Importar en Argentina: del proveedor al depósito, sin atajos

María Luján Caccia, despachante de aduana, detalla las etapas críticas de una operación de importación y los errores más frecuentes de quienes se inician en el comercio exterior

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María Luján Caccia
María Luján Caccia es despachante de aduana (Foto: Movant Connection)

Acompañar al importador más allá de la aduana es la marca de estilo de María Luján en su trabajo. Para ella, la clave está en capacitar, no solo asesorar: “hay mucha desinformación en el sector, mucho de lo que se escucha en redes que no es real”. Desde la búsqueda del proveedor hasta la nacionalización de la mercadería, repasa cada etapa y los desafíos que todavía persisten.

Para alguien que no conoce el sector, ¿cuáles son las grandes etapas de una operación de importación?

Lo primero es conocer bien el producto que querés importar. Hay mucho de copiar lo que importa otro, pero eso no alcanza. Después viene buscar el proveedor correcto en el exterior, que es todo un desafío. Y una vez que lo tenés, aparece el eslabón que todavía no se flexibilizó del todo: el pago al exterior.

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Hoy, por ejemplo, no está habilitado el pago anticipado. Eso condiciona la negociación con el proveedor. Una vez resuelta esa parte, el despachante empieza a trabajar en paralelo: revisa la documentación, analiza si hay certificaciones previas a la importación y le da al importador un estimado de lo que va a pagar cuando llegue la mercadería al país.

Luego viene la nacionalización en puerto y, si todo está bien gestionado, la mercadería llega al depósito o a la fábrica del importador. El objetivo es que llegue en tiempo, en buen estado y que toda la operación sea de excelencia.

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¿Qué habilidades necesita un despachante para trabajar con perfiles tan distintos, desde emprendedores hasta grandes empresas?

Más que habilidades técnicas, lo que hace la diferencia es poder acompañar en todo el proceso, no solo en la parte aduanera. Las empresas grandes tienen su departamento de comercio exterior. Pero una pyme o un emprendedor no tienen esa estructura, entonces hay que ayudarlos también con los pagos al exterior, las presentaciones posteriores, la parte administrativa en general.

También me capacité como promotora de comercio exterior para ayudar a buscar proveedores en el exterior y detectar estafas, que las hay como en todo. Y siempre hago hincapié en capacitar al cliente, no solo asesorarlo. Hay mucha desinformación en el sector, mucho de lo que se escucha en redes que no es real. La bajada de un profesional que está en el día a día cambia mucho las cosas.

¿Qué le dirías a alguien que quiere empezar a importar aprovechando la apertura?

Primero, que busque asesoramiento profesional, porque la importación no está totalmente liberada. El pago al exterior sigue siendo una traba real que hay que resolver. Segundo, que importe un producto que conozca. No tiene sentido importar tecnología si uno no entiende el rubro, ni copiar lo que le fue bien a otro.

Práctica profesional
María Luján deja un mensaje claro para los jóvenes profesionales: "vayan a la aduana, a la terminal portuaria, estén en el día a día" (Foto: Shutterstock)

Si la operación de importación fue exitosa pero después no podés vender el producto acá, no sirve. Cada categoría también tiene su proceso: no es lo mismo importar alimentos que maquinaria que indumentaria textil. El emprendedor tiene que conocer el producto y saber cómo manejarlo y revenderlo a nivel nacional.

¿Qué cambios estás viendo en los perfiles de importación?

El 2025 fue el boom de importaciones. Hubo emprendedores con buena experiencia y otros que no. Las empresas de siempre siguieron importando lo que necesitan, ya sea para vender o para fabricar. Pero sí hay un cambio notable en el rubro textil: antes importaban insumos para fabricar acá, ahora directamente importan el producto terminado porque no pueden competir con los precios del exterior.

Lo podemos ver como un punto negativo. Pero si le queremos encontrar algo positivo, también es un buen momento para importar bienes de capital y maquinaria. De cara a cuando vuelva a ser rentable fabricar acá, esa inversión en equipamiento puede marcar una diferencia importante.

¿Cómo ves el uso de redes sociales en un sector tan técnico como el comercio exterior?

Me gusta mostrar soluciones concretas a lo que va pasando en el sector. El problema es que esto es muy difícil de explicar en un reel de tres minutos: siempre hay algo más para decir. Subo algo cortito y me llegan preguntas y preguntas, porque hay muchas dudas en el público general que necesitan más desarrollo.

Y eso tiene sentido, porque todos estamos relacionados de alguna manera con el comercio exterior en la vida cotidiana. En verano, por ejemplo, estaba el tema de los autos que ingresaban por turismo y los detenían en aduana. Ese tipo de información, explicada de manera sencilla y sin tecnicismos, llega a un montón de gente que la necesita y no la tiene.

¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que están iniciando su carrera en el sector?

Muévanse. Traten de estar en la práctica, no solo en la teoría. Vayan a la aduana, a la terminal portuaria, estén en el día a día. Me llegan muchos currículums de estudiantes que preguntan cómo empezar, y lo que siempre digo es que en comercio exterior la práctica es lo que realmente forma. El sector es tan dinámico que lo que aprendiste ayer puede cambiar mañana.

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