
“Todo es logística”, sostiene Liliana al describir el funcionamiento interno de los medios. A partir de esa idea, aborda cómo la gestión, la coordinación y el liderazgo se vuelven claves para sostener resultados en escenarios cada vez más dinámicos.
¿Cómo describís la actualidad de los medios de comunicación?
Mirá, es apasionante. Es como una revolución industrial en muchos sentidos. Todo lo que está pasando con la irrupción de la inteligencia artificial atraviesa el mundo del trabajo y, por supuesto, también a los medios. Pero más que un cambio, yo diría que estamos en una mutación. Hay un ADN que se transforma completamente.
Antes tenías medios tradicionales muy definidos: televisión, radio, diarios. Hoy eso convive con streaming, redes sociales, podcasts, nuevas plataformas. Incluso cada persona puede convertirse en su propio medio. Entonces el negocio cambia desde la base.
Y el público también. Siempre tuvo poder, porque decidía qué ver o qué consumir, pero ahora es mucho más activo. Opina, interactúa, participa en tiempo real. Eso vuelve todo más intenso, más demandante. Por eso liderar hoy en medios implica entender ese ida y vuelta constante y adaptarse a un escenario que no para de moverse.
En este contexto, ¿qué implica liderar en escenarios tan cambiantes?
Primero, tener conocimiento. Antes, con la experiencia alcanzaba para sostener un liderazgo. Hoy no. Hoy necesitás aprender todo el tiempo. Actualizarte vos y actualizar a tus equipos.
Un líder toma decisiones, y si no está preparado, termina frenando todo el sistema. Entonces el desafío es ese: no quedarse atrás. Tener equipos que estén al día, que entiendan lo que está pasando, que puedan adaptarse. Porque si no, te perdés en el camino. A mí me resulta apasionante, porque te obliga a estar en movimiento constante. No hay lugar para la comodidad.
¿Qué aprendizajes pueden tomar otras industrias, como la logística, del funcionamiento de un medio?
Hay muchas cosas en común. A veces parecen mundos distintos, pero en realidad tienen dinámicas muy parecidas. Para gestionar cualquier organización necesitás ordenar, alinear y rediseñar permanentemente. Ordenar es clave. Si no hay orden, nada funciona.
Después tenés que alinear con los objetivos de la empresa, con los del equipo, con los de los clientes. Y al mismo tiempo, rediseñar o reinventar todo el tiempo, porque la competencia cambia constantemente. Eso aplica tanto a los medios como a la logística. Son industrias que operan con muchos actores, con procesos complejos y donde cualquier desajuste impacta en el resultado final.

¿Cómo se gestionan los momentos de crisis o los “cuellos de botella”?
El cuello de botella es la crisis. Y para mí, liderar en crisis es casi una pasión. En medios lo viví siempre, no solo por el contexto del país, sino por cuestiones propias del negocio: baja de audiencia, cambios de accionistas, problemas comerciales.
La crisis puede paralizarte o puede impulsarte. Y no podés paralizarte. Tenés que tener equipos preparados para salir, reorganizar y seguir. Yo encontré siempre oportunidades en las crisis. Oportunidades enormes. Incluso en momentos muy difíciles. Es ahí donde aparece la creatividad, donde podés transformar procesos, donde podés hacer cosas nuevas.
En los medios, ¿la logística también cumple un rol central?
Totalmente. Todo es logística. Desde que entra un invitado hasta que el programa sale al aire, todo depende de procesos que tienen que funcionar perfectamente. Si falla algo —la técnica, la producción, la coordinación—, el resultado no es el que esperabas. No llegó el invitado, la iluminación no está bien, el contenido no se alineó… todo eso impacta.
Y además hay una logística invisible, que es la editorial. Si no está alineada, si no se comunicó bien, puede romper todo el producto final. Por eso digo que la logística está en todo, aunque muchas veces no se vea.
Hoy también trabajás con proyectos de streaming. ¿Qué desafíos ves ahí?
Muchos. Porque hay una idea de que hacer streaming es simple, que con una cámara y una luz alcanza. Y no es así. Si querés construir un canal con identidad, con un ADN claro, necesitás una estructura. Necesitás procesos, organización, planificación. Lo mismo que en un medio tradicional.
Después el contenido es distinto, tiene otra dinámica, otro lenguaje. Pero la base operativa tiene mucho en común. Y ahí es donde muchos proyectos fallan: subestiman la logística.
¿Cómo ves el rol de las mujeres en espacios de liderazgo dentro de estos entornos?
Es interesante, porque ahora lo veo más en retrospectiva. En su momento no lo analizaba tanto, pero sí, muchas veces era la única mujer en roles de gestión. Había una tendencia a que ciertos lugares los ocuparan hombres. Y en algunos casos tuve que abrirme camino.
Pero también es cierto que quienes me dieron oportunidades fueron hombres. Eso también hay que decirlo. Creo que lo importante es generar más espacios, más oportunidades. No solo para mujeres, sino para todos. Que el talento pueda desarrollarse sin tantas barreras.
Mencionaste también el concepto de “generación plateada”. ¿Qué lugar ocupa hoy en los medios y en el trabajo?
Un lugar central. Muchas veces se dice que la televisión la consume gente grande, como si eso fuera algo negativo. Y no es así. Es una parte muy importante del público. Además, muchas de las personas que conducen o lideran espacios también pertenecen a esa generación. Entonces el desafío es integrar, no excluir. Yo creo mucho en la intergeneracionalidad. En equipos donde convivan distintas edades, distintas miradas. Eso enriquece todo.
¿Cómo se construye esa integración entre generaciones?
Con trabajo. No es automático. Hay que desarrollar habilidades en todos los niveles. En las generaciones más grandes, trabajar las habilidades blandas, la apertura, la adaptación. En los más jóvenes, fortalecer el compromiso, la responsabilidad.
Y también generar espacios de mentoría cruzada. Donde unos aprendan de otros. No todos los jóvenes están listos para liderar, ni todos los mayores lo están. Pero juntos pueden construir equipos mucho más sólidos.
¿Qué mirada tenés sobre el futuro del trabajo en este contexto?
Que hay muchas oportunidades, pero también muchos desafíos. El mundo del trabajo está cambiando rápido y hay que prepararse. Los jóvenes van a ser los líderes del futuro, sin dudas. Pero tienen que formarse, comprometerse, entender el contexto. Y las generaciones actuales tenemos que acompañar ese proceso.
Lo ideal es que haya más oportunidades para más personas. Y que los equipos se construyan con diversidad, con distintas miradas, porque ahí es donde realmente se potencia todo.
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