
“La inteligencia artificial no viene a reemplazar al que hace la cuenta, solo viene a ayudarnos a optimizar el tiempo y a mejorar la productividad de las personas”. Julio lo dice con convicción y desde ahí construye su mirada sobre una supply chain que combina datos, automatización y liderazgo humano para gestionar soluciones, no apagar incendios.
¿Cómo definirías el rol de la supply chain en el contexto actual?
La supply chain, o la logística antes, se veía como una herramienta para solucionar problemas. Hoy es para gestionar soluciones. Eso implica ser más productivos dentro de una cadena de suministro que en los últimos cinco años tuvo de todo: guerra, pandemia, inestabilidad económica. Todos los años fueron diferentes.
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Para gestionar esas soluciones necesitamos datos, pero los datos solos no sirven. Lo que sirve es la información que surge de interpretarlos. Y para eso, la automatización y la inteligencia artificial son herramientas fundamentales. Los objetivos de la logística siguen siendo dos: reducir costos y aumentar el nivel de servicio.
¿Qué lugar ocupan los datos en tu gestión diaria y cómo se trabaja con su calidad?
El dato en sí hay que saber interpretarlo. Antes eso se hacía a través de modelos matemáticos. Hoy tenemos la inteligencia artificial, que no viene a reemplazar al que hace la cuenta, solo viene a ayudarnos a optimizar el tiempo y a mejorar la productividad de las personas.
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Hoy tenemos dispositivos que generan datos en todos lados. El verdadero arte está en saber elegir qué dato usar. Y ahí aparece la calidad del dato, que es lo que va a diferenciar la toma de decisiones. Esa calidad depende de los dispositivos que usemos y de qué queremos medir. Por eso siempre me enfoco en estandarizar los procesos: si dejás el dato abierto, cada uno lo interpreta como quiere. El OTIF (on time in full) puede ser 95% y no saber si es bueno o malo si no conocés el estándar de servicio de esa operación.
¿En qué parte de la cadena estás posicionado y qué desafíos particulares tiene trabajar con productos de consumo masivo refrigerados?
La posición es transversal: desde comercio exterior y abastecimiento hasta la última milla, incluyendo warehouse. Trabajamos con productos súper congelados y refrigerados, y eso tiene una particularidad central que es la temperatura. Mantenerla es vital para que el producto llegue al cliente de manera perfecta.
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El otro cuidado clave es la fecha de vencimiento. Los clientes necesitan un producto que puedan consumir en el tiempo correcto. Ahí está la dificultad de gestionar una demanda inestable: hay que mantener el stock adecuado para no generar pérdidas, pero tampoco para que llegue al consumidor un producto en mal estado. Es una responsabilidad muy concreta.
¿Con qué indicadores medís la operación?
Los principales son el OTIF y los costos. El OTIF es donde realmente se aporta valor al cliente: llegar a tiempo y de manera perfecta. Los costos se miden por kilo, por caja o por unidad, y se comparan contra la venta neta. Así tengo las dos variables principales de la logística: costo y calidad de servicio.
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La idea no es llenarse de indicadores. La idea es tener los perfectos para el negocio. Con esos dos tengo lo que necesito para tomar decisiones y mejorar procesos, ya sea en transporte, en warehouse o en comercio exterior.
También te formaste en coaching. ¿Qué te aportó eso a tu rol como líder en supply chain?
Lo estudié durante la pandemia porque sentía que necesitaba transmitir más como líder, y fue muy beneficioso tanto en lo personal como para gestionar equipos. Me permitió ser un líder más humano, enfocado en resultados pero tratando de ayudar a los demás.
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Hoy estamos en un contexto donde conviven varias generaciones en una misma empresa, con intereses y expectativas muy distintos. Gestionar eso requiere preparación en manejo de personal, no solo en análisis de datos. El líder tiene que ser integral: analizar la cadena, optimizarla y al mismo tiempo potenciar al equipo. No busco trofeos, busco que mi equipo los logre.
¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que están pensando en sumarse a la cadena de suministro?
Que estudien, que trabajen y que sobre todo tengan actitud para aprender nuevas herramientas. Estamos en una época de cambio y tenemos que ser parte de ese cambio. La inteligencia artificial no nos va a reemplazar; va a ser una herramienta más, pero hay que saber cómo usarla.
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Y para los que estén considerando sumarse a la supply chain: va a ser bastante divertido. En los próximos años va a tener más cambios todavía, y va a necesitar muchos profesionales jóvenes.
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