Estiba, temperatura y despachantes: la logística detrás de exportar alimentos

Marcos Crisistelli, responsable de logística internacional, cuenta cómo la temperatura, la estiba y la elección del despachante definen cada operación de comercio exterior

Marcos Crisistelli
Marcos Crisistelli es responsable de logística internacional (Foto: Movant Connection)
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“Nuestro trabajo es prepararnos para lo peor, deseando lo mejor”. A partir de esa consideración, Marcos resume la lógica que atraviesa su día a día en la industria alimenticia: cuidar la temperatura y la estiba de la carga, elegir bien al despachante y entender cómo una crisis lejana, como la del canal de Ormuz, puede encarecer de un día para el otro un flete o el precio de un fertilizante en la otra punta del mundo, con efectos que terminan llegando hasta la mesa de cualquier consumidor.

¿Qué particularidades tiene cada producto a la hora de transportarlo?

Trabajé mucho con productos refrigerados, y ahí el problema central es la temperatura: hay que tener mucho cuidado de que el contenedor o el camión estén bien sellados. Muchas veces los fleteros, cuando hay demoras, tienen que elegir entre pagar combustible o comer, y los equipos de frío consumen combustible.

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Por eso siempre fue una política cuidar mucho al chofer, que se sienta protegido cuando hay demoras. El otro gran desafío es la estiba: que la carga esté bien asegurada para evitar caídas o aplastamiento, y estar muy atento al descargar, con personal entrenado.

En los alimentos hay que estar muy atentos cuando se comparte bodega con otros productos, para que no haya contaminación cruzada. Se trabaja, por ejemplo, con especias, y ahí el cuidado es especial para que no contaminen el resto de la carga.

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¿Qué diferencias notás entre países a la hora de importar o exportar?

Hay países muy sencillos para ingresar en cuanto a documentación, pero con un control muy alto sobre lo que entra: la Unión Europea o Estados Unidos tienen muchísimos requisitos sanitarios previos. En los países de la región, como Argentina, hay que conocer un montón de reglas.

Eso hace que un buen despachante sea necesario para desarrollar cualquier negocio, sobre todo al entrar por primera vez a un mercado. A veces el comprador no es tan consciente de las dificultades que va a tener, y ahí es clave un asesor que entienda bien las declaraciones: declarar mal puede significar pagar un impuesto que no corresponde.

¿Qué importancia tiene el comprador en todo el proceso logístico?

Desde la logística uno asesora primero al área comercial sobre qué se va a vender y adónde, a partir de la experiencia propia. Hoy está todo globalizado, y lo vimos con el canal de Ormuz, cuando los fletes se dispararon de un día para el otro.

Depósito
"Una pyme no siempre puede armar un equipo grande, así que conviene apoyarse en un buen despachante que asesore y acompañe", sostiene Marcos (Foto: Shutterstock)

Después llega la asistencia al comprador, que sigue el mismo camino: lo ideal es que vuelva a comprar. Hay países que exigen análisis especiales en los lotes, y a veces el comprador no está al tanto de eso. Ahí hay que asesorarlo para llegar a buen puerto, cuidando la calidad a un costo razonable.

¿Qué buscás a la hora de elegir un despachante o un forwarder?

Los forwarders muchas veces se multiplican en las crisis: cuando hay bonanza de exportaciones aparecen por todos lados, y al final siempre terminan quedando los mismos, que manejan los mejores fletes y los mejores servicios. Casi todo el mundo busca precio, sobre todo al principio.

Pero para mí es importante cuidar a un proveedor que cumple, que resuelve los problemas y que se convierte en un aliado. No le puedo pagar el doble, pero se puede negociar. Es un trabajo en equipo, como casi todos los trabajos: hace falta estar coordinado con el área comercial, con producción, con el despachante y con un consultor si hace falta.

En un rubro tan demandante, ¿qué tiene que tener un liderazgo logístico?

Primero, la voluntad de trabajar en equipo y saber que no hay indispensables. Uno sabe por la experiencia, pero tiene que estar abierto a las sugerencias y tener un pensamiento innovador, atento a lo que pasa alrededor. No existe el especialista en todo, por eso hace falta un equipo con distintas especialidades.

Una pyme no siempre puede armar un equipo grande, así que conviene apoyarse en un buen despachante que asesore y acompañe. Una empresa más grande tiene equipos con distintos especialistas, pero quien lidera tiene que saber escuchar a todos por igual.

¿Qué lugar ocupan hoy los datos y la inteligencia artificial en tu trabajo?

Hoy existen plataformas que permiten seguir en línea el buque, el camión, todo el recorrido de la carga, algo impensado cuando empecé. Ayuda mucho a la hora de conocer reglamentaciones, aunque siempre conviene después hablar con alguien que haya profundizado más en el tema.

Me parece clave como herramienta introductoria para cualquier inconveniente que se presente. No podés negarte a esa tecnología, tenés que adaptarte. El factor humano no se va a perder: alguien tiene que seguir desarrollándolo.

Para quien no conoce nada del rubro, ¿cómo le explicarías qué es la logística y qué desafíos ves para adelante?

La logística está en todo. Uno va al supermercado y ya planificó qué agarrar primero, o pone lo más pesado antes de lo más liviano para acomodarlo en el baúl: en todo lo que hacés hay algo de pensamiento logístico. A mí me gusta resumirlo en que nuestro trabajo es prepararnos para lo peor, deseando lo mejor.

Y también hay que entender que está tan presente que cosas que pasan en otros países terminan afectando lo que necesitamos acá: cuando hubo problemas en el canal de Ormuz y faltaron fertilizantes, ese faltante subió el precio de un producto agrícola que después terminó en cualquier mesa.

Para cerrar, el gran desafío de la Argentina pasa por tener reglas más claras, puertos más baratos y una infraestructura vial que permita un transporte más económico: no podemos tener un lugar como Vaca Muerta con una ruta de una sola mano convertida en una fila interminable de camiones. Si realmente queremos ser un país exportador, hace falta esa inversión.

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