Formarse, conectarse y anticiparse: las claves del comercio exterior en la industria

Gisela Van Breedan, analista de comercio exterior en la industria de autoelevadores, explica cómo la planificación, la coordinación y la anticipación al riesgo sostienen la operativa de importación de maquinaria y repuestos

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Gisela Van Breedan es analista de comercio exterior en la industria de autoelevadores (Foto: Movant Connection)
Gisela Van Breedan es analista de comercio exterior en la industria de autoelevadores (Foto: Movant Connection)

“Se trabaja muchísimo mejor con procesos, pero tenés que adaptarte, porque el proceso que funciona hoy puede no funcionar mañana”. Con su experiencia y formación profesional continua como referencia, Gisela recorre el trabajo cotidiano de quien coordina la cadena de comercio exterior en un sector donde anticiparse a la demanda y sostener la comunicación entre proveedores, logística y documentación no admite pausas.

¿Cómo llegaste al comercio exterior y en qué momento sentiste que era tu lugar?

Yo venía de la compra de repuestos, del abastecimiento, de la compra internacional. Cuando tuve la oportunidad de pasar a comercio exterior tenía un poco de miedo, porque lo veía desde el costado: compraba, compraba, compraba, sabía que las cosas llegaban. Pero me encantan los desafíos, así que dije que sí.

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Creo que no tardé ni un mes en darme cuenta de que había dado la vuelta. Antes conocía qué tenía que tener en cuenta para comprar, cómo era la recepción de la mercadería, pero no sabía cómo se traía. Cuando estuve del otro lado dije: ahora ya sé cómo se trae, sé cómo planificar la compra, qué tengo que tener en cuenta cuando llega. Ese fue el punto de quiebre.

¿Qué lugar ocupa la formación continua en tu desarrollo profesional?

Nunca dejo de perfeccionarme. Tomo cursos, seminarios, y los seminarios de un solo día son espectaculares cuando se concentran en un tema. La diferencia con la formación académica no es que no sirva, todo lo contrario: estudiar te vuelve totalmente absorbente de muchos temas. Pero por ahí le falta actualización.

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En comercio exterior eso se nota, por ejemplo, en la clasificación arancelaria: el libro que leés en la facultad no siempre refleja la realidad del momento. Salís sabiendo muchísimo y después te adaptás a lo que te toca trabajar, pero la práctica te exige estar al día de una manera que la academia todavía no termina de cubrir.

¿Y cómo sumás el networking y los eventos a ese proceso de formación?

Poder asistir a eventos presenciales te conecta con personas que están buscando lo mismo que vos, aunque trabajen en el mismo rubro o en uno diferente. Y en esa conexión surgen ideas. Es como cuando estudiabas en grupo: lo que para vos significaba un texto, para el otro significaba otra cosa. Eso es enriquecedor.

También hay personas que van a esos eventos en búsqueda de información que tal vez tenés vos, o al revés. Y hoy existe mucho esto de las redes profesionales que te conectan con personas que hacen lo mismo que vos y que aportan mucho valor. La verdad es que se generan oportunidades reales.

"Poder asistir a eventos presenciales te conecta con personas que están buscando lo mismo que vos, aunque trabajen en el mismo rubro o en uno diferente", comparte Gisela (Foto: Shutterstock)
"Poder asistir a eventos presenciales te conecta con personas que están buscando lo mismo que vos, aunque trabajen en el mismo rubro o en uno diferente", comparte Gisela (Foto: Shutterstock)

¿Cómo funciona hoy la planificación de abastecimiento y qué rol tiene la anticipación?

En el rubro de maquinaria y repuestos, lo que necesitás es anticiparte. Un equipo parado un día es una pérdida de un día de trabajo, es una pérdida de dinero. Lo que conviene siempre es anticiparte ante la necesidad que va a tener el cliente, ya sea por un servicio posventa o para que no se detenga su operativa.

Eso implica estar encima del cliente, decirle que tiene que hacer los servicios a determinadas horas y tener los repuestos disponibles para realizarlos. La anticipación no es solo una buena práctica: en este rubro es la base de todo.

¿Cómo se coordina la relación entre el proveedor internacional, la logística y la documentación?

Son actores que funcionan de manera independiente, pero forman un eslabón: uno no puede seguir sin el otro. Sin el proveedor no hay documentación, sin documentación la logística no lo recolecta. Entre ellos siempre tiene que haber comunicación, y en esa comunicación podés prevenir cualquier demora antes de que la mercadería llegue.

El rol del analista de comercio exterior en ese nexo es fundamental: le comprás a ese proveedor, le entregás a esa logística, revisás los documentos y estás todo el tiempo revisando la operación. Si te anticipás, podés lograr que cualquier inconveniente no impacte al cliente.

¿Qué sectores están demandando más este tipo de equipos hoy y cómo evolucionó esa demanda?

La industria alimenticia es una de las que más demanda, porque necesita mover y manipular materiales sin detenerse: tiene una operativa continua. También los centros de distribución, que requieren una eficiencia diferente. Antes te decían “quiero un autoelevador para mover un palet”. Ahora te dicen “quiero un equipo que ingrese en este pasillo”, o uno específico para cámaras de frío, o uno que eleve a determinada altura. La demanda es mucho más personalizada y eso cambia completamente lo que hay que planificar y abastecer.

¿Qué lugar ocupan los procesos en tu forma de trabajar?

Me encantan. Me encanta subirme a ellos, modificarlos, adaptarlos. Se trabaja muchísimo mejor con procesos, pero tenés que adaptarte, porque el proceso que funciona hoy puede no funcionar mañana. En lo concreto, me pongo tiempos propios para cada operación y estoy todo el tiempo presionando sobre eso para que mi parte, al menos, no afecte al consumidor final.

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