Hábitos de consumo, tecnología y personas: cómo cambia la logística en el retail

Eduardo Ielpo, gerente de logística en la industria del retail, reflexiona sobre la evolución de los comportamientos de compra y el avance de los sistemas aplicados a la distribución

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Eduardo Ielpo es gerente de
Eduardo Ielpo es gerente de logística en la industria del retail (Foto: Movant Connection)

Al referirse a la relación entre operación y resultado económico, Eduardo comenta que “diseñar la logística adecuada para cada caso es clave para no erosionar la rentabilidad”. En esta entrevista, explica por qué una estrategia bien ajustada puede marcar la diferencia en productos de menor valor, cómo influye en el desempeño del negocio y la necesidad de adaptar esquemas según la mercadería y el canal.

¿Cómo fuiste percibiendo el impacto de los cambios en los hábitos de consumo sobre la logística?

Cuando uno está metido en la operación diaria no siempre lo percibe con claridad, porque los cambios se van dando de manera gradual. Pero cuando mirás en retrospectiva, el impacto es enorme. Antes se distribuían productos en formatos más grandes y con menos variedad.

Con el tiempo, por temas de precio, competitividad y cambios en la forma de consumir, los envases se fueron achicando, las familias también, y eso modificó completamente la operatoria.

Además, la cantidad de artículos se multiplicó. Antes había menos variantes, menos fragancias, menos colores. Hoy el consumidor quiere elegir, comparar, probar. Eso obliga a administrar muchos más SKUs, atender más puntos del país, llegar a más tiendas y manejar una complejidad logística mucho mayor. Y ni hablar del crecimiento del canal online, que es impresionante y sigue avanzando día a día. Todo eso es consecuencia directa del cambio de hábitos y tiene un impacto enorme en la logística.

¿Cómo impactó la tecnología en la cadena de abastecimiento con el avance del e-commerce?

La tecnología pasó a ser central. Hoy es fundamental para ganar eficiencia, reducir errores y mejorar tiempos. A lo largo de los años se pudo entender el costo oculto de la falla y de la no calidad, y eso te obliga a ser cada vez más preciso en la planificación y en la ejecución.

Herramientas como radiofrecuencia, voice picking, sistemas de gestión de transporte y de almacenes permiten optimizar ruteos, aprovechar mejor la capacidad instalada y hacer un seguimiento detallado de cada envío. Hoy se puede trackear cada paquete, cada pedido, cada movimiento, y eso cambia completamente la gestión.

A veces se genera cierta fascinación con la robótica extrema o con soluciones muy sofisticadas, pero muchas veces con tecnologías más simples bien implementadas se logran mejoras enormes. No siempre hace falta un depósito totalmente robotizado; esos sistemas también pueden perder flexibilidad. El factor humano sigue siendo clave.

¿Qué aprendizajes te dejó liderar equipos grandes en contextos complejos?

Aprendí que es un área donde todavía hay mucho para evolucionar. Las personas están abiertas a incorporar nuevas tecnologías, nuevas herramientas y nuevas formas de trabajar, incluso para reducir el desgaste físico. Sin embargo, muchas veces los convenios laborales quedaron desactualizados respecto de la realidad operativa actual.

Las funciones que describen muchos convenios ya no existen como tal, y eso genera tensiones innecesarias. Sería importante que las nuevas tecnologías y roles se reflejen mejor en las relaciones laborales para facilitar el trabajo entre empresas y sindicatos.

Refiriéndose a la tecnología en
Refiriéndose a la tecnología en la cadena de abastecimiento, Eduardo comenta que "la tecnología pasó a ser central. Hoy es fundamental para ganar eficiencia, reducir errores y mejorar tiempos" (Foto: Shutterstock<9

En términos de liderazgo, ¿qué es lo que hoy considerás clave en la gestión de personas?

Para mí el buen trato es fundamental. Al final del día, los resultados los logran las personas. Uno puede planificar mucho, pero son los equipos los que ejecutan. Y para que eso funcione, tienen que estar comprometidos y sentirse cuidados.

Trabajé en empresas con estándares muy altos de calidad y seguridad, y eso te marca. Estar atento a las condiciones edilicias, a la iluminación, a la seguridad, al funcionamiento de los equipos, genera un círculo virtuoso. Cuando la gente siente que el lugar de trabajo la cuida, se compromete más, cuida los procesos, la tecnología y el entorno. Eso potencia todo.

¿Por qué es tan crítica la gestión logística cuando el producto tiene bajo precio unitario?

Porque el impacto de la logística es mucho mayor. Mover un producto de bajo valor implica prácticamente los mismos recursos que mover uno caro: transporte, mano de obra, combustible, almacenamiento y demás. Entonces, el peso del costo logístico sobre el precio final es mucho más alto.

En esos casos no hay margen para una metodología artesanal. Hay que automatizar, optimizar y diseñar la operación en función del producto y del canal. Incluso dentro de una misma compañía, no todos los productos ni todos los canales se gestionan igual. Diseñar la logística adecuada para cada caso es clave para no erosionar la rentabilidad.

¿Qué cambios logísticos encontraste al pasar del consumo masivo a la indumentaria?

La principal diferencia es la cantidad de artículos y la dinámica del consumo. En indumentaria tenés una variedad enorme de colores, talles y modelos, y consumidores que están permanentemente atentos a los lanzamientos. Hay una renovación constante del stock, muchas veces varias veces al año.

Eso genera una dinámica mucho más intensa que en otros rubros, donde el consumo es más estable. Además, el abastecimiento se proyecta con mucha anticipación para llegar a cada temporada en tiempo y forma. Es una operación muy exigente, con otra lógica y otros tiempos.

¿Qué reflexión te gustaría dejar sobre el rol del sector dentro de las empresas?

Creo que todavía falta que se visibilice todo lo que hay detrás de escena para que un producto llegue a una góndola o a una tienda. No es magia. Hay planificación, coordinación, esfuerzo y muchísima gente involucrada en distintos eslabones de la cadena.

La logística no es un área menor. Agrega valor, mejora el servicio y puede optimizar costos. Es una de las áreas más flexibles y donde se buscan soluciones constantemente, muchas veces impulsando tecnología que después se replica en otros sectores de la empresa. Desde mi mirada, es un área estratégica y cada vez más relevante.