
Al referirse a lo que observa en su trabajo cotidiano en el puerto, Pino comenta que “si el país está bien o está mal, uno lo ve en el puerto”. En esta entrevista, repasa la dinámica reciente del comercio exterior, los procesos de reorganización productiva que atraviesan muchas empresas y la tarea del despachante dentro de las gestiones vinculadas al intercambio internacional.
¿Cómo describís la actualidad del sector desde tu experiencia diaria?
La actualidad del sector hoy está bastante tranquila. Yo voy mucho al puerto porque me gusta estar presente en las verificaciones, hablar con los aduaneros y ver cómo se está moviendo todo. Y lo que se nota claramente es que hay menos carga que en otros momentos.
Da la sensación de que muchas empresas están atravesando un proceso de reorganización en su estructura productiva. Antes era más habitual que importaran insumos de manera constante para seguir produciendo, mientras que ahora muchas están evaluando otras alternativas. Algunos están pensando en traer maquinaria, otros prefieren esperar un tiempo antes de volver a comprar insumos, y también hay quienes están exportando o vendiendo equipos que tenían.
Ese cambio en la dinámica se percibe directamente desde el lado aduanero. Cuando uno está haciendo trámites o verificaciones se ve que hay profesionales que hoy no tienen el mismo volumen de trabajo que hace algunos años.
En ese contexto, ¿cómo se diferencia hoy un despachante de aduana?
Cuando hay menos carga en movimiento también hay más competencia entre profesionales. Además, con el DNU 70 del 2023 se amplió la oferta dentro del sector.
En mi caso trato de diferenciarme con una atención mucho más personalizada y cercana al importador. No me gusta trabajar solo recibiendo la factura, haciendo el despacho y diciéndole al cliente cuánto tiene que pagar.
Lo que intento es asesorar desde el inicio de la operación. Por ejemplo, analizar si conviene juntar varias cargas en un mismo envío, revisar cómo debe confeccionarse la factura o el documento de transporte, o verificar que la información esté correctamente detallada.
La idea es que la operación esté prolija desde el origen. Si la documentación viene bien preparada desde el principio, cuando la mercadería llega al país el trámite se vuelve mucho más simple.
¿Qué tipo de documentación suele generar más demoras en las operaciones?
Uno de los puntos que más puede complicar los tiempos es el tema de los certificados. Por ejemplo, los vinculados a productos que están en contacto con alimentos o de seguridad eléctrica.
Es importante aclarar que hoy la Aduana ya no es la responsable directa de controlar todos esos certificados como sucedía antes. Sin embargo, eso no significa que dejen de ser obligatorios.
La Secretaría de Comercio puede realizar inspecciones una vez que la mercadería ya fue liberada por Aduana. Si en ese momento no están los certificados correspondientes, las sanciones y multas pueden ser las mismas que antes.
La diferencia es que ahora el control puede darse en una etapa posterior, lo que se conoce como zona secundaria. Por eso sigue siendo fundamental que toda la documentación esté correcta.
¿Qué se puede observar realmente en un puerto?
Desde mi visión personal, el puerto refleja el estado del país. Si uno lo mira con atención puede entender bastante de lo que está pasando en la economía. Buenos Aires nació justamente como un punto de control del contrabando que salía por el Río de la Plata. Desde el siglo XVII ya era un centro logístico y aduanero.
Todos los puertos que están sobre el Paraná o el Río Uruguay muestran el movimiento productivo del país. Por ahí salen los granos, entran máquinas, llegan productos tecnológicos o mercadería de consumo. Incluso las cosas más pequeñas pasan por ese sistema. Por ejemplo, muchos productos electrónicos que vemos en el comercio minorista ingresan por el puerto.
Argentina es un país profundamente aduanero. De hecho, los primeros artículos de la Constitución hablan justamente de las aduanas, de los derechos de importación y exportación y de cómo se administran esos recursos.
Por eso digo que el puerto funciona como un termómetro. Si hay muchos barcos cargando y descargando, si la actividad es intensa, eso suele indicar que la economía está en movimiento. Cuando está más quieto, también habla del momento que atraviesa el país.

¿Observás algún sector que esté creciendo dentro de este contexto?
Sí, hay algunos movimientos interesantes. Por un lado, se está viendo bastante actividad en lo que son mercaderías más pequeñas, especialmente productos tecnológicos o artículos de consumo que llegan desde Asia.
También se nota que muchos importadores están trayendo maquinaria o bienes de capital. Yo lo interpreto como una estrategia para prepararse a futuro. La lógica sería algo así: aprovechar este momento para incorporar equipos o activos que no se deterioran con el tiempo. Después, cuando el mercado esté más acomodado, decidir si esos bienes se usan para producir o para vender.
En cambio, lo que parece más complejo hoy es traer productos terminados para vender directamente al consumidor. El mercado está bastante saturado y hay mucha competencia con precios similares. Si veinte vendedores ofrecen el mismo producto al mismo valor, tarde o temprano alguien termina bajando el precio. Y cuando el precio baja demasiado, el margen de ganancia desaparece.
¿Qué impacto está teniendo la tecnología en el sector?
En el área logística se están viendo avances importantes. Hay mejores sistemas, mayor control satelital de los transportes, mejores seguros y más herramientas de monitoreo.
En lo que respecta a la documentación aduanera todavía hay un proceso en desarrollo. Existe una intención de digitalizar y modernizar los sistemas, pero también hay cierta resistencia dentro del propio sector.
Tanto algunos despachantes como algunos funcionarios prefieren seguir trabajando con esquemas tradicionales. Por eso muchas veces las iniciativas de modernización vienen impulsadas desde ámbitos políticos o externos al sector.
¿Qué expectativas tenés para el futuro del comercio exterior?
Mi expectativa es que cada vez más empresas aprovechen las facilidades actuales para incorporar maquinaria, insumos o bienes de capital. Eso permitiría que cuando la economía se estabilice haya capacidad para producir más.
También sería importante que se impulsen políticas que favorezcan las exportaciones. Argentina tiene productos de excelente calidad y un potencial enorme para competir en el exterior.
El desafío es lograr que esa calidad también esté acompañada por precios competitivos. Muchas veces se dice que la maquinaria argentina es muy buena, pero también se percibe como cara frente a productos importados. Si logramos mejorar esa relación, Argentina podría posicionarse mucho mejor en el comercio internacional.
Últimas Noticias
Puertos argentinos enfrentan una campaña agrícola con presión logística récord
El fuerte ingreso de cereales y oleaginosas a las terminales portuarias, impulsado por una campaña agrícola récord, coincide con un aumento de los costos de transporte marítimo a nivel global

El sector de pisos y revestimientos frente a una economía en transformación
Daniel Saramaga, fundador y CEO de una marca argentina de revestimientos y pisos naturales, analiza el reacomodamiento del consumo en un nuevo escenario económico y reflexiona sobre adaptación, logística y liderazgo

De la brecha a la ventaja: infraestructura logística como llave para la competitividad regional
Por qué la logística debe dejar de ser vista como costo operativo y convertirse en política estructural de competitividad en América Latina

El mercado del diésel en Europa vuelve a poner en foco al transporte y la logística
El aumento de los precios del combustible y señales de menor disponibilidad llevan al sector del transporte por carretera a plantear medidas coordinadas para sostener la distribución de mercancías

Profesionalización y coordinación en el comercio exterior metalúrgico
Mariela Bruno, responsable de comercio exterior en la industria metalúrgica, reflexiona sobre los desafíos de exportar, el rol de la logística y la importancia del trabajo coordinado en toda la cadena de abastecimiento



