Wellness, diseño y logística: la evolución de los productos que buscan mejorar la calidad de vida

Horacio Scholtus, experto en productos de wellness, analiza el crecimiento del mercado de hidromasajes y saunas en Argentina y las particularidades de su abastecimiento

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Horacio Scholtus es experto en
Horacio Scholtus es experto en productos de wellness (Foto: Movant Connection)

Al referirse a la importancia de la coordinación entre áreas, Horacio comenta que “si el espacio no está bien pensado desde el anteproyecto, muchas veces el producto termina no usándose”. En esta entrevista, reflexiona sobre cómo el diseño y la logística deben estar alineados desde el inicio para garantizar que productos como hidromasajes y saunas realmente cumplan su función en los hogares.

¿Qué relevancia tiene hoy el sector de hidromasajes y saunas en el mercado argentino?

Se puede dividir claramente en dos caminos. Por un lado, el hidromasaje, que tuvo un boom muy fuerte en la década del 90 y desde entonces fue transformándose. Antes era algo reservado a un lujo extremo, casi impensado para una vivienda promedio. Hoy eso cambió por completo: se volvió accesible para la clase media y media-alta, especialmente en proyectos residenciales.

Actualmente, alrededor del 70% de las viviendas de esos segmentos comienzan el proyecto con la intención de incorporar uno. Después algunos lo concretan y otros no, pero la intención está desde el inicio.

En cambio, el sauna es un fenómeno más reciente. A nivel mundial, el boom empezó hace unos cinco años, y en Argentina se empezó a notar con más fuerza a partir del año pasado.

Este crecimiento está muy vinculado a una cuestión cultural. Hoy las personas están mucho más informadas sobre nutrición, actividad física, longevidad y salud mental. Ya no se busca el lujo por el lujo mismo, sino herramientas que ayuden a vivir mejor. En ese contexto, esta alternativa empezó a ganar muchísimo terreno. Para dar una idea concreta, en el último año se registró un crecimiento de aproximadamente un 300% en la ventas respecto del año anterior.

En cuanto a materiales, ¿qué particularidades tiene el abastecimiento de insumos como piedras naturales?

En el caso de los hidromasajes de piedra natural, se trata de una línea premium desarrollada hace varios años, con un proceso productivo muy particular. Técnicamente, sigue siendo de acrílico, que aporta brillo y tacto, pero por debajo se le adhieren piedras naturales molidas, lo que le da robustez, estética y una textura única.

Estos insumos provienen de una molienda de montaña. Es un subproducto del proceso industrial, un desecho que se reutiliza. Actualmente se trabaja con dolomita, una piedra muy presente en Córdoba, lo que facilita el abastecimiento. No es un recurso escaso y, además, se aprovecha un material que de otro modo no tendría uso.

La dificultad no está tanto en conseguir la piedra, sino en el proceso productivo. Es un trabajo muy artesanal lograr que esas piedritas queden perfectamente adheridas al acrílico y que el producto tenga durabilidad a largo plazo.

¿Y qué sucede con los materiales utilizados en los saunas?

En los saunas, el material central es la madera. La mayoría de los proveedores se encuentran en Misiones, una región con tradición forestal. Es un mercado bastante consciente desde el punto de vista ambiental, con prácticas de reforestación y cuidado del recurso.

Lo más utilizado es eucalipto y guayubira. El pino se usa menos porque tiene menor calidad estética y funcional. Es clave que la madera no se caliente demasiado al tacto, teniendo en cuenta que el interior puede alcanzar los 80 grados.

"En el caso de los
"En el caso de los hidromasajes, el desafío está en el packaging y la protección durante el transporte", comenta Horacio (Foto: Shutterstock)

Desde el punto de vista logístico, ¿cómo se trasladan estos productos?

Los saunas, en su mayoría, se trasladan desarmados. Se envían panelizados: paredes, piso, techo y sistema de calefacción por separado, junto con instructivos claros, muchas veces en formato de video. El armado suele llevar entre cinco y seis horas, y no es complejo.

Hay dos grandes formatos: de interiores, que requieren una adaptación del espacio existente, y de exteriores, que vienen como módulos independientes, muy utilizados en patios o jardines. Este último formato está creciendo mucho porque no ocupa espacio dentro de la vivienda y tiene un gran impacto visual.

En el caso de los hidromasajes, el desafío está en el packaging y la protección durante el transporte. No se pueden apilar, hay que considerar vibraciones, fijación de motores y cañerías. Todo eso debe estar pensado desde el diseño para que todo llegue en perfectas condiciones al cliente final.

¿Qué importancia tiene la coordinación con arquitectos y otros actores de la obra?

Es clave. Si el espacio no está bien pensado desde el anteproyecto, muchas veces el producto termina no usándose. Pasa que se coloca un hidromasaje o un sauna en un lugar ruidoso, incómodo o mal ubicado, y pierde sentido.

Cuando el arquitecto piensa el espacio desde el inicio, se logra un entorno disfrutable. Además, se evitan problemas técnicos: desagües, electricidad, ventilación, térmicas. Todo eso, si se resuelve al final, genera costos y dolores de cabeza innecesarios.

Está demostrado, especialmente en estudios realizados en países nórdicos como Finlandia, que el uso frecuente del sauna reduce riesgos cardiovasculares, inflamación y problemas cognitivos en edades avanzadas. Pero esos beneficios solo se logran si el producto se usa, y para eso el espacio tiene que invitar a usarlo.

¿Ves potencial exportador para estos productos?

Sí, claramente. Argentina tiene mucho diseño, innovación y capacidad creativa. En hidromasajes, especialmente, hay desarrollos muy avanzados en materiales y funcionalidad. También en saunas, aunque en menor escala, hay productos con gran potencial.

Además, hay mercados cercanos como Uruguay, Paraguay y Bolivia, donde la construcción está en crecimiento y estos productos tienen muy buena recepción. Todo indica que en los próximos años va a haber un mayor movimiento exportador en este segmento.

Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejar?

La idea central es que estos productos no se vean solo como un lujo, sino como herramientas para mejorar la vida. Son espacios que ayudan a desconectarse del ruido digital, a recuperar el foco y a estar un rato con uno mismo o con otros, sin pantallas de por medio.

En culturas como la finlandesa, el sauna también es un espacio social, de conversación y de pausa. En un mundo cada vez más acelerado, generar esos momentos es casi una necesidad. Y los productos wellness, bien pensados y bien usados, pueden ser un gran puente hacia eso.