Cómo conviven fragancias, experiencia y logística en el mercado de aromatizantes

Cristian Iuliano, CEO de una empresa de aromatizantes, explica por qué la experiencia sensorial, la innovación permanente y la logística bien aceitada son claves en la propuesta de valor del sector

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Cristian Iuliano
Cristian Iuliano es CEO de una empresa de aromatizantes (Foto: Movant Connection)

La aromatización de espacios dejó de ser solo una cuestión de fragancias para convertirse en una experiencia integral, donde el producto, la innovación y la logística avanzan en paralelo. Desde esa perspectiva, Cristian analiza cómo conviven estas variables en el mercado argentino y qué desafíos plantea un consumidor cada vez más atento a los detalles.

¿Cómo es la actualidad del sector de aromatizantes en Argentina?

Somos un mercado altamente consumidor. Cuando miramos el consumo per cápita, la demanda que tiene el consumidor argentino por tener sus espacios aromatizados, sus lugares perfumados o incluso el uso personal, es muy alta. Tal vez no somos un mercado grande en volumen total, porque Argentina es un país chico en términos poblacionales, pero sí es un mercado muy interesante desde el consumo individual. Creo que eso explica por qué se han desarrollado tantas marcas y tantas empresas dentro del sector.

Es un mercado muy vinculado a la experiencia sensorial. ¿Qué rol juega la innovación en ese contexto?

La innovación es casi permanente. En términos de fragancias pasa algo muy parecido a lo que sucede en la perfumería fina: los perfumes corporales van quedando obsoletos o la gente se acostumbra y busca algo nuevo. En aromatización de ambientes pasa exactamente lo mismo, por eso estamos permanentemente desarrollando fragancias nuevas.

Para que tengas una idea, por línea de producto tenemos en algunos casos cerca de 100 fragancias, y si sumamos todo el portfolio, estamos hablando de alrededor de 300 fragancias distintas en diferentes presentaciones. Eso responde a gustos muy diversos.

Después está la innovación tecnológica, que tiene que ver con la capacidad productiva, el desarrollo de nuevos envases, nuevas presentaciones y distintos métodos de aromatización. Tratamos de aplicar innovación tanto en el producto como en la forma en que ese producto llega al consumidor.

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La innovación es casi permanente. En términos de fragancias pasa algo muy parecido a lo que sucede en la perfumería fina: los perfumes corporales van quedando obsoletos o la gente se acostumbra y busca algo nuevo (Foto: Shutterstock)

¿Qué factores tienen en cuenta al momento de lanzar una nueva fragancia?

Depende mucho del sector al que esté dirigida, te doy un ejemplo concreto. Nosotros empezamos a trabajar con una licencia muy importante a nivel mundial, en una categoría que prácticamente no tenía desarrollo en otros mercados. Ahí lanzamos 40 productos diferentes, con 20 fragancias en dos líneas distintas.

Fue un trabajo muy fuerte con nuestro equipo de desarrollo interno y también con empresas locales y multinacionales del sector de perfumería. La idea era darle a cada fragancia una impronta muy clara: color, perfil, características, personalidad. En este caso particular, se trataba de asociar fragancias a personajes, algo que parece complejo, pero se logró con un trabajo muy detallado. Cada fragancia remite a lo que ese personaje representa o a lo que queremos comunicar.

Otro ejemplo, es el de una colección que hicimos enfocada en las provincias argentinas, y en cada caso se trabajó una fragancia asociada a la identidad de cada lugar. Ahí también pensás mucho en el consumidor, en lo que le genera pertenencia, memoria, vínculo emocional. La fragancia tiene mucho de eso.

¿Qué rol ocupa la logística dentro de este modelo de negocio?

La logística es fundamental, hoy no hay negocio en el que la logística no sea una pieza clave, incluso en la viabilidad o inviabilidad del negocio. En nuestro caso es central. Tenemos tienda virtual para tener presencia digital y trabajamos con sistemas de paquetería para llegar a todo el país, desde Ushuaia hasta La Quiaca.

Además, contamos con una red de distribuidores en todas las provincias, lo que implica una logística muy aceitada, tanto en alcance como en tiempos. El consumidor hoy es muy demandante, nos pasa que hacen un pedido y a los diez minutos ya están preguntando cuándo lo van a recibir o pidiendo el seguimiento. Aunque toda la información esté disponible, la ansiedad del consumidor existe.

Por eso, cuanto más eficiente es la logística, sobre todo cuando está orientada al consumidor final, más brilla el negocio. Se transforma en un diferencial real de la propuesta.

¿Qué tendencias ves hoy en el consumidor argentino de aromatizantes?

El consumidor está cada vez más atento a la experiencia completa. No es solo el aroma, sino cómo se presenta, cómo llega, cuánto tarda, qué sensación genera la marca. Hay una búsqueda muy fuerte de personalización, de propuestas que conecten emocionalmente, y eso te obliga a estar atento, a innovar y a escuchar constantemente.

En un contexto de tanta innovación y cambio, ¿cómo se gestiona internamente ese proceso?

Es un trabajo permanente. La innovación no es algo que hacés una vez y listo, es parte del día a día. Trabajamos mucho en equipo, con desarrollo, con proveedores, con distribuidores, y también escuchando mucho al mercado. No se puede innovar de espaldas al consumidor.

Ahí también hay una responsabilidad grande en cómo se toman decisiones, cómo se prioriza, cómo se baja una idea a un producto concreto que después tiene que funcionar en producción, en logística y en ventas.

Para cerrar, ¿qué es lo que más te motiva de trabajar en este sector?

A mí me gusta mucho lo que hacemos. Me motiva ver cómo un producto que desarrollamos termina formando parte de la vida cotidiana de la gente, de su casa, de su espacio de trabajo, de su rutina. La aromatización tiene algo muy especial, muy emocional. Y cuando ves que eso funciona, que el consumidor lo valora, que el negocio crece y se sostiene, la verdad es que da muchas ganas de seguir innovando y empujando el proyecto para adelante.