Mientras tanto, el transporte internacional vuelve a operar en un contexto donde la disponibilidad de diésel, la evolución de los costos energéticos y las decisiones de política pública adquieren un papel central para la planificación logística. En un mercado todavía marcado por la volatilidad, el combustible vuelve a consolidarse como uno de los principales factores de incertidumbre para las cadenas de suministro globales.

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