La industria del juguete y el desafío de anticiparse a un calendario que define el negocio

Laura Weisvein, directora de una cadena argentina de jugueterías, analiza cómo se organiza la industria y el rol del comercio exterior en el abastecimiento

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Laura Weisvein es directora de
Laura Weisvein es directora de una cadena argentina de jugueterías (Foto: Movant Connection)

Al referirse al funcionamiento del sector, Laura comenta que “la previsibilidad es súper importante para este rubro como para otros que tienen este tema de la estacionalidad”. En esta entrevista, explica cómo se planifica el negocio del juguete, cuáles son las particularidades regulatorias y de qué manera el comercio exterior influye en la disponibilidad, los tiempos y los costos de los productos.

¿Cómo se planifica cuando el calendario define gran parte del negocio?

En nuestro rubro el calendario es determinante. El segundo semestre del año explica prácticamente todo el negocio, porque las dos fechas más importantes son el Día del Niño en agosto y la Navidad.

Por eso la planificación tiene que comenzar muchos meses antes. Ya sea para fabricar o para importar, la mercadería tiene que estar disponible alrededor de mayo o junio para poder presentarla a la cadena de clientes mayoristas o distribuidores, que luego la acercan al minorista y finalmente al consumidor.

Antes, cuando planificábamos importaciones, teníamos que calcular alrededor de nueve meses de anticipación. Hoy esos tiempos se acortaron bastante porque cambiaron muchos requisitos y los procesos son más ágiles. Hoy se puede pensar en una importación con tres o cuatro meses de anticipación.

También hay un rol muy importante de las ferias internacionales. En el sector del juguete muchas ferias se realizan en enero y febrero, donde ya se planifica lo que se va a vender en la Navidad de ese mismo año. Otras ferias se realizan en septiembre u octubre y allí se empieza a proyectar el primer semestre del año siguiente, pensando por ejemplo en el Día del Niño.

¿Cómo influye la elección de productos en un sector tan ligado a tendencias y licencias?

Elegir los productos siempre implica cierto grado de incertidumbre. Muchas veces se apuesta a determinadas licencias vinculadas a películas o personajes que se van a lanzar durante el año. En algunos casos esas apuestas funcionan muy bien y en otros casos no tanto. También sucede que algunos productos superan ampliamente las expectativas.

Uno de los grandes desafíos de los últimos años fue justamente poder contar con esos productos a tiempo. Hubo períodos donde, por distintas limitaciones, no siempre se podía tener en el país el producto que en otros lugares del mundo ya estaba siendo promocionado.

Eso generó que en algunos momentos se perdieran oportunidades de venta. Por eso la previsibilidad es muy importante para este tipo de industria, que depende mucho de fechas específicas y de la llegada oportuna de los productos.

¿Cuáles son las principales particularidades de la industria?

Una de las principales particularidades tiene que ver con las certificaciones de seguridad. Cuando un adulto compra un juguete para un niño, muchas veces se fija en el precio, pero no siempre conoce todo el proceso que hay detrás para garantizar que ese producto sea seguro.

La certificación es lo que garantiza que ese juguete cumple con normas para el uso infantil. Ese proceso requiere tiempo y también costos. Los certificados, por ejemplo, tenían una validez de un año. Si el producto seguía en góndola, el importador debía volver a certificarlo como si fuera un producto nuevo, incluso si ya había sido validado anteriormente.

Hoy algunas cuestiones mejoraron. Esta cuestion es más dinámica y se aceptan certificaciones internacionales que tienen normas equivalentes a las nuestras, como la normativa europea.

Sin embargo, todavía hay aspectos que generan demoras y costos, como algunos certificados vinculados a componentes específicos. Por ejemplo, el caso de los ftalatos, que son sustancias utilizadas para dar flexibilidad al plástico y cuya presencia tiene límites establecidos para garantizar la seguridad del producto.

¿Qué otros factores influyen en el precio?

Además de las certificaciones, también influyen los aranceles de importación. Actualmente los juguetes tienen aranceles que rondan el 20%, cuando anteriormente eran de alrededor del 35%.

Todo eso impacta en el precio final que paga el consumidor. Muchas veces las personas comparan el precio de un juguete en Argentina con el precio en otros países y no siempre conocen todos los factores que intervienen.

A eso se suman cuestiones logísticas y de distancia. No es lo mismo enviar productos desde Asia o Europa hacia Sudamérica que hacia mercados más cercanos como Norteamérica. Todas esas variables —certificaciones, aranceles, logística y tiempos— terminan influyendo en el precio final de los productos.

También mencionabas cambios en tendencias globales vinculadas al producto y al packaging.

Sí, hay tendencias globales que cada vez tienen más influencia. Por ejemplo, en muchos países se está avanzando hacia juguetes con menor impacto ambiental. Esto se refleja en cambios en el packaging, tratando de reducir el uso de plásticos visibles en las cajas y utilizando materiales más amigables con el medio ambiente.

Al mismo tiempo se busca que el packaging siga siendo atractivo para el consumidor y permita ver el producto. Eso implica repensar el diseño y la ingeniería del empaque.

También hay cambios en otros aspectos, como el uso de baterías. En muchos países ya se priorizan soluciones recargables por USB en lugar de pilas tradicionales.

Al referirse a la industria
Al referirse a la industria del juguete, Laura comenta que "una de las principales particularidades tiene que ver con las certificaciones de seguridad. No siempre se conoce todo el proceso que hay detrás para garantizar que ese producto sea seguro" (Foto: Shutterstock)

¿Cómo impacta el crecimiento de las plataformas internacionales en el sector?

Hoy el comercio electrónico internacional tiene un impacto muy fuerte. Un consumidor puede comprar un producto en el exterior y recibirlo en su casa en un plazo relativamente corto.

En muchos casos esos productos llegan sin cumplir con los mismos requisitos que se exigen a quienes venden en el mercado local. Por ejemplo, no siempre cuentan con certificaciones de seguridad.

Eso puede generar situaciones donde una familia compra un producto porque es más barato, pero no necesariamente tiene las garantías de calidad o seguridad que exige la normativa local.

La ventaja que tiene el comercio tradicional es que el consumidor puede ver el producto, tocarlo y verificar que tenga su etiquetado y certificación correspondiente.

¿Qué rol debería tener el comercio exterior en el desarrollo de la industria del juguete?

Creo que la apertura del comercio exterior es importante. Hoy vivimos en un mundo donde las tendencias, las modas y las innovaciones circulan muy rápido. También es importante que exista un equilibrio que permita desarrollar la industria nacional, que muchas veces también utiliza insumos importados para fabricar.

Cuando se logra ese equilibrio entre producción local e importaciones, se genera un sistema más saludable para todos: para las empresas, para los consumidores y para el desarrollo del sector.

Permitir que lo que existe en el mundo también esté disponible en nuestro país, pero al mismo tiempo apoyar lo que se produce localmente con creatividad y buenos materiales, me parece una política inteligente para el comercio exterior.