La incertidumbre como nuevo riesgo central en la logística internacional

Bahía Álvarez, ejecutiva de cuentas en logística internacional, analiza los factores que hoy definen la operativa del comercio exterior: desde la escasez de contenedores hasta el vínculo con el cliente

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Bahía Álvarez
Bahía Álvarez es ejecutiva de cuentas en logística internacional (Foto: Movant Connection)

“Hay navieras que siguen terminando su recorrido en Brasil porque no les resulta atractivo venir hasta acá”. Repasando esa problemática, Bahía describe los desafíos de conectividad que enfrenta Argentina en el mapa naviero global, y abre una conversación más amplia sobre incertidumbre, automatización y las habilidades que hoy definen la operativa del comercio exterior.

¿Cuál es hoy el principal riesgo en la gestión comercial de logística internacional?

La incertidumbre. Antes las conversaciones giraban en torno a los costos: los clientes se fijaban mucho en eso para poder avanzar en una operativa o coordinar un embarque. Hoy cambió. Hay demasiados factores que no se pueden controlar: el contexto geopolítico, las normativas, la escasez de contenedores. Todo eso hace que no haya previsión sobre lo que va a pasar. El tema cambió mucho en este último tiempo, y uno se va adaptando al mercado.

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¿Cómo impactó el crecimiento del ecommerce en la disponibilidad de espacio de carga?

El ecommerce ocupa mucho espacio, tanto en contenedores como en bodegas de avión, y eso le saca lugar a la carga tradicional, a la de producción. Es uno de los factores que está empujando la escasez que se viene viendo. No es algo nuevo, ya pasó en otros momentos, pero hoy sigue siendo un condicionante real para quien necesita mover mercadería.

¿Qué habilidades son esenciales para trabajar en este tipo de servicios?

La habilidad fundamental hoy es ser humano. Escuchar a la otra persona, entender qué le está pasando y qué necesita. Las habilidades técnicas son necesarias y se van desarrollando, pero lo que genera relaciones duraderas es otra cosa. La idea no es tener más clientes: es construir un equipo con el otro, trabajar en conjunto. No sentir que se está vendiendo un servicio, sino que es algo de las dos partes.

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Eso implica también tomarse el tiempo de analizar cada operación. No cotizar por cotizar. Entender que cada carga tiene particularidades, que cada cliente tiene requisitos específicos, y armar una propuesta que realmente le sirva. Eso solo se logra escuchando.

¿Qué perspectivas ves para el futuro del comercio internacional?

Se viene mucha automatización. La inteligencia artificial está siendo incorporada por muchas empresas para digitalizar y automatizar procesos: cosas que antes requerían una persona dedicada hoy salen directamente por sistema. Eso es una gran mejora en eficiencia, pero tiene que estar controlado. No puede funcionar sin personas capacitadas que supervisen lo que el sistema ejecuta.

Transporte marítimo
"Para un importador o exportador, subir su carga a un buque sin tripulación implica un riesgo que hoy no está del todo resuelto", expresa Bahía sobre los buques autónomos (Foto: Shutterstock)

En cuanto a tecnologías más disruptivas, como buques o camiones autónomos, hay mucho potencial pero también mucha desconfianza todavía. Para un importador o exportador, subir su carga a un buque sin tripulación implica un riesgo que hoy no está del todo resuelto. En el agua pasan mil cosas, y hay capitanes que no pueden encarar las tormentas que se presentan. El salto puede llegar, pero falta maduración.

¿Cómo ves la posición de Argentina en el mapa naviero regional?

Hay navieras que siguen terminando su recorrido en Brasil porque no les resulta atractivo venir hasta acá. No levantan suficiente carga como para que el tramo hasta Buenos Aires les cierre. Eso se traduce en semanas de espera para que la carga conecte con otro barco, sin saber exactamente cuándo va a llegar. La situación mejoró en el último tiempo, pero no del todo.

Lo que necesita el país es volverse más competitivo para que desde afuera lo vean así. A medida que eso ocurra, más navieras van a querer tener tráficos directos a Buenos Aires, y eso va a mejorar costos, rutas y tiempos de tránsito. Hay mucha gente que le está poniendo ganas, con ganas de importar y de crecer. Vamos por un buen camino, pero todavía falta.

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